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La radio rural: la Internet de África
Los cuatro colegas de Sanago de las estaciones de radio de Malí, Níger y Sudáfrica compartieron esta perspectiva en un reciente seminario de Radio rural y seguridad alimentaria, celebrado en la Sede de la FAO en Roma. Su objetivo era determinar las necesidades de información del público de escasos recursos de África, y las principales limitaciones para satisfacer esas necesidades. Los cinco periodistas proceden de regiones muy distintas, pero tienen en común los obstáculos y el propósito: ayudar a las personas a lograr la seguridad alimentaria para pasar de la subsistencia a una vida mejor. "Queremos ayudar a nuestra gente a mejorar sus vidas -explica Dramane Bagayoko, de Radio Djamena Foko, de Malí-. Y para lograrlo, hace falta tener lleno el estómago".
Jean-Pierre Ilboudo, experto del Servicio de Extensión, Educación y Comunicación, de la FAO, afirma: "La radio comunitaria es el Internet de África. Llega a nuestro principal público: los analfabetas y los que pasan hambre". Atender las necesidades de los que pasan hambreDe modo que la FAO se ha aliado con dos organizaciones no gubernamentales especializadas en radio comunitario, a fin de ofrecer ayuda práctica y específica: la Asociación Mundial de Radiodifusión Comunitaria (AMARC), que es una red internacional de radio comunitaria, y la Red de Radio Rural de los Países en Desarrollo (DCFRN), que enseña producción radiofónica y redacción de guiones a fin de mejorar la seguridad alimentaria y la salud. Las tres organizaciones han firmado un memorando de entendimiento para elaborar programas de capacitación para las radiodifusoras comunitarias. Además establecerán una agencia de noticias sobre seguridad alimentaria, con corresponsales de las estaciones de radio miembros de AMARC, inicialmente en África y después en el resto del mundo. Este servicio difundirá información proporcionada por la FAO y adaptada específicamente para la producción radiofónica. La AMARC suele tratar asuntos relacionados con los derechos civiles, pero considera de igual importancia la seguridad alimentaria. "Estamos hablando del derecho de la población a estar informada y que se escuche su voz en materia de seguridad alimentaria -afirma Michelle Ntab, Directora para África de la AMARC-. Se trata de un derecho que los miembros de la FAO deben apoyar, no sólo con palabras, sino con legislación y dinero".
A menudo, dice Michelle Ntab, los gobiernos se limitan a hablar con la radio comunitaria. Ella considera que esto se debe a que los gobiernos tienen miedo de la capacidad de la radio de habilitar a grupos que antes carecían de voz. Las estaciones suelen estar situadas en regiones donde la corrupción y un acceso desigual a las tierras y a los recursos están en el centro de la inseguridad alimentaria. "La radio comunitaria se trata de facultar a las personas -explica Michelle Ntab-. El micrófono les cambia la vida". La radio comunitaria también tiene que ver con las mujeres -explica Kady Souley Boncano, de Radio Anfani, del Níger-. Cuando entrevisto mujeres a menudo tengo que ocultarme porque los hombres no quieren que ellas se levanten y que las escuchen -explica la periodista-. Pero ¡son ellas las que producen los alimentos! Casi todas son analfabetas, y si no se les puede decir cuáles semillas son las buenas, sencillamente seguirán sembrando las malas". Como la radio comunitaria da servicio sobre todo a los pobres, es raro encontrar financiación del sector privado. "La publicidad no se dirige a nuestro público -afirma Letsatsi Sathekge, de Radio Turf, de Sudáfrica-. No nos pagan, así que las personas con experiencia se van a trabajar a las estaciones comerciales de radio".
"Como tenemos un generador pequeño sólo podemos transmitir 10 horas al día -añade Abdoul Karim Sow, de Radio Jamana Nioro du Sahel, del Níger-. Y no tenemos computadora". Tampoco Sanago, él no tiene siquiera teléfono. Todas las semanas recorre 100 kilómetros hasta Arusha para conectarse a Internet, pero no puede permitirse navegarla. Con todo, estos cinco periodistas acudieron a Roma porque sus estaciones pudieron mandar por correo electrónico respuestas a los cuestionarios enviados unas semanas antes del taller, y todos tenían suficiente instrucción para llenar los formularios. "Las estaciones aquí representadas -dice Ilboudo- son, en cierta forma, privilegiadas". Durante el seminario se inauguró un sitio en Internet dedicado a la radio comunitaria, pero por ahora desempeña una función menor porque hay muy pocas redes y son muy caras. Paradójicamente, las limitaciones que tienen en Web han obligado a las personas a reconocer las ventajas de la radio. "Las personas están volviendo a escuchar la radio -afirma Nancy Bennett, de DCFRN-. Pero se ha invertido muy poco en los propios periodistas". La capacitación, entonces, forma parte importante del plan estratégico. "Casi todas las estaciones de radio rural obtienen información de las fuentes del gobierno y las ONG -explica Ilboudo-. Pero no saben cómo combinar lo que está diciendo la comunidad con la información oficial. Queremos enseñarles a convertir una nota informativa en un guión radiofónico. África está tan inmersa en la cultura oral que la única limitación es la creatividad de las personas, y esa, abunda". Solución para los problemas ruralesLa radio comunitaria necesita resolver problemas. "Cuando se enferman las vacas, las personas necesitan saber cómo curarlas -explica Sanago-. Si la radio no les dice eso, no la escuchan". Este es el meollo de la radio comunitaria. "Necesitamos entender la información técnica para convertirla en material radiofónico", afirma Sathekge. La mitad del trabajo de comunicación tiene que hacerse en Roma y en las oficinas de campo de la FAO, explica Ilboudo, que se comprometió a que la Organización trabajaría para lograrlo. "Lo que necesitamos es escuchar a las personas que producen los alimentos -explica Ilboudo-, entonces podemos producir información que les interese escuchar". La gente escucha Olkonerei FM, y la estación misma, con su experiencia, llena un importante vacío al aproximar al pastor tradicional a la economía monetaria sedentaria. "La radio forma parte de ambos mundos -explica Sanago-. A menos que ambos participen, se queda hablando sola". 18 de diciembre de 2001
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