En muchas zonas, sembrar árboles en las tierras degradadas es un primer paso eficaz para detener el deterioro de las tierras y comenzar a rehabilitarlas. Los árboles fijan los suelos y los protegen de la erosión causada por el viento y el agua. Además, la población local puede obtener de ahí alimentos, forrajes, madera para construcción y leña.

Mauritania: trabajadoras en un vivero
Foto FAO de I. Balderi

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