El Nº especial de Perspectivas Alimentarias para la
Conferencia, pone de relieve el descenso de la ayuda
alimentaria y los efectos de El Niño.
En el número especial de la publicación de
la FAO
Perspectivas
alimentarias para la Conferencia se señala la
caída drástica de la ayuda alimentaria en todo
el mundo. Las últimas cifras en materia de ayuda
alimentaria correspondientes a 1996-97 muestran una aguda
caída del 37 por ciento en comparación con el
año anterior, a un volumen de apenas 4.9 millones de
toneladas. Se trata del nivel más bajo desde el
inicio de los programas de ayuda alimentaria en el decenio
de 1950.
“Los envíos de cereales se redujeron por cuarto
año consecutivo”, se indica en las
Perspectivas. Fueron equivalentes a menos de una
tercera parte del volumen correspondiente a 1992-93 (ver
gráfico). Los países de bajos ingresos con
déficit de alimentos consumieron alrededor de 4
millones de toneladas del total correspondiente a 1996-97,
apenas el 6.5 por ciento del total estimado de sus
importaciones. Se calcula que la ayuda alimentaria para
1997-98 será de 5 millones de toneladas, cifra
próxima al bajo nivel sin precedente del año
anterior.
Perspectivas también presenta una
sección especial sobre El Niño, con una
descripción básica de este fenómeno,
además de una síntesis y previsiones sobre sus
repercusiones en la agricultura, la pesca y la silvicultura,
a la vez que se destaca la intervención de la FAO
para mitigar sus efectos en la seguridad alimentaria (ver
recuadro).
Aumenta el número de países con urgencia
alimentaria
A la vez que disminuye el volumen de la ayuda
alimentaria, la cantidad de países en
situación de urgencia alimentaria aumenta. En 1997,
hacia fines de octubre, alrededor de 29 países
luchaban contra la escasez de alimentos, mientras que en
1996 eran 25. Los países afectados se distribuyen de
la siguiente manera: En Africa 18, en Asia 5, en Europa del
Este y la Comunidad de Estados Independientes 5, y uno en
América Latina. En Africa la escasez de alimentos -en
particular en el Oriente del continente- se debe a las
condiciones adversas del clima y los conflictos civiles
siguen afectando considerablemente. En el sur de Africa, las
cosechas de Malawi se redujeron agudamente y prevalece la
preocupación de que El Niño produzca
sequía durante el ciclo agrícola recién
iniciado.
En Asia, se menciona en Perspectivas alimentarias
la RPD de Corea, afectada en este año por una grave
sequía y un tifón, después de dos
años de inundaciones desastrosas, así como
Mongolia, donde las personas vulnerables tienen graves
problemas con el suministro de alimentos. Y en la CEI, se
está proporcionando ayuda alimentaria a una
selección de hombres, mujeres y niños en
Armenia, Azerbaiyán, Georgia y Tayikistán,
donde más del 16 por ciento de la población
necesita ayuda para sobrevivir.
Las reservas mundiales de cereales siguen
ceñidas
Aunque se prevé que el suministro de cereales del
mundo en 1997 alcance la cantidad sin precedente de 1 888
millones de toneladas, esto apenas bastaría para
satisfacer las necesidades actuales. "La reposición
de las reservas mundiales tan mermadas de cereales
habrá de esperar por lo menos otro año, y
dependería de que en 1998 la cosecha fuera buena",
según se informa en Perspectivas alimentarias.
Se prevé que el consumo de cereales en todo el mundo
aumentará en 1997-98 el dos por ciento, que refleja
un aumento moderado del consumo humano de cereales y la
continuación del fuerte crecimiento del año
pasado de su utilización como piensos para el ganado.
Se calcula que la producción agrícola mundial
correspondiente a 1997 haya aumentado el 1.1 por ciento,
pronunciada reducción del crecimiento de la
producción en comparación con 1996.
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Número especial sobre
El Niño
Figura en Perspectivas alimentarias un
resumen de los efectos de El Niño en la
agricultura, la pesca y la silvicultura en 1997, y
la previsión de repercusiones semejantes
para 1998. Si bien la producción mundial de
cereales en 1997 sufrió poco, "hay mucha
preocupación por el riesgo que pueda
significar El Niño para los cultivos que se
siembren en los meses venideros para las cosechas
de 1998", según el informe. Algunos
países de Centroamérica y de
América del Sur y El Caribe ya han perdido
cosechas debido a las condiciones extremas del
clima relacionadas con El Niño.
Los precios de los cereales pueden subir, al
reaccionar con nerviosismo los mercados
internacionales de cara a la incertidumbre
producida por El Niño. En el comercio de
arroz, se explica en Perspectivas
alimentarias, "hasta que no estén
más claros los posibles efectos en la
producción de 1998, la especulación
comercial podría hacer subir los precios
durante la primera parte de 1998". El mercado del
trigo "ha estado reaccionando con nerviosismo a los
informes del tiempo y los precios del trigo se han
mantenido fuertes en las últimas semanas".
El deterioro de los pastizales y las praderas
debido a una sequía tal vez causada por El
Niño afectaría a algunos importantes
países productores de ganado del hemisferio
sur. "Si se retrasan las lluvias o si son escasas,
aumentaría la matanza, sobre todo de
rumiantes grandes... con un incremento de la
producción de carne a corto plazo, lo que
reduciría los precios de los productores",
se explica en el informe.
Las pesquerías del Pacífico
oriental son particularmente vulnerables al
calentamiento del agua que caracteriza a El
Niño. En Perspectivas alimentarias se
predice que las reservas de anchovetas peruanas
-que produjeron la captura más voluminosa de
pescado antes de desplomarse al mismo tiempo que se
presentó El Niño en 1972-73- se
verán muy afectadas y podrían pasar
años para que se recuperaran.
Aunque los efectos a corto plazo de las
variaciones del clima debidas a El Niño
tienden a ser menos graves en los árboles y
bosques que en la agricultura, de todos modos
entrañan un serio riesgo: los incendios. "La
actual situación de Indonesia es un ejemplo
dramático", según Perspectivas
alimentarias. "Respecto al suministro directo
de alimentos -prosigue el informe- es probable que
las mayores repercusiones inmediatas de El
Niño se presenten en los alimentos
forestales no leñosos, como las nueces, las
flores de los árboles y la miel, que aportan
elementos nutritivos complementarios y para
situaciones de urgencia".
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12 de noviembre de 1997
Más información:
-
Sistema Mundial de información y alerta
sobre la alimentación y la agricultura
(SMIA):
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