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Se prevé una extensa cosecha mundial de cereales, pero muchos países siguen padeciendo escasez |
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Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA)
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Este informe bimestral sitúa la producción de granos de 1997 en 1 887 millones de toneladas (comprendido el arroz pulido), 7 millones de toneladas por encima de la previsión anterior. La producción de trigo se prevé de 583 millones de toneladas, la de granos secundarios de 926 millones de toneladas, y la de arroz seguirá igual que la del año anterior, en un nivel próximo a 377 millones de toneladas.
Si
estas previsiones se cumplen, la producción de cereales satisfará las necesidades
de consumo previstas para 1997/98 y permitiría una ligera reposición de
las reservas de cereales por segundo año consecutivo, tras la aguda reducción
de 1995/96. No obstante, la relación mundial prevista de las reservas y el consumo
de fines del ciclo agrícola de 1997/98 puede aproximarse apenas a 16 por ciento,
todavía por debajo del 17 o 18 por ciento que la FAO considera como mínimo
necesario para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial.
Pese a este aumento mundial de la producción de cereales, sigue habiendo situaciones de urgencia alimentaria en 29 países del mundo, sobre todo en Africa. Las condiciones son particularmente graves en Sierra Leona. Los recientes conflictos políticos han empeorado la ya de por sí precaria situación alimentaria que prevalece en ese país, según un informe especial del Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA) de la FAO. Toda esperanza de cambio económico se ha desvanecido por la frustración del reciente proceso de pacificación. Se ha evacuado a las personas que trabajaban en actividades internacionales de socorro y los proyectos de rehabilitación se han suspendido. Más de 20 mil personas han huido hacia países vecinos, sobre todo a Guinea y a Gambia, y se ha detenido la repatriación de refugiados de Sierra Leona que se encuentran en los países cercanos.
En medio de esta turbulencia, se informa que se están deteriorando
las reservas de agua y de alimentos. Los precios se han disparado -el precio del
arroz se ha triplicado en Freetown-, lo que coloca los alimentos básicos fuera
del alcance de gran parte de la población. La falta de seguridad también
está obstaculizando gravemente la actividad agrícola. La siembra de los
principales cultivos, que se lleva a cabo de abril a junio, se ha visto interrumpida
por los conflictos, y las zonas cultivadas es probable que se reduzcan considerablemente
conforme los campesinos abandonan sus fincas. El país seguirá dependiendo
mucho de la ayuda alimentaria para satisfacer sus necesidades de consumo.
En cuanto al resto de Africa, en la región de los Grandes Lagos sigue siendo precaria la situación del suministro de alimentos. En Rwanda, persiste la dificultad de las condiciones alimentarias para más de dos millones de personas, sobre todo para los refugiados que se están repatriando. La oriental República Democrática del Congo (antes Zaire) sigue teniendo graves problemas de suministro de alimentos, aunque se espera que esta situación mejore considerablemente cuando termine el actual proceso de repatriación de refugiados. Y en Burundi, la situación del suministro de alimentos sigue siendo difícil porque los precios son altos pese a que el embargo económico decretado por los países vecinos se ha aflojado parcialmente.
En Africa Oriental, se sigue necesitando ayuda alimentaria en las zonas orientales y nororientales de Kenya, en las zonas de pastores del sur de Etiopía y en algunas partes de Tanzania, Uganda y Somalia. En el sur de Africa, las perspectivas globales del suministro de alimentos lucen favorables, pero diversos países requieren que se mantenga la ayuda alimentaria, en particular Angola y Mozambique.
En Asia, el empeoramiento de la situación alimentaria de Corea del Norte es motivo de gran preocupación y se prevén muertes por inanición antes de la próxima cosecha, a menos que se reciban considerables cantidades de ayuda alimentaria. En Irak la producción de alimentos sigue estando limitada por la escasez de insumos agrícolas, debida a las sanciones económicas, y en Afganistán persisten las dificultades del suministro de alimentos. En la Comunidad de Estados Independientes, la situación del suministro de alimentos está deteriorándose en Tajikistán, donde está aumentando la incidencia de casos de desnutrición aguda.
El último número de Foodcrops and Shortages, otra publicación del SMIA, enumera siete países con perspectivas desfavorables de los cultivos actuales. Pueden encontrarse situaciones particularmente difíciles desde el punto de vista del suministro de alimentos en Haití, Irak y Sri Lanka, así como en Sierra Leona, países afectados o amenazados por malas cosechas sucesivas y escasez de alimentos. Concluyen dicha lista Chile, Cuba, Tanzania y Turkmenistán, países que en su mayor parte han padecido condiciones meteorológicas adversas.
24 de julio de 1997
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