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Opciones legales para los cocaleros bolivianos
El proyecto 'Gran árbol' de la FAO promueve la tala para obtener madera y la producción de otros cultivos.
23 de enero de 2004, Mapajo, Bolivia - David Cruz empuja con delicadeza en el enorme tronco la sierra estrepitosa para cortar una pesada tabla. Lo observa un grupo de adolescentes. Al terminar Cruz de cortar la tabla, los muchachos se la llevan para acomodarla en una pila de tablas que se está formando.

Se trata de una escena común en un bosque, cabría pensar. Sólo que este aserradero bien equipado está en lo profundo de la selva amazónica de Bolivia, en el centro del Chapare, región conocida porque ahí se produce la planta de la coca, cuya hoja es el principal ingrediente de la cocaína.

En esta zona, conocida como "trópico de Cochabamba", donde está el Chapare, viven 35 000 familias campesinas. La mayoría de estos campesinos eran mineros que llegaron del altiplano boliviano en el decenio de 1980 y encontraron en la producción de coca la mejor solución para ganarse la vida.

Para producir alimentos, desmontaban tramos de bosque y sembraban arroz y otros cultivos de subsistencia. Así se han perdido, desde el decenio de 1980, cerca de 300 000 hectáreas de bosque virgen.

El aserradero, situado en el lejano pueblo de Mapajo, se estableció a través de un proyecto de tres millones anuales de dólares EE UU, dirigido por la FAO para convencer a los campesinos cocaleros de adoptar medios de subsistencia legales. Este proyecto, conocido como Jatun Sach'a (árbol grande, en quechua), forma parte de un programa de desarrollo del gobierno de Bolivia. Los principales donantes son la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que trabaja a través de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y este mismo organismo.

Cambio de rumbo

En 1997, Greg Minnick, gerente del proyecto, comenzó el laborioso proceso de convencer a la población de Cochabamba de cambiar de rumbo. "Les expliqué que al desmontar para producir una cosecha que quizá llegara a valer 300 dólares EE UU, estaban destruyendo madera por un valor de 3 000 dólares. Eso les interesó".

Con gran paciencia, Minnick y su personal nacional de calificados técnicos forestales convencieron a los pequeños propietarios de formar organizaciones de productores, con el fin de preparar planes de ordenación. Estos planes comprendían hacer un inventario árbol por árbol, y decidir cuáles ejemplares se podía talar y explotar, y cuáles había que dejar en pie para que el bosque pudiera renovarse y conservar su gran biodiversidad.

David Cruz es uno de los 25 pequeños campesinos de la organización de Mapajo. Tuvieron que invertir para que les prestaran la sierra, y un tractor para sacar los troncos del bosque, construir el aserradero y pagar los salarios de la gente que trabaja en el bosque. El proyecto ha proporcionado asistencia técnica, capacitación, asesoramiento comercial y de contabilidad, información sobre precios y contactos comerciales.

Cuando se formó la organización de Mapajo, el camino más cercano por donde podían pasar los vehículos terminaba a 12 kilómetros de distancia. Ahora, gracias al proyecto, cuentan con una carretera que recibe el mantenimiento adecuado y pasa por el aserradero. En los últimos cinco años han formado un mercado para las especies de árboles que antes no tenían valor, como el ochoo (Hura crepitans) del que hoy están sacando tablas. Además, hoy en día los intermediarios pagan al contado.

Anteriormente las familias de la zona ganaban unos 2 000 dólares EE UU al año produciendo coca, planta que se puede cosechar tres veces al año. Hoy, su participación en la producción de madera les produce un dividendo de alrededor de 900 dólares por tres o cuatro meses de trabajo durante la estación seca. El resto del año, las lluvias torrenciales de Chapare (cinco metros al año en algunos lugares) impiden trabajar en el bosque.

Palo y zanahoria

"Las opciones de desarrollo nunca podrán dar a estos campesinos las mismas ganancias que la coca, pero sí les ofrecen la posibilidad de transformar sus vidas", explica Minnick.

