El riego propicia la salud


 

Mujeres sacan agua de un pozo en Mali (Mali/13702/J. Isaac)

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La introducción del riego en ciertas zonas de África no sólo ha mejorado la producción agrícola, sino además la salud y la nutrición. Son las buenas noticias del Día Mundial del Agua, 22 de marzo, e ilustra el tema de este año: El agua y la salud.

La FAO recientemente evaluó los efectos de tres proyectos de riego en pequeña escala en la salud y el bienestar de aldeanos de Burkina Faso, Malí y la República Unida de Tanzanía. Esta evaluación demostró que la construcción de pequeños embalses y pozos acarreó un cambio al permitir a la población obtener más ingresos y afrontar mejor los periodos de escasez del año, diversificar su alimentación y disfrutar de mejores servicios de sanidad. Los tres proyectos estimularon la producción, la elaboración y preparación de una variedad de alimentos autóctonos, la instrucción nutricional y la participación de los grupos de mujeres.

"Por primera vez prestamos atención específica a la relación entre irrigación, nutrición y salud -dice Florence Egal, funcionaria de nutrición de la FAO-. Nos dimos cuenta de la necesidad de coordinar la actividad de los sectores agrícola, de la educación y de la salud en las comunidades, en vez de que la agricultura se desenvuelva por separado".

En Malí, la construcción de una presa local proporcionó agua a los campesinos para incrementar su producción agrícola, pero el proyecto además promovió el cultivo de nuevas variedades, como hortalizas ricas en micronutrientes.

"La instrucción nutricional fue decisiva en ese proyecto -explica Egal-. Si no se hubiera insistido en la nutrición, los aldeanos bien hubieran podido vender todas sus hortalizas y utilizar el dinero para otras cosas, pero también aprendieron a cocinar y a conservar los nuevos cultivos, y a mejorar así la nutrición de sus familias".

En Burkina Faso los investigadores descubrieron que se invertía en salud una parte del incremento de los ingresos procedentes de la agricultura. La asistencia a las clínicas locales aumentó un 50% en tres años, a la vez que se incrementó el gasto de las familias en atención médica del 5% al 12% del presupuesto familiar. A través de cursos de salud las madres aprendieron a comprar mosquiteros para proteger a los niños de la malaria. Los padres incluso comenzaron a llevar a sus hijos a la clínica, tarea tradicional de las madres.

"La capacitación sanitaria es importante porque la gestión del agua también requiere conocer prácticas fundamentales para la prevención de enfermedades -explica Egal-. Una irrigación mal atendida puede contribuir a la difusión de enfermedades adquiridas a través del agua, como la malaria y la esquistosomiasis, transmitidas por ciertos mosquitos y caracoles".

En la República Unida de Tanzanía la instalación de pozos en la aldea brindó a las mujeres, que acostumbraban pasar horas acarreando agua, tiempo libre para otras actividades más productivas. El proyecto aseguró la capacitación de las mujeres a fin de ayudarlas a instalar huertos para producción comercial.

En los tres estudios de caso el riego incrementó la producción de alimentos o los ingresos, lo suficiente para proporcionar otro alimento diario. Esta situación se verificó aun en los periodos de escasez, antes de la cosecha, durante los cuales muchas familias sólo consumían un alimento al día. Los proyectos además ayudaron a disminuir las deudas de las familias pobres, incrementaron la asistencia a la escuela y limitaron la emigración estacional por razones de trabajo. Con todo, en el África subsahariana apenas el 4% de las tierras agrícolas cuentan con riego, lo que pone de relieve la necesidad de extender la disponibilidad de agua y mejorar su ordenación.

Son impresionantes las estadísticas mundiales de los beneficios del riego. Las tierras irrigadas son casi tres veces más productivas que las de secano. Entre el 30% y el 40% de los alimentos mundiales procede de tierras irrigadas, que constituyen apenas el 17% del total de la superficie cultivada. En los próximos 30 años, se anticipa que cerca del 70% de la producción adicional de alimentos en los países en desarrollo proceda de las tierras con riego.

22 de marzo de 2001

  

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