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De las mujeres al género, nuevo plan de acción
Sissel Ekaas, titular de la Dirección de la Mujer y la Población, habla de los resultados obtenidos a la fecha, de las principales cuestiones que actualmente repercuten en el género y el desarrollo, y del Plan.
¿Cuáles considera usted los resultados más importantes obtenidos de 1996 a 2001, periodo del Plan de Acción anterior de la FAO en materia de mujeres y desarrollo? Antes que nada quisiera destacar la sensibilidad cada vez mayor en el seno de la FAO y entre sus Países Miembros a la importancia de incorporar consideraciones de género y socioeconómicas en las actividades agrícolas y de desarrollo rural A lo largo de los últimos seis años hemos avanzado considerablemente en la capacitación y elaboración de directrices para el personal de la FAO y los Países Miembros, a fin de ayudarlos a incorporar una perspectiva de género en sus actividades. Por ejemplo, más de 1 500 personas de 50 Países Miembros han recibido capacitación a través del Programa de análisis socioeconómico y de género (ASEG), y, en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos, hemos elaborado directrices para tratar las cuestiones de género en las situaciones de urgencia. También hemos destacado las diferentes funciones, necesidades y prioridades de las mujeres y los hombres del medio rural, a través de actividades de investigación y de una mejor recopilación y utilización de la información desglosada por sexos. Hoy hay más conocimiento y entendimiento de las relaciones de género. Antes, por ejemplo, la familia rural se consideraba en su conjunto, pero actualmente se conoce mejor la división del trabajo en el seno de la familia, las diferencias de las necesidades de nutrición de los hombres y las mujeres, así como las diferencias de acceso a los recursos, como la tierra, los insumos y el crédito. En la búsqueda de la igualdad entre los géneros es importante entender y reconocer la función y responsabilidades de las mujeres en relación con los hombres. Esa igualdad no se puede alcanzar -ni, en consecuencia, la agricultura y el desarrollo rural sostenible- mientras no se conozcan las causas estructurales de base de la desigualdad. Es necesario seguir documentando y difundiendo información sobre las cuestiones de género relacionadas con la nutrición, la agricultura y el desarrollo rural. ¿Podría indicar algunos acontecimientos importantes celebrados durante el anterior Plan de Acción? Algunos de los acontecimientos más importantes fueron la celebración en 1988 del Día Mundial de la Alimentación con el tema "La mujer nutre al mundo", la presentación del sitio Web de la FAO sobre Género y seguridad alimentaria en el Día Internacional de la Mujer de 1999, y la Consulta de alto nivel sobre la mujer rural y la información, celebrada en Roma en 1999. Estos acontecimientos, además de una serie de seminarios regionales, han sido pasos importantes del esfuerzo por movilizar a las autoridades normativas y a otros profesionales del desarrollo. ¿Qué novedades está introduciendo ahora la FAO? Ahora tenemos directrices específicas para incorporar las consideraciones de género en todas las etapas de los procesos de programación, seguimiento y evaluación de la FAO. La promoción de la igualdad y equidad de género es uno de los seis requisitos fundamentales para la aprobación de todos los proyectos y los programas. Aunque parecieran imperceptibles estos importantes logros, transmiten con fuerza a todo el personal la importancia de incorporar las consideraciones de género en las actividades de desarrollo. Si proporcionamos más información y capacitación, lograremos reforzar las cuestiones de género en los gobiernos de los Países Miembros e influir en las futuras políticas agrícolas y para el desarrollo rural. Actualmente nos encontramos en la etapa que denomino "del cómo". ¿Cómo traducimos una mayor conciencia de las cuestiones de género en acción, tanto en la FAO como en sus Países Miembros? Ahora hace falta elaborar formas de convertir todo lo aprendido en acción en todos los niveles, en el seno de la FAO, en los gobiernos y en los proyectos concretos en todo el mundo. El anterior Plan de Acción hablaba de "las mujeres en el desarrollo", mientras que el actual habla de "género y desarrollo". ¿A qué corresponde este cambio? El nuevo título