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Renovación de la planificación agrícola
Este título contiene y comenta los resultados de un taller titulado "Cosechando las mejores prácticas", realizado por el Servicio de la Mujer en el Desarrollo, de la FAO, en diciembre de 1997. Ese taller, financiado por el Gobierno de Noruega, reunió a hombres y mujeres de 12 proyectos de la FAO, con el propósito de discutir las mejores prácticas para incorporar las cuestiones de género en la planificación para el desarrollo participativo. Los documentos producidos para el taller sirvieron de base para una publicación especial del sitio en Web del Departamento de Desarrollo Sostenible de la FAO, SD Dimensions: Participación y género en la planificación del desarrollo agrícola. Los documentos se presentan en otro capítulo del libro, titulado "Problemas clave de los diez estudios de caso". "The Responsive Planner", trabajo subtitulado "marco de planificación para el desarrollo agrícola sensible a las cuestiones de género", se forma a partir de la experiencia de los estudios de caso y el taller mencionados. La autora, Vicki Wilde, ha sido consultora de la FAO y actualmente dirige el Programa de Género y Diversidad del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR). Este ensayo se dirige ante todo a los encargados y los administradores de la planificación para el desarrollo agrícola, aunque es de interés para todas las personas dedicadas al desarrollo rural. Desde el punto de vista de los participantes en el taller, es evidente la falta de un nuevo marco para la planificación agrícola. Los participantes especificaron la dificultad de crear conciencia de las cuestiones de género en los proyectos y programas de desarrollo agrícola. "Los participantes en el taller dijeron que la concentración en las actividades sobre el terreno y en los aspectos normativos excluyó al sector que queda en el medio: los encargados de formular los programas para el desarrollo agrícola y a los que supervisan su ejecución", asegura Wilde. El agricultor como cliente, el encargado de la planificación a su servicioWilde asocia la experiencia del taller con las prácticas de gestión adoptadas en el sector privado. "Cada vez se tiende a tomar más a los agricultores como 'clientes' para los que han de crearse los servicios agrícolas a la medida", afirma la autora. Si los encargados de la planificación agrícola desean que sus proyectos tengan repercusiones, han de asegurarse que éstos satisfagan las necesidades de los agricultores, hombres y mujeres, que son los beneficiarios propuestos. A esto alude que los servicios se "orienten a la demanda" o "respondan al cliente". Los encargados de la planificación y sus organizaciones han de estar dispuestos a aprender de los agricultores y deben ajustar habitualmente sus recomendaciones para que éstas reflejen lo que hayan aprendido. "Para cumplir con nuestras responsabilidades de encargados atentos de la planificación, debemos insistir justamente en poner atención", afirma Wilde. Además, añade que los responsables de la planificación necesitan estar seguros de estar prestando atención a todos los que quedan incluidos en la propuesta para el desarrollo: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres. Las comunidades rurales no son homogéneas, están formadas por grupos diversos con necesidades distintas. Los encargados de la planificación deben estar preparados para aceptar y abarcar esta complejidad. Estructura de las organizaciones atentasLos encargados de la planificación no trabajan en el vacío, sino que forman parte de instituciones más amplias. En su análisis de las actas del taller, Wilde encontró que "el mayor obstáculo para incluir la dimensión de género y la participación en la corriente principal del desarrollo agrícola no procede del terreno, sino de las instituciones mismas con las que trabajamos". La falta de una política interna efectiva en materia de equidad e igualdad de género en las instituciones dedicadas al desarrollo agrícola puede socavar los esfuerzos de éstas por realizar proyectos que tomen en cuenta las cuestiones de género. Por ejemplo, una organización que no tenga personal femenino puede tener dificultades para defender la plena participación de las campesinas en los proyectos de desarrollo. "El éxito a largo plazo de un proceso participativo depende más de la aptitud y el entusiasmo del personal activo en el terreno que de cualquier otro factor -afirma Wilde-. En las organizaciones dispuestas a aprender, el diagrama orgánico forma una pirámide invertida, las personas que están en el terreno ocupan la parte superior, mientras que los supervisores y los encargados de la planificación están por debajo, cumpliendo una función de apoyo y facilitación". Otra conclusión de la autora es que para que sean efectivos los programas que toman en cuenta las cuestiones de género, los encargados de la planificación situados en todos los niveles de la gestión necesitarán someter a revisión su propia función en el proceso de planificación. 24 de Mayo de 2000
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