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Señales de vida nueva en las tierras y el mar de Aceh
Pescadores y campesinos resueltos a reconstruir sus vidas y sus medios de subsistencia
8 de marzo de 2005, Banda Aceh, Indonesia - Unos cuantos brotes de arroz dispersos en un paisaje lunar después del desastre, una cesta solitaria de pescados relucientes en un muelle devastado, un árbol desgajado con brotes de follaje nuevo. Estas son las señales de la vida que regresa a una tierra casi borrada del mapa por los tsunamis.

Entre montones interminables de escombros y estanques hediondos de agua salada a lo largo de la antes idílica costa de Aceh -la provincia de Indonesia más damnificada por los tsunamis del 26 de diciembre-, la población local está mostrando su decisión de reconstruir su vida y sus medios de subsistencia.

"Aunque hubiera otro desastre, aunque hubiera una guerra, siempre vamos a regresar al mar", dijo Baharudin, un pescador curtido por el sol, a un grupo de más de 500 capitanes de barco y sus esposas, en la capital provincial de Banda Aceh.

Erial de destrucción

Pero estas personas necesitarán ayuda durante años. Dicen -en sintonía con los organismos que participan en las actividades de recuperación- que quieren que su vida sea como antes o mejor que cuando sobrevino el maremoto.

Las cifras de la catástrofe son explícitas y casi abrumadoras. En Indonesia hay más de 235 000 personas muertas o desaparecidas. La gran mayoría desapareció en Aceh, y casi todas eran familias de campesinos o pescadores que vivían cerca del mar. Más de 400 000 personas perdieron su vivienda y ahora están en campamentos temporales y en refugios improvisados.

La mitad de los barcos pesqueros y toneladas de aparejos de pesca quedaron destruidos. En algunas zonas, dos tercios de las tierras agrícolas se han declarado inutilizables, y lo que queda de la mayor parte de las casas son los cimientos de concreto en un erial de destrucción. A menudo el único edificio que quedó en pie son las mezquitas.

Un enfoque amplio

Entre bambalinas, numerosos organismos, como la FAO, trabajan con las oficinas locales, provinciales y nacionales del gobierno en la formulación de estrategias en beneficio de toda la población de Aceh, en particular de la que desde mucho antes de los tsunamis padecía pobreza y privaciones.

Los donantes, que en el caso de la FAO comprenden al Japón, la Unión Europea, Italia, Noruega, Bélgica, China, Alemania, el Reino Unido, el Canadá y Argelia, también quieren ver su labor de emergencia convertirse en un acierto en materia de desarrollo. Ellos y los funcionarios del gobierno de Indonesia saben que la población está traumatizada, insegura, en cierta medida incluso desconfiada, y que es necesario superar todo esto.

David Hitchcock, de la FAO, con 24 años de experiencia en agricultura asiática, declara que la reconstrucción debe tener el alcance más amplio posible.

"Nuestro objetivo es abarcar todos los aspectos de los medios de subsistencia de la población de la costa de Aceh y no sólo los aspectos técnicos de la agricultura", explica.

Todas las partes hacen hincapié en la importancia de la participación local, el lema es "desde las bases". Los agentes más citados entre los pescadores son los panglima laut, los "capitanes marinos" cuyo liderazgo tradicional data de hace 200 años.

Los campesinos