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Namibia: promesa de la fruta autóctona
Un proyecto de la FAO ayuda a aprovechar mejor los frutales silvestres para complementar la alimentación de las comunidades rurales
30 de junio de 2004, Katima Mulilo, Namibia -- Gran parte de Caprivi -una faja muy estrecha y plana de tierra que sale del noreste de Namibia, encajada entre Angola, Botswana, Zambia y Zimbabwe- es una llanura fértil de humedales perennes.

Esta región tiene 500 kilómetros de pastizales y bosques, la riegan los ríos Okavango y Zambezi, cuyas crecidas estacionales obligan a la población ribereña a abandonar sus casas y sus tierras todos los años.

Las comunidades del noreste cultivan sorgo, mijo y maíz en esas tierras fértiles, pero los matorrales y los bosques cercanos siempre han proporcionado nutritivas frutas silvestres. En las regiones de Caprivi y Kavango se han clasificado cerca de 66 especies de frutales silvestres que contribuyen a la alimentación cotidiana y a los ingresos de las comunidades locales, sobre todo durante la temporada de lluvias, cuando los cultivos no están listos todavía para la cosecha.

"La población de Kavango y Caprivia sin duda ha acumulado un sólido conocimiento tradicional de la utilización de sus frutales autóctonos", señala Syaka Sadio, experto forestal de la FAO que inició y apoyó un proyecto de dos años en la comunidad para ayudar al Gobierno de Namibia a incrementar la contribución de los frutales autóctonos a la seguridad alimentaria.

Promoción de los frutales autóctonos en las comunidades rurales

El Gobierno de Namibia, con apoyo técnico del Servicio de Conservación Forestal del Departamento de Montes de la FAO, ejecutó este proyecto de 2002 a 2004, titulado Domesticación, manipulación poscosecha y comercialización de algunos frutales autóctonos, con el objetivo de proporcionar a las comunidades locales y a las instituciones nacionales mejores tecnologías para la domesticación de los frutales silvestres y la elaboración de la fruta, con miras a lograr medios de subsistencia sostenibles.

"Uno de los principales objetivos del proyecto era determinar tres especies preferidas de frutales para propagar por toda la región. De esta manera, lo primero y esencial era evaluar el potencial del recurso y escoger la especie favorita de diversas comunidades de las zonas boscosas", explica Michelle Gauthier, oficial de agrosilvicultura de la FAO.

El Dr. Sadio explica que las actividades del proyecto comprendían transferencia de tecnología y creación de capacidad, mediante el intercambio de conocimientos y capacitación para el personal profesional y las comunidades, sobre selección y domesticación de frutales, cosecha, almacenamiento, elaboración y comercialización de los productos de fruta.

"Sin embargo, debería intentarse mejorar genéticamente y propagar los frutales seleccionados [marula ( Sclerocarya birrea), eembe o ciruela del pájaro ( Berchemia discolour) y la naranja del mono ( Strychnos cocculoides)] predilectos de las comunidades locales por la calidad de la fruta y otras características convenientes -explica el Dr. Sadio-. Es más, debería hacerse énfasis en la investigación sobre control de plagas y enfermedades y calidad de la elaboración de la fruta, comprendido el establecimiento de pequeñas empresas rurales."

Impartiendo capacitación el proyecto incrementó los conocimientos de las mujeres locales para cosechar y elaborar la fruta. "Antes sólo la comíamos fresca y tirábamos las semillas -recuerda Dorothée Manyemo-Maluta, dirigente de un grupo de mujeres de Kasheshe, cerca de Katima, en la region de Caprivi-. Ahora, gracias a la capacitación que nos han impartido aquí y a un viaje de estudios que hice el año pasado a Malawi, donde aprendí de otras mujeres, puedo hacer jugos, mermeladas, jaleas o bebidas de marula -relata-. Puedo incluso hacer pasteles con eembe y marula para mis hijos."

Esfuerzo de colaboración

Dorothée vende mermelada de eembe a sus vecinos a 10 dólares de Namibia (4 dólares EE.UU.) el frasco. "Ahora ya sabemos prepararlo, pero necesitaríamos una casa para nuestras actividades y poder cultivar más frutales en nuestros huertos y producir más", afirma Olivia Nshimwe, miembro del grupo de mujeres de Egunda, de Rundu, en la región de Kavango, a 700 kilómetros al noreste de Windohek, la capital.

John Sitwala, oficial forestal superior de la Oficina Regional de Katima, de la Dirección Forestal de Namibia, reconoce que se necesitará tiempo para que los grupos de mujeres se independicen de la Dirección Forestal y alquilen su propio establecimiento para elaborar la fruta y llevar a cabo sus actividades comerciales. "Exhortamos a todos los interesados locales a invertir en los frutales autóctonos en beneficio de las comunidades locales, del comercio interno y de la protección del medio ambiente mediante la conservación de la biodiversidad de las plantas", añade.

Según Esther Lusepani-Kamwi, Subdirectora de Bosques, del Ministerio del Medio Ambiente y Turismo de Namibia, que también coordina el proyecto, habría que intensificar la participación de las pequeñas comunidades y los campesinos en las actividades de propagación de los frutales, así como la participación de más organizaciones no gubernamentales (ONG). "El Grupo de acción sobre frutales autóctonos, en todo el país, nos ayuda a elaborar estrategias de expansión", señala.

El gobierno creó este grupo de acción para permitir a los miembros de diversos sectores que tienen que ver con los frutales autóctonos difundir su experiencia y coordinar sus actividades. En este contexto, la Dirección de Bosques del Ministerio del Medio Ambiente y Turismo de Namibia colabora con otros ministerios para establecer un marco estratégico orientado a promover la explotación sostenible de los frutales autóctonos.

"Nuestros asociados de Agricultura tienen mucho personal en las zonas rurales haciendo labor de extensión, y estamos colaborando para asegurar la difusión apropiada de la información", explica el Director de Bosques de Namibia, Joseph Hailwa, señalando que también coopera con el Ministerio de Comercio e Industria de su país para establecer mecanismos de apoyo a la pequeña y mediana empresa.

"Colaboramos asimismo estrechamente con una ONG que está en Namibia, llamada Centro de Información y Acción en Investigación para el Desarrollo de Africa (CRIAA - Comunidad para el Desarrollo del Africa Meridional), y la Dirección de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, de la Universidad de Namibia", añade Hailwa. Los asociados en el proyecto están de acuerdo en que la transferencia de tecnología en pequeña escala en el ámbito de la Comunidad para el Desarrollo del Africa Meridional, para la elaboración de fruta autóctona, mejoraría mucho la producción y comercialización más allá de las aldeas.

Contacto:
Liliane Kambirigi
Oficial de Información, Radio
(+39) 06 570 53223
liliane.kambirigi@fao.org

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Oficial de Información, Radio
Liliane.Kambirigi@fao.org
(+39) 06 570 53223

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Eembes listos para elaborar.

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Mujeres vendiendo eembe en el mercado de Rundu, en Namibia.

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Una integrante del grupo de mujeres de Egunda, en Rundu, Namibia, prepara mermelada de marula.

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Un proyecto de la FAO ayuda a aprovechar mejor los frutales silvestres para complementar la alimentación de las comunidades rurales
En el noreste de Namibia los frutales autóctonos están contribuyendo a la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de las comunidades rurales, gracias a un proyecto de la FAO
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