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La repatriación de los refugiados rwandeses ejerce una fuerte presión
en los limitados recursos alimentarios
La mayoría de los refugiados rwandeses se han repatriado. Ahora encaran
un nuevo problema: revivir la agricultura en una tierra que alguna vez fue productiva
y fértil, devastada por el conflicto civil que cobró más de un millón
de vidas.
Una Comisión de evaluación del suministro de alimentos, conjunta de
la FAO y el PMA, acudió a Rwanda en junio para ponderar las perspectivas de
los cultivos correspondientes al segundo ciclo agrícola de 1997. Esta comisión
también evaluó los suministros de alimentos del país y la situación
de la seguridad alimentaria, y calculó las importaciones que serán necesarias,
comprendida la ayuda alimentaria, para el segundo semestre de 1997. Entre junio de
1996 y junio de 1997, volvieron a Rwanda casi todos los dos millones de refugiados
que habían huido hacia países vecinos, para ponerse a salvo de la lucha
civil. Esta afluencia de masas, junto con la tasa de crecimiento demográfico
natural, incrementó la población del país de 6.3 millones de personas
en junio de 1996, a 7.9 millones en junio de 1997. En un sólo año, la cantidad
de bocas que alimentar aumentó 1.6 millones, todo un 25 por ciento.
Este
incremento demográfico está ejerciendo una fuerte presión en los limitados
recursos alimentarios de Rwanda. Pese a que ha mejorado ligeramente la producción,
en conjunto sigue estando muy por debajo de las niveles anteriores a la crisis. Se
prevé que la producción agrícola total correspondiente a 1997 supere
por 7 por ciento los niveles de la de 1996. Pero la producción sigue estando
18 por ciento por debajo de los niveles de 1990, anteriores a la crisis, según
un Informe Especial recientemente presentado de la Comisión FAO/PMA que fue
a Rwanda. El equilibrio alimentario calculado para el segundo semestre de 1997 indica
que hay un déficit de 19 mil toneladas de granos, 86 mil toneladas de legumbres
(sobre todo frijoles), 221 mil toneladas de raíces y tubérculos y 508 mil
toneladas de plátanos.
El principal motivo de preocupación es la aguda reducción de la producción
de legumbres, de donde el régimen alimenticio rwandés deriva en primer
lugar su consumo de proteínas. La producción de frijol y otras legumbres
se ha reducido un 17 por ciento en el último año, y un espectacular 37
por ciento respecto a los niveles de 1990. La situación alimentaria es más
precaria en las prefecturas de Kibuye, Gikongoro, Butare, el sur de Kigali y en ciertos
municipios de Gitarama. Los pobladores de estas zonas seguirán necesitando ayuda
alimentaria y suministros de semillas, herramientas y otros insumos agrícolas.
En el primer semestre de 1997 se distribuyeron en Rwanda 110 mil toneladas de
alimentos de socorro. Esto equivale a un aumento de casi 150 por ciento respecto
al segundo semestre de 1996, en reacción al agudo incremento de la necesidad
de alimentos debida a la repatriación de las masas de refugiados y a las malas
cosechas, sobre todo de legumbres, del primer semestre de 1997. Gran parte de estos
alimentos se han distribuido a través de programas de urgencia de alimentos-por-trabajo,
que han puesto a la población a trabajar en rehabilitación del sector agrícola,
reconstrucción de infraestructura social y construcción de viviendas.
A inicios del segundo semestre la mayoría de los receptores de ayuda alimentaria
deberían de haber logrado cierto grado de autosuficiencia alimentaria a través
de la producción de sus propios medios para obtener ingresos, según el
informe. De esta manera, se ha calculado que se necesitarán 76 mil toneladas
de ayuda alimentaria, más de 30 por ciento menos que lo que fue necesario en
el primer semestre de 1997, "aunque se requiere una atenta vigilancia de la
seguridad alimentaria y de nutrición de la población vulnerable",
advierte la comisión.
El informe también se ocupa de cuestiones que afectan a la rehabilitación
del sector agrícola en el mediano y largo plazo. La superficie cultivada sigue
siendo menor que antes de la crisis, y su expansión se ha visto limitada por
diversos factores, comprendidos:
- la llegada y establecimiento de grandes cantidades de refugiados a fines del
ciclo agrícola;
- disputas agrarias entre los repatriados y las personas que actualmente ocupan
las tierras;
- falta de mano de obra e insumos, sobre todo de herramientas agrícolas simples
y materiales de siembra.
La Comisión ha elaborado un programa de urgencia cuyo costo se ha establecido
en 16 millones de dólares EE.UU., con el propósito de ayudar a 420 mil
familias campesinas para que reanuden sus actividades agrícolas mediante la
distribución de casi 10 mil toneladas de semillas y 1.4 millones de azadones.
La rehabilitación de los subsectores productores de café y de té
tiene particular importancia inmediata para la economía de Rwanda. Será
vital la ayuda internacional. La producción de café se ha reducido a cerca
de la mitad respecto a la anterior a la crisis. La calidad del café también
se ha reducido mucho, y la falta de mantenimiento adecuado de las plantaciones hará
que la recuperación de este subsector sea lenta. En el subsector productor de
té, se ha iniciado la rehabilitación de las plantas elaboradoras de té.
Se calcula que en cada planta de té rehabilitada se crean entre 1 500 y
dos mil empleos.
24 de julio de 1997
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