Se aproxima el Año Internacional de las Montañas


Pese a su presencia imponente, las montañas son un medio ambiente muy frágil. El suelo de las montañas y su vegetación se pierden con facilidad, y a veces para siempre, por la erosión debida a una explotación insostenible de sus recursos naturales. La degradación de los ecosistemas montañosos afecta directamente a casi la mitad de la población mundial, comprendidas las comunidades que viven en las tierras altas y en las bajas.

Para crear conciencia y fomentar las actividades relativas al desarrollo sostenible de las montañas, las Naciones Unidas han declarado el 2002 Año Internacional de las Montañas, e invitaron a la FAO a ser organismo rector.

Las montañas, depósitos mundiales de agua

"Dada la demanda mundial cada vez mayor de agua dulce es necesario asegurar que el desarrollo sostenible de las montañas ocupe uno de los primeros lugares entre las prioridades del desarrollo mundial", dice Tage Michaelsen, Jefe del Servicio de Conservación, Investigación y Enseñanza Forestales de la FAO. La investigación indica que las montañas proporcionan de 30 a 60 por ciento del agua dulce de río abajo en las zonas húmedas, y entre 70 y 95 por ciento en los medios semiáridos y áridos. Esta agua es vital no sólo para beber y uso doméstico, sino para la agricultura, la industria y la hidroelectricidad.

Las cuestiones relativas al agua dulce han llamado la atención a la compleja acción recíproca de las regiones altas y bajas, y a los posibles motivos de conflicto. "En la preparación del Año Internacional de las Montañas queremos destacar la importancia de la gestión cuidadosa del agua de las montañas para fomentar la paz", prosigue Michaelsen.

Nepal
FA0
/J. Isaac
Perú
FAO/J.M. Micaud
Tayikistán
FAO/E. Yeves
Jamaica
FAO/F. Mattioli

 

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Por ejemplo, la cuenca del Nilo representa un enorme reto para la gestión internacional del agua de las montañas. Tanto Egipto como Sudán dependen mucho del agua que llega de las montañas y de las zonas altas de ocho países: Burundi, Eritrea, Etiopía, Kenya, la República Democrática del Congo, Rwanda, Tanzania y Uganda.

En los países, los gobiernos a menudo tienen gran dificultad para satisfacer la demanda de agua de los diversos grupos de intereses. En el desierto de Atacama, en los Andes del norte de Chile, uno de los lugares más secos del planeta, la expansión de la minería y el crecimiento de las ciudades ha ejercido una enorme presión en los recursos hídricos regionales. El Gobierno de Chile tiene que reconciliar estas necesidades con las de las comunidades indígenas que han contado con esta agua desde hace miles de años.

Protección de la diversidad biológica y cultural

La degradación de las montañas supone un grave riesgo para la biodiversidad y la seguridad alimentaria del mundo. Adaptados específicamente a una gran variedad de alturas y climas, los ecosistemas montañosos han producido una gran abundancia de especies vegetales y animales. Por ejemplo: las patatas son originarios de los Andes, y la región Hindu Kush/Himalaya que incluye partes de Afganistán, Bangladesh, Bután, China, India, Myanmar, Nepal y Pakistán, tiene una grande diversidad de frutas y cereales indigenas. Las montañas siguen siendo importantes depósitos de cultivos nutritivos y subutilizados - recursos fitogenéticos que brindan un enorme potencial a la agricultura y la medicina.

"El desarrollo sostenible de las montañas no sólo se ocupa de los recursos naturales, sino de la población", explica Michaelsen. Los mismos factores que han impedido el desarrollo económico de las comunidades de las montañas -su aislamiento y relativa inaccesibilidad- han ayudado a conservar vigorosas tradiciones culturales. Pero los tiempos cambian. Conforme aumenta la presión para explotar los recursos de las montañas y las comunicaciones mundiales se perfeccionan cada vez más, las comunidades de las montañas van dejando de estar aisladas del resto del mundo. Estos acontecimientos han permitido nuevas posibilidades de crecimiento económico, pero además representan un posible peligro para la identidad social y cultural de las culturas de las montañas. Michaelsen subraya que uno de los objetivos principales del Año Internacional de las Montañas consiste en fomentar y defender el legado cultural de las comunidades montañesas.

Invertir en las comunidades de las montañas

"Parte de nuestro objetivo consiste en sensibilizar a los gobiernos del provecho social y económico de invertir en las zonas montañosas", dice Michaelsen. En el pasado, los gobiernos de la mayor parte de las regiones montañosas han tendido a concentrar los servicios en las tierras bajas, que han sido los centros principales de la producción económica. En parte debido a estas políticas las regiones montañosas siguen siendo de las más pobres del mundo. La falta de atención de los gobiernos a menudo ha creado resentimientos entre las comunidades de las montañas. Si a esas tensiones se suman las diferencias étnicas, hay un gran peligro de que surjan conflictos.

La conservación y el desarrollo sostenible de las regiones montañosas exige un compromiso político internacional y local. "Cuando las comunidades de las montañas se consideran propietarias o responsables, por lo menos en parte, de los recursos naturales locales, tienden a protegerlos más", añade Michaelsen. El Año Internacional de las Montañas, por lo tanto, alentará a los gobiernos a considerar diversas formas de hacer participar más a las comunidades de las montañas en las decisiones que afectan a la gestión de los recursos locales.

Planteamiento conjunto

El Año Internacional de las Montañas representa otra etapa del compromiso permanente de las Naciones Unidas con la protección de los ecosistemas montañosos. El capítulo 13 del Programa 21 tiene como objetivo el desarrollo sostenible de las montañas, estrategia surgida de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) celebrada en 1992. La FAO fue nombrada organismo coordinador del capítulo 13, y en 1994 la Organización fundó un grupo interinstitucional para las montañas. Este grupo no oficial y de colaboración, en el que no sólo participan organismos de la ONU, sino también organizaciones no gubernamentales (ONG), centros de investigación y otras instituciones, ofrece orientación y apoyo a la FAO en sus funciones de coordinación del capítulo 13 y organismo rector del Año Internacional de las Montañas.

Para el Año Internacional de las Montañas se ha creado un nuevo sitio en Web al que se puede llegar desde la página principal de la FAO. Con el propósito de informar a los gobiernos, las ONG, las organizaciones de la sociedad civil y a otras personas interesadas de las cuestiones relacionadas con el desarrollo sostenible de las montañas, también remitirá a los usuarios a otros sitios de Internet pertinentes. Además del sitio en Web, ya se ha presentado el emblema del Año internacional de las Montañas.

 19 de julio de 2000

 

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