Zanjar la brecha de la producción de arroz


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Entre el decenio de 1960 y el de 1980 la producción de arroz mantuvo el paso del crecimiento demográfico. La producción de arroz comenzó a rezagarse respecto a la población en los años noventa. (Fuente: FAOSTAT, 1998)

Campesinos recogiendo plagas y depredadores en Viet Nam. (Viet Nam/17924/L. Dematteis)

Mujeres aprendiendo sobre variedades híbridas de arroz en un campo experimental en la India. (India/19474/G. Bizzari)

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El arroz es el cultivo básico más importante del mundo, suministra a la mitad de la población mundial el 80 por ciento de su alimentación. Gracias a las variedades de alto rendimiento y a los sistemas agrícolas mejorados de la revolución verde, la producción de arroz creció aceleradamente en los decenios de 1970 y 1980, y satisfizo con facilidad la demanda de la población, pero en los años noventa comenzó a rezagarse la producción. Para tratar esta situación y encontrar formas de alimentar a una población en crecimiento, la FAO celebró en fecha reciente una consulta mundial de expertos sobre el déficit del rendimiento del arroz y la disminución de la productividad de este cultivo.

"Es necesario incrementar la producción actual de arroz de casi 600 millones a cerca de 800 millones de toneladas anuales para el año 2025, para mantener el paso del crecimiento demográfico -explica Nguu Nguyen, Oficial Agrónomo del Servicio de Cultivos y Pastos de la FAO-. Y con el fin de asegurar un crecimiento sostenible será necesario lograrlo con menos tierras, mano de obra, agua y plaguicidas".

Los expertos comenzaron a advertir inicialmente la disminución de la productividad del arroz en Tailandia y la India, después confirmada durante prolongadas pruebas realizadas en las Filipinas. Aunque nadie puede definir con exactitud el motivo de esa disminución, es probable que se deba a un conjunto de factores, explica Nguyen. La agricultura intensiva puede dañar la composición de los suelos. El riego, que fomenta un alto rendimiento, también puede aumentar la salinidad de los suelos. En algunos lugares la escasez de tierras y agua impide mejorar la productividad. Y conforme las variedades especialmente producidas alcanzan su límite de producción, sencillamente no queda mucho margen para seguir mejorando.

Parte de la dificultad para explicar la caída de la producción se origina en las diferencias regionales y agrícolas. Por ejemplo, en muchos sistemas de irrigación en África parece deberse a una infraestructura y gestión deficientes, mientras que en Asia las razones pueden ser la prolongada humedad de los suelos y el agotamiento de los elementos nutritivos. (Artículo sobre la producción de arroz en África, haga clic aquí)

Los expertos que asistieron a la consulta analizaron estas tendencias mundiales descendentes y advirtieron ciertas anomalías. Por ejemplo en Australia, Egipto y los Estados Unidos, en el mismo periodo, se incrementó aceleradamente la producción de arroz, lo que permitió concluir a algunos participantes que la tendencia negativa no era inevitable.

En Egipto un programa de investigación sobre el arroz, patrocinado por el gobierno, ayudó a incrementar la producción de 5,8 toneladas por hectárea a 8,5 toneladas a lo largo de 10 años. Las políticas del gobierno facilitaron la producción de arroz incrementando la participación campesina, mejorando la gestión del agua y las plagas y proporcionando programas de crédito.

Australia elaboró un sistema de "supervisión del arroz" que ayuda a los agricultores a definir los factores que producen la desaceleración, con el fin de responder mediante una acción dirigida a esos problemas específicos.

Los participantes en la consulta estuvieron de acuerdo en que una mejor investigación ayudará a esclarecer las tendencias y favorecerá una respuesta más eficaz. También elaboraron algunas definiciones y recomendaciones que contribuirán a la investigación y políticas futuras.

Para cuantificar la mejora lograda en determinado cultivo, los expertos determinaron dos medidas del rezago del rendimiento. La primera es la diferencia entre el rendimiento obtenido en condiciones ideales de investigación y el producido en las condiciones medias de los agricultores. La segunda compara el rendimiento medio del 10 por ciento de los mejores productores de determinada localidad con el de todos los agricultores de la localidad. Los participantes señalaron las causas de la brecha de la producción y directrices para zanjarla. También propusieron una lista de verificación, parecida a otra elaborada en Australia que contenía los factores que afectaban al rendimiento del arroz, como la calidad de las semillas, la gestión del agua y la protección de los cultivos respecto a la maleza, las plagas y enfermedades.

Por último, convinieron una serie de recomendaciones prácticas nacionales y mundiales:

  • Sensibilizar a los agricultores en materia de utilización equilibrada de fertilizantes.
  • Advertir contra los peligros del exceso de agricultura intensiva.
  • Apoyar programas de producción fitogenética para crear nuevas variedades capaces de producir constantemente mejores cosechas, aun en presencia de presiones abióticas y bióticas.
  • Realizar menos experimentos de investigación pero mejor dirigidos y más prolongados.
  • Supervisar las tendencias de los rendimientos y productividad en una selección de sitios experimentales, con énfasis en la microinvestigación que incluya los centros estatales de producción de semillas y los campos de los agricultores.
  • Seguir realizando investigación en todo el país sobre las tendencias del rendimiento y la productividad en los principales sistemas agrícolas basados en el arroz.

14 de diciembre de 2000

 

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