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A cinco años de Beijing, evaluación de resultados
Gradualmente, en todo el mundo, las campesinas y las mujeres del medio rural de los países en desarrollo están adquiriendo presencia y voz. Estas trabajadoras invisibles que, sin derechos ni reconocimiento, producen la mayor parte de los alimentos en el mundo en desarrollo, por fin comienzan a figurar en los programas nacionales e internacionales. En un balance elaborado para una reunión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a cinco años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, la FAO informa de la inclusión de las mujeres en las políticas y en los planes nacionales de acción de un número cada vez mayor de países. "Los gobiernos y los encargados de tomar las decisiones por fin se están dando cuenta de que las mujeres, en particular las del medio rural, participan activamente en la economía y son un vehículo importante del cambio social", dice Sissel Ekaas, titular de la Dirección de la Mujer y de la Población. Los parlamentos de Ghana, Hungría y Túnez, entre otros, han aprobado leyes específicas para las mujeres del medio rural. Nicaragua ha anunciado un proyecto de resolución para poner en práctica políticas favorables a las mujeres en materia de distribución y adquisición de tierras. El Gobierno de Benin está incorporando una política de género en su plan nacional de acción para el desarrollo rural. Con estos cambios, por fin se está viendo y escuchando a las campesinas y a las mujeres del medio rural. El 5 de junio se inaugura la reunión especial de la ONU Las mujeres en el 2000: igualdad de género, desarrollo y paz para el siglo XXI. Comúnmente llamado Beijing+5, este acontecimiento de cinco días de duración revisará el adelanto realizado desde septiembre de 1995, cuando más de 180 países adoptaron la innovadora Plataforma de Acción. Se espera la asistencia de unos 15 mil participantes de los países miembros, la comunidad internacional, las ONG y el sector privado. Los estudios de la FAO confirman que las mujeres constituyen la columna vertebral del sector pequeño campesino, y producen del 60 al 80 por ciento de los alimentos para consumo familiar en los países en desarrollo, y el 50 por ciento en todo el mundo. Pese a lo que se ha adelantado en algunos países, la mayoría de estas mujeres siguen en gran desventaja y muy aisladas. Las mujeres tienen una desventaja crítica en materia agraria. Históricamente se les han negado los derechos sobre las tierras que cultivan. Disfrutar de acceso a éstas -no sólo como propiedad privada, sino derecho de alquilar tierras públicas y de utilizar tierras comunales- es un elemento fundamental de la igualdad de género para las mujeres. La Plataforma de Acción lo destacó y la FAO ha estado fomentando que los países incluyan los asuntos agrarios en sus planes nacionales de acción, en seguimiento de la Conferencia de Beijing. Hay una tendencia cada vez mayor de incorporar los derechos de las mujeres en la reforma agraria. Además de Nicaragua, otros países como Bolivia, la República Dominicana, Eritrea, Malasia, Nepal, Tanzania y Uganda han aprobado leyes que reconocen los derechos de las mujeres a la propiedad agraria. En la FAO se ha destacado la importancia de la igualdad de género en la Cumbre Mundial de la Alimentación celebrada en 1996, así como en la campaña de TeleFood y el Día Mundial de la Alimentación de 1998, cuyo tema fue "La mujer nutre al mundo", también en la Consulta de alto nivel sobre la mujer rural y la información celebrada el año pasado en la FAO y en las celebraciones del Día internacional de la mujer del 8 de marzo. Según Ekaas, uno de los resultados más importantes desde Beijing ha sido la respuesta internacional cada vez mayor a las cuestiones de género en todos los sectores de la economía. Esto se debe en gran parte, qué duda cabe, a una mayor disponibilidad gradual de información de mejor calidad, desglosada por sexos. "Pero ahora se necesita plantear la igualdad de género como elemento integral de la estrategia de lucha contra la pobreza rural", explica Ekaas. La FAO está haciendo frente a este problema ofreciendo asesoría en materia de políticas y asistencia técnica a los Estados Miembros, así como mediante la divulgación de información por medio de su red internacional. Beijing+5 determinará lo que se ha adelantado hasta la fecha y los obstáculos para seguir avanzando. Al mismo tiempo se precisará más todavía la vía a la plena igualdad de género, el desarrollo y la paz. 2 de junio de 2000
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