Kenya padece escasez de alimentos tras una prolongada sequía, pero las lluvias de primavera ofrecen esperanzas para la cosecha de otoño

Más de un millón de personas en Kenya sigue necesitando ayuda alimentaria tras una prolongada sequía. La falta de lluvias durante la breve estación agrícola de 1996/97 agotó las reservas de maíz, el cereal básico, y de otros cultivos alimentarios, e hizo ascender en espiral los precios de los alimentos, situándolos fuera del alcance de los segmentos más pobres de la población, según un informe especial de la FAO presentado a fines de mayo.



Los pastores vuelven a sus localidades abandonadas tras las lluvias recientes
Más de 800 mil personas afectadas por la sequía están recibiendo ayuda de socorro al amparo de las actividades de urgencia aprobadas conjuntamente por la FAO y el Programa Mundial de Alimentos en febrero de 1997, en respuesta a la declaración oficial de la crisis alimentaria. Se está proporcionando ayuda constante al programa de alimentos escolares para 350 mil niños.

Sin embargo, el alivio está a la vista. Las abundantes lluvias de fines de marzo y abril anticipan un panorama favorable de la cosecha de cereales, correspondiente a la estación de lluvias prolongadas de 1997, que ha de recogerse en octubre en las principales zonas de cultivo. Si se mantienen las condiciones meteorológicas propicias durante el ciclo, el rendimiento y la producción deberían aumentar considerablemente en comparación con los niveles del año anterior, por el uso mayor de insumos agrícolas, como semillas mejoradas y fertilizantes. Pese a los precios disparados del maíz, los precios de los insumos se han mantenido estables, e inclusive han bajado en algunas regiones.

Se disparan los precios conforme merman las reservas

A fines de abril, el precio del maíz se había duplicado con creces en el mercado de Nairobi respecto a su nivel del año previo, y el de los frijoles se había triplicado. El aumento más acentuado del precio de los frijoles refleja también la limitación de las importaciones, debido a que las cosechas de los países vecinos fueron insatisfactorias durante el ciclo de lluvias breves de 1997, según el informe del Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO (SMIA). El aumento de los precios de los alimentos está muy por encima de las cifras generales de la inflación del país, calculada en 9 por ciento en 1996 y previstas de 15 por ciento para 1997.

La producción total de maíz correspondiente al ciclo 1996/97 será 2.16 millones de toneladas inferior a lo previsto, 20 por ciento por debajo del volumen normal del año anterior. Los cálculos oficiales colocan la producción de maíz de 1996 correspondiente a la estación de lluvias prolongadas apenas por encima de dos millones de toneladas, pero la producción de la estación de lluvias breves se proyectó apenas equivalente a 90 mil toneladas, menos de una cuarta parte de otra estimación realizada anteriormente, a fines de 1996. Las reservas de maíz que tiene la Junta Nacional de Cereales y Productos (NCPB) cayó a 72 mil toneladas a fines de abril, muy por debajo del objetivo de 270 mil toneladas que había establecido la Reserva Estratégica de Granos. La reducción de las reservas de la NCPB refleja la cuantiosa distribución de ayuda alimentaria realizada en las zonas afectadas por la sequía.

La disponibilidad interna de maíz en 1996/97 será 721 mil toneladas inferior a lo previsto debido a los niveles peligrosamente reducidos de las reservas y a la poca producción. Para cubrir parte de este déficit, las autoridades se proponen importar hasta 180 mil toneladas de maíz para su programa de distribución de socorro. Los organismos internacionales de asistencia proporcionarán 38 mil toneladas y el resto se cubrirá con importaciones comerciales. Tras la declaración de urgencia alimentaria en febrero de 1997, las autoridades del Estado han permitido la importación de maíz libre de cargos hasta fines de junio, hasta un máximo de 360 mil toneladas.

Sigue la ayuda alimentaria en las zonas de pastoreo

Pese a las lluvias recientes y a que han mejorado las perspectivas de las cosechas, los programas de distribución de ayuda alimentaria se mantendrán en 40 distritos de las zonas agrícolas marginales y de pastoreo más golpeadas del país. Se ha informado de que los pastores que se habían desplazado en busca de alimentos y agua están volviendo a sus localidades tras las abundantes lluvias de abril en las zonas de pastoreo del este y noreste del país. Pero el agotamiento de las reservas de granos y de otros recursos, así como los elevados precios de los alimentos, significan que los pastores seguirán dependiendo de la ayuda alimentaria durante los meses próximos.

En los distritos agrícolas marginales de las provincias orientales, centrales y de las costas, donde por tercera vez consecutiva se malograron las cosechas de la estación de lluvias breves, se anticipa que la situación alimentaria seguirá siendo difícil hasta la siguiente cosecha de julio.

9 de junio de 1997

Informe especial del SMIA


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