Anteponer la capacidad a la discapacidad en Tailandia y Camboya


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Escuela en Tailandia donde se enseña a personas discapacitadas a cultivar hongos. Haga clic para ver cómo se preparan los costales de aserrín para cultivar los hongos.

Haga clic para ver a los campesinos discapacitados trabajar en los arrozales en Camboya

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Debería considerarse a los campesinos discapacitados primero como campesinos y después como personas discapacitadas. Este es el mensaje de la FAO con ocasión del Día Internacional de las Personas Discapacitadas, que se celebra el 3 de diciembre. Programas patrocinados por la FAO en dos países de Asia han demostrado que los campesinos y otros trabajadores rurales discapacitados pueden ser activos y autosuficientes, a la vez que proporcionan alimentos a sus familias y comunidades.

"Al ver aplicarse a estas personas, no sólo en la producción de alimentos sino en sus tareas cotidianas, se advierte que sus capacidades, su energía y su ingenio son ilimitados", afirma Lawrence Jacobson, Coordinador de la FAO en cuestiones relativas a la invalidez.

Desde 1999 la FAO coordina un curso de capacitación para el cultivo de hongos, dirigido a personas discapacitadas, en colaboración con la Dirección de Bienestar Público de Tailandia. En este curso se imparten los conocimientos básicos de la producción, elaboración y venta de hongos, así como la construcción de un criadero de hongos que proporcione la oscuridad y las condiciones de humedad necesarias para producir este cultivo.

Estos conocimientos brindan a las personas discapacitadas la oportunidad de ganar un ingreso constante para ser autosuficientes. Hasta la fecha, unas 50 personas han concluido este curso de tres meses y hay planes de ampliar el programa a otros países cercanos de Asia.

"Mi vida se transformó por completo -explica Oradee Silachai, de 20 años de edad, confinada a una silla de ruedas después de un accidente automovilístico-. Me quedaba siempre en mi habitación, sentía no valer nada. Pero cuando llegó el curso de capacitación, se liberó la capacidad que tenía encerrada en mí. Puedo hacer muchas cosas, además de cultivar hongos. Ahora mi discapacidad ya no es un problema para mí". El éxito de Silachai en el cultivo de hongos y su entusiasmo por el curso la hizo que hoy, además imparta capacitación en la escuela.

Suphol Noivong, de 34 años de edad, ya terminó el curso y ayuda a mantener a su esposa e hijo de cinco años con su negocio de producción de hongos. Recuerda haber dudado incluso de aceptar participar en el programa, al pensar en el daño que una filtración de gas neurotóxico en su antiguo empleo le había causado en las piernas y a su salud en general. Pero su entusiasmo convenció al comité de selección y a un año de haber terminado el curso ya ha instalado dos criaderos de hongos.

El curso acoge a hombres y mujeres de entre 20 y 35 años de edad, con discapacidad visual, auditiva o por amputación de algún miembro. Algunas de las personas que asistieron al curso tuvieron más dificultades que otras, pero lograron superarlas mediante el trabajo en grupo, y los resultados son impresionantes. Todos terminaron el curso y tres cuartas partes de ellos ya han iniciado un negocio de hongos en casa. Por lo general, otros miembros de la familia colaboran en la construcción del lugar para cultivar los hongos.

Mientras tanto, los proyectos de capacitación para personas discapacitadas van más allá de la producción de hongos. En Camboya la FAO ha puesto en marcha un proyecto piloto para hacer participar a este tipo de personas en un Programa comunal de gestión integrada de plagas, que ayuda a los campesinos a mejorar sus cosechas a la vez que reduce la dependencia de sustancias químicas costosas y dañinas para el medio ambiente. "Hemos advertido que campesinos discapacitados se aproximaban a nuestros centros de capacitación agrícola y observaban, miraban, pero no participaban en las actividades principales", explica Robert Nugent, Oficial de Gestión integral de plagas en Camboya. En vez de organizar un curso aparte, Nuget decidió incluirlos en el que estaba en marcha.

"Debido a su discapacidad, la sociedad a menudo no los toma en cuenta -afirma Ngin Chlay, Coordinador nacional de gestión integrada de plagas-. Este programa los devuelve a la sociedad mediante el trabajo con otros campesinos, les da conocimientos para producir mejor arroz para su propio consumo". El curso también alienta a los campesinos a formar redes de ayuda mutua para promover sistemas agrícolas ecológicos.

La FAO prevé que el éxito de estos programas en Tailandia y Camboya dé lugar a otros proyectos similares en todo el mundo. "El conocimiento de estos campesinos se desaprovecha mucho -dice Robert Nugent-. Al liberarlo, tiene una fuerza increíble".

1o de diciembre de 2000

 

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