Vigilancia Mundial FAO

 

Espectacular reducción de los niveles de nutrición en Mongolia: aumenta la desnutrición crónica entre los niños


La producción de cereales en Mongolia ha caído por debajo de la mitad del nivel de hace siete años y una cuarta parte de los niños del país padecen de desnutrición crónica, informa una comisión de la FAO que hizo un viaje de trabajo a ese país a fines de octubre. Será necesaria la ayuda alimentaria de urgencia para evitar una escasez muy extendida de alimentos y que los grupos vulnerables sufran hambre.

Mongolia: una pastora ordeña un caballo. La transición ha golpeado duramente al sector ganadero.

La comisión observó que la producción de alimentos y la nutrición se han visto afectados adversa y gravemente por la transición a la economía de mercado y por el fin de la asistencia técnica y económica de la antigua Unión Soviética. Desde 1990, las cosechas de cereales en Mongolia se han reducido hasta un 70 por ciento, ha aumentado el desempleo, la desnutrición infantil crónica ha aumentado 25 por ciento y existe una "población cada vez mayor de personas vulnerables y de bajos ingresos cuya nutrición está deteriorándose espectacularmente".

Antes de 1990, Mongolia -el país más escasamente poblado del mundo- producía suficientes cereales, sobre todo trigo, para satisfacer sus propias necesidades y exportar. La cosecha de trigo de 1990 fue de 718 mil toneladas. En 1996, la cosecha se redujo a 220 mil toneladas. "Esta disminución se atribuye en gran medida a la desintegración y venta de las fincas estatales... a un alto nivel de endeudamiento, a la reducción de las posibilidades de crédito, a las altas tasas de interés, a una escasez crítica de insumos y de maquinaria agrícola, así como a las prácticas ganaderas deficientes", según el Informe Especial presentado por la comisión de evaluación.

En consecuencia, el país produce ahora apenas el 60 por ciento de lo que necesita en materia de cereales, y el sector más vulnerable de la sociedad mongola está de cara a una grave escasez de alimentos. La comisión de la FAO calcula un déficit de 90 mil toneladas de cereales para el año comercial 1997-98 y recomienda que se proporcionen 23 mil toneladas en calidad de ayuda alimentaria de urgencia para el 6 por ciento de la población, clasificada como de pobreza absoluta. Las 67 mil toneladas restantes deberían cubrirla programas de ayuda alimentaria.

El sector ganadero, que aporta el 88 por ciento a la producción agrícola bruta, también ha sido muy golpeado por la transición. Debido a la aguda caída del apoyo presupuestario y de servicios, la infraestructura vital, como los pozos, está deteriorándose. Los servicios veterinarios se han eliminado, la producción de piensos se ha reducido y los sistemas de comercialización son inadecuados. "Conforme las condiciones comerciales desfavorecen al ganado, aumenta la presión para incrementar la cantidad de animales por unidad para que sean viables -explica el informe-. Esto ha vuelto vulnerables a muchas familias, cuya capacidad de absorber los choques económicos ya se ha visto comprometida".

La falta de recursos para financiar las importaciones agrícolas y la ausencia de crédito para los agricultores ha significado que durante muchos años no se utilicen fertilizantes ni insecticidas en los cultivos de cereales. Esto, el deterioro del equipo y de la maquinaria y la escasez de lluvias en la zona agrícola principal, han contribuido en conjunto a que la producción agrícola y los rendimientos tocaran su nivel más bajo hasta el momento.

La comisión estima que la producción de cereales se recuperó 28 por ciento en 1997, pero atribuye este avance a que mejoraron las lluvias. "El crédito y los insumos agrícolas siguen siendo un importante problema que ha de resolverse para que se recupere la producción más adelante -dice en el Informe-. El sector agrícola requiere con urgencia inversión en gran escala en maquinaria, productos químicos, suministro de insumos y canales de comercialización, así como en programas de capacitación e investigación. Sin esta intervención, el futuro de la producción de granos luce desolador para la mayor parte de las empresas agrícolas y para el país en general".

7 de noviembre de 1997

Informe especial del SMIA

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