indica una nueva concepción. Este cambio -dirigir la atención al género y las relaciones de género en vez de exclusivamente a las mujeres- refleja el enfoque adoptado por la mayor parte de los organismos de las Naciones Unidas a partir de la Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995. También refleja la gradual transformación que se ha dado en la FAO en el último decenio. Anteriormente la atención se dirigía casi en exclusiva a las mujeres y a mejorar las condiciones de las mismas, con cierto éxito, pero no se analizaban las causas de base de la desigualdad social, política y económica entre las mujeres y los hombres. El nuevo Plan de Acción trata en forma más explícita esas consideraciones. El Plan destaca algunas importantes tendencias que están presentándose y pueden repercutir en las actividades de la FAO. ¿Cuáles de ellas considera usted decisivas? Es muy importante ocuparse de la globalización, comprendida la liberalización del comercio agrícola, el desarrollo de la moderna tecnología de la informática y las comunicaciones, así como la acelerada propagación del VIH/SIDA en las zonas rurales. La globalización ha beneficiado a algunas personas y ha agudizado la exclusión y la marginación social de otras. Es patente la diferencia de repercusión para los hombres y las mujeres, en particular en las zonas rurales. La globalización y las políticas de liberalización tienden a favorecer a la gran agricultura y a la de exportación, en detrimento de la producción familiar de subsistencia. En general, esto perjudicará a los pequeños campesinos de los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos. La mayoría de estos campesinos son mujeres, que ya de por sí tienen poco acceso a los mercados, la capacitación y la toma de decisiones. Es necesario tratar estos problemas con los gobiernos y con nuestros asociados en el desarrollo. La revolución de la informática es a la vez un peligro y una oportunidad. La FAO no sólo se preocupa por la creciente brecha digital entre el mundo rural y el urbano, sino también porque las mujeres y las niñas del campo suelen tener menos acceso que los hombres a la información y a las nuevas tecnologías. Y sin información, no se pueden tomar decisiones bien fundadas de qué producir, cuándo vender los productos y demás, como tampoco se tiene influencia en la comunidad. Por otra parte, las nuevas tecnologías también representan una oportunidad de incrementar las oportunidades educativas para las mujeres, por ejemplo a través de la educación a distancia. Además, el acceso a estos instrumentos de comunicación favorece la actividad en redes. ¿Cómo afecta el SIDA a las mujeres rurales? La enfermedad y la muerte de los adultos trabajadores en las zonas rurales repercuten en el suministro de mano de obra y en la división del trabajo en el seno de las familias. Cuando las campesinas, por ejemplo, tienen que cuidar a los miembros de la familia enfermos de SIDA, no pueden trabajar en el campo. Y al morir los adultos, quedan los niños para las labores agrícolas. Esto no sólo afecta a la productividad agrícola del momento, sino que se pierden los conocimientos agrícolas, ya no se transmiten de generación en generación. Agrava aún más esta situación la frecuente exclusión de las mujeres de la propiedad agraria: la mujer no puede heredar las tierras a la muerte de su esposo, y puede verse obligada a dejarlas. Así que la pandemia de SIDA exige analizar de nuevo temas como la educación agrícola y el acceso y control desiguales a las tierras y la propiedad. También es necesario tomar en cuenta el creciente número de emergencias naturales y producidas por el hombre, que interrumpen la actividad agrícola, incrementan las presiones en los recursos naturales y aceleran la migración. Desgraciadamente, todavía tomará tiempo y se necesitarán más recursos para alcanzar una auténtica igualdad de género en el desarrollo rural. Creo que no se puede encontrar una solución duradera para combatir el hambre mundial mientras los hombres y las mujeres no puedan participar por igual en la agricultura y el desarrollo rural y beneficiarse de éstos. Espero que el nuevo Plan de Acción sirva de vigoroso mandato de la FAO y sus Países Miembros para redoblar el compromiso y las actividades orientadas en esa dirección. 5 de noviembre de 2001
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