Plan de acción a largo plazo para el Cuerno de África


Los siete países del Cuerno de África

Millones de las personas que más hambre pasan en el mundo viven en el Cuerno de África. La pobreza, la sequía y el conflicto armado son parte del panorama donde 13 millones de hombres, mujeres y niños viven actualmente amenazados por la hambruna. Esta abrumadora situación carece de solución rápida. Para que el mundo no abandone a esas personas se requieren un compromiso a largo plazo y acciones concretas.

Cuando la gravedad de la crisis actual se hizo palpable en abril de 2000, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, formó una Grupo de Tareas Interinstitucional de respuesta de la ONU a la seguridad alimentaria a largo plazo, el desarrollo agrícola y otros aspectos relacionados para el Cuerno de África. Los países participantes son: Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenya, Somalia, Sudán y Uganda.

Estas imágenes de satélite muestran la cubierta vegetal de Etiopía y Somalia entre el 11 y el 20 de junio. Proceden de la base de datos sobre alimentos y agricultura de África Oriental, del Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA). Vigilar la cubierta vegetal y la duración de las nubes frías en el Cuerno de África será parte fundamental de la prevención de la escasez de alimentos en la región.

Esta base de datos contiene las series completas de imágenes del ciclo agrícola del 2000. Haga clic aquí para Etiopía y aquí para Somalia..

Dirige este Grupo de Tareas el Director General de la FAO, Dr. Jacques Diouf, y aprovecha los recursos y especialización de diez organismos de la ONU. En una reunión celebrada en Ginebra el 29 de junio, el Grupo de Tareas presentó un Marco de Acción para poner fin a la desnutrición crónica en esa región, ampliamente suscrito por el Comité Administrativo de Coordinación de la ONU (CAC).

El Cuerno de África tiene uno de los niveles de subnutrición más elevados del mundo. Como expuso el Dr. Diouf en su discurso de inauguración en la reunión: "La sequía y el conflicto son las principales causas que han exacerbado el problema de la producción, la distribución y el acceso a los alimentos en un medio ambiente ya de por sí difícil, de ecosistemas frágiles, pobreza y a veces mal desempeño económico y gestión pública deficiente".

Más de la mitad de la población regional sobrevive con menos de un dólar EE.UU. al día. Por esto, el marco de acción se dirige a mejorar la seguridad alimentaria y a reducir la pobreza. Para crear una seguridad alimentaria duradera en el Cuerno de África, las iniciativas de desarrollo tendrán que ocuparse de una amplia gama de cuestiones relacionadas entre sí que comprenden la nutrición, la salud, la sanidad, la educación y el desarrollo de la infraestructura rural.

Sequías recurrentes han acometido con gran fuerza las zonas rurales de la región, los más perjudicados han sido las comunidades de pastores. En Etiopía, por ejemplo, los pastores nómadas perdieron alrededor del 50 por ciento de su ganado y el 20 por ciento de sus ovejas en la última sequía. Los pequeños campesinos que viven en los márgenes de la subsistencia también son en extremo vulnerables a la sequía.

Los conflictos militares ininterrumpidos han agravado inconmensurablemente la crisis alimentaria en la región. El dinero que se gasta en armas no se invierte en producción de alimentos y desarrollo a largo plazo. Esto desalienta a los donantes y ha cortado la ayuda oficial para el desarrollo a esa región un 40 por ciento desde 1991. Los países ahora reciben sólo 15 dólares per capita al año.

El marco de acción propone una estrategia de diez años a partir de consultas con los gobiernos de la región, los organismos de la ONU y los donantes. El objetivo a largo plazo consiste en liberar a todos los países del Cuerno de África de su dependencia de la ayuda externa y restablecer los derechos humanos básicos para su población, en especial el derecho a los alimentos. Según el informe provisional del Grupo de Tareas "impedir la hambruna y conseguir mejores niveles de vida tomará años y exigirá una transformación social fundamental".

Aunque la región ha visto cierto crecimiento económico, éste no ha beneficiado a los pobres ni a quienes pasan hambre. El Grupo de Tareas hace hincapié en que "los gobiernos y los donantes necesitan reconsiderar su planteamiento sobre la pobreza absoluta y la inseguridad alimentaria proporcionando más recursos y orientando la ayuda que proporcionan hacia las comunidades más pobres, en especial a las que viven en las zonas más desatendidas de la región".

Es fundamental ampliar las oportunidades de asegurar e incrementar los ingresos de las familias. Por ejemplo, introducir sistemas que combinen el pastoreo con la agricultura podría fortalecer la resistencia de las comunidades de pastores a las sequías y a otras crisis meteorológicas.

El informe establece que todos los países del Cuerno de África necesitan políticas orientadas a la acción, que respondan directamente a las necesidades de los pobres y los que pasan hambre. Para que den buenos resultados estas inicitivas para el desarrollo, se requiere un elevado nivel de participación de las comunidades locales. El Grupo de Tareas reconoce que este proceso será prolongado y exige "un compromiso fiable y a largo plazo, que se prolongue por muchos años más que los proyectos de desarrollo comunes y corrientes".

La siguiente actividad importante del Grupo de Tareas es realizar una consulta intensiva con los países interesados "para realizar un programa efectivo y a largo plazo de acción concertada". Una vez terminadas las estrategias de los países, el Grupo de Tareas presentará su informe final durante la Asamblea General de la ONU, el próximo mes de octubre.

3 de julio de 2000

 

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