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Después de tres años de relativa paz en Angola, para grandes sectores
de la población la seguridad alimentaria sigue siendo precaria
A tres años del inicio del proceso de pacificación en Angola,
la devastación ocasionada por 20 años de guerra civil sigue limitando gravemente
la producción agrícola y atrofiando las redes comerciales del país,
según un informe especial de una comisión conjunta de la FAO y el PMA enviada
a ese país.
Como
hay cerca de un millón de personas desplazadas internamente, muchas familias
campesinas todavía no han vuelto a sus tierras y otras que sí han regresado
no pueden trabajar en el campo debido a que las tierras están minadas. Si bien
algunas ONG y organismos de la ONU están proporcionando semillas y herramientas
a los campesinos en la mayor parte de las provincias, la escasez de fertilizantes,
equipo y sustancias químicas para proteger los cultivos, herramientas manuales
y equipo de tracción animal, hace que las cosechas de cereales se mantengan
por debajo de la mitad de los niveles anteriores a la guerra.
La comisión conjunta de la FAO y el PMA que fue a Angola en mayo, encargada
de evaluar las cosechas y los suministros de alimentos, prevé que la producción
nacional de cereales de 1997 aportará menos de la mitad de lo necesario para
los 12.8 millones de hombres, mujeres y niños del país. La producción
de cereales correspondiente a 1996, equivalente a 500 mil toneladas, se consideró
buena, pero la de este año es inferior debido a la escasez de lluvias. Como
ya se han retirado las minas de casi la totalidad de los caminos, la comisión
de la FAO y el PMA pudo visitar 15 de las 18 provincias del país.
Se prevé que la producción de cereales básicos de 1997 -maíz,
mijo y sorgo- sea de 431 mil toneladas, pero se requieren 972 mil toneladas para
satisfacer las necesidades del país. Como está prevista una importación
de apenas 279 mil toneladas para el ciclo 1997/98, casi la mitad del déficit
habrá de repararse con ayuda alimentaria, de la cual, más del 50 por ciento
será ayuda de socorro no programada. Se prevé que la producción de
yuca sea de 698 mil toneladas (equivalencia en cereales), 85 por ciento por encima
de la cosecha del año pasado. Con todo, la producción de yuca y su consumo
se concentran en gran medida en el norte del país. Antes del inicio de la guerra
civil, Angola era autosuficiente en casi todos los cultivos alimentarios y mundialmente
era un importante exportador de café y henequén.
Según el informe de la FAO y el PMA, Angola tiene posibilidades de ser uno de
los países más productivos, desde el punto de vista económico, del
Africa subsahariana. Tiene abundante petróleo, gas, diamantes y otros minerales,
y una “importante capacidad hidroeléctrica por sus numerosos ríos, así
como una vasta superficie agrícola, adecuada para una amplia variedad de cultivos
y para el ganado, posee grandes pesquerías de agua dulce y marinas, así
como abundantes recursos forestales”. Su producción de petróleo -entre
500 mil y 650 mil barriles diarios- la convierte en el segundo país productor
del Africa subsahariana, después de Nigeria. Sus exportaciones anuales tienen
actualmente un valor de 3 mil millones de dólares EE.UU. y hacen de Angola el
cuarto país exportador de la región.
Sin embargo, una gran parte de las ganancias del país se han dedicado a financiar
más de 20 años de guerra civil, y solamente en 1995 el gasto de defensa
y seguridad ascendió a 1 600 millones de dólares EE.UU. En consecuencia,
el país hoy está agobiado por una deuda externa de más de 12 mil millones
de dólares EE.UU., y los déficit del presupuesto forman una espiral, además
de la inflación anual de cuatro cifras. Actualmente Angola debería estar
en condiciones de iniciar la reconstrucción y el proceso de desarrollo que dé
seguridad alimentaria a toda su población, merced a la inauguración en
abril del año en curso de un gobierno de reconciliación y unidad nacional,
y una asamblea nacional, con representantes de UNITA en ambos.
A este respecto, la FAO proporcionó a las autoridades del Estado en fecha reciente
ayuda técnica muy necesaria para someter a revisión la política y
estrategia del sector agrícola, y a fin de organizar un seminario nacional en
mayo de 1997 para discutir las opciones de la recuperación agrícola y el
desarrollo del país.
9 de junio de 1997
Informe especial del SMIA
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