Subraya que la zanahoria de la opción de desarrollo necesita asociarse al palo de la ley. A la vez, la prueba está en los resultados, susceptibles de medirse, de la campaña de la otra posibilidad de desarrollo: la superficie en la que se cultiva la coca se ha reducido de unas 45 000 hectáreas a cerca de 4 000; el valor de la madera que se explota de la selva ha aumentado espectacularmente, y los cocaleros cada vez producen más otros cultivos comerciales.

Al mismo tiempo, la producción planificada y controlada de madera significa que está protegiéndose la selva virgen, con todas las repercusiones positivas para la biodiversidad y le protección ambiental que entraña esta perspectiva. Las prácticas de tala y silvicultura acatan las normas técnicas muy estrictas de ordenación forestal sostenible establecidas en Bolivia, y las actividades del proyecto se han elaborado en estrecha colaboración y bajo la supervisión de las autoridades forestales bolivianas.

Otros cultivos

El elemento agroforestal del proyecto Jatun Sach'a promueve la producción de cinco especies arbóreas y arbustivas: hule, café, cacao, camu camu y achiote (annato).

El camu camu (Myrciaria dubia) es una fruta extraordinaria, originaria del ecosistema amazónico. Del tamaño de entre una cereza y una ciruela, contiene una gran cantidad de vitamina C, de 30 a 60 veces la concentración de algunos cítricos como el limón. Se utiliza para preparar bebidas no alcohólicas, té o conservas, y promete muchas posibilidades económicas para la población de Cochabamba.

El achiote (Bixa orellana) es un arbusto de acelerado crecimiento que produce un colorante natural de un rojo intenso, denominado bixina, presente en la cáscara de las semillas. Se utiliza en la producción de bebidas no alcohólicas, lácteos y otros productos alimentarios, textiles y cosméticos. Los productores de achiote de Cochabamba, también organizados en una asociación de productores, reciben una demanda insaciable de este producto, para consumo interno en Bolivia y para exportación regional.

"Estos tres árboles crecen rápidamente, son relativamente fáciles de atender y se adaptan bien al sistema agroforestal", afirma Minnick. Se siembran a la sombra de otros árboles más altos y, a su vez, dan sombra a los cultivos alimentarios que se producen en el nivel del suelo en las distintas estaciones.

"Al proyecto le ha correspondido crear estas oportunidades y, lo más importante, detectar y eliminar los obstáculos -prosigue-. Por ejemplo, en el caso del achiote se encontró un estrangulamiento en la extracción manual de las semillas para obtener las cáscaras. Con la introducción de molinos sencillos se superó este obstáculo."

No hay soluciones inmediatas

Unas 7 000 familias de Chapare forman parte de 250 organizaciones de productores, a su vez asociadas en uniones, que están comenzando a asumir algunas funciones del proyecto: la atención de los viveros y la producción de semillas, por ejemplo, o la administración de los préstamos de equipo para el aserradero a través de una fundación no lucrativa que se ha establecido.

De esta manera, el proyecto prevé la conclusión gradual de sus funciones. David Cruz tiene confianza: "En Mapajo sin duda seguiremos adelante cuando se acabe el proyecto -subraya-. La posibilidad de vender nuestra madera ha significado mucho en nuestra vida".

Pero Minnick advierte: "No hay soluciones inmediatas. Puede necesitarse por lo menos una generación para completar la transformación económica y social de esta zona cocalera. Se ha logrado mucho, pero queda también mucho por hacer para consolidar estos resultados y proporcionar otros medios de subsistencia a toda la población del trópico de Cochabamba".

Contacto:
Nick Parsons
Jefe, Servicio de noticias y multimedia
nick.parsons@fao.org
(+39) 06 570 53276

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Foto FAO

Capacitación a los agricultores para utilizar una sierra en el aserradero de Mapajo, Bolivia

Foto FAO

Ordenación forestal: inventario de los árboles para decidir cuáles talar y cuáles dejar en pie a fin de conservar la rica biodiversidad forestal

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El proyecto 'Gran árbol' de la FAO promueve la tala para obtener madera y la producción de otros cultivos.
En lo profundo de la selva boliviana, un proyecto de la FAO ayuda a los cocaleros a ganarse la vida sin violar la ley, en el marco de un programa de desarrollo del Gobierno de Bolivia.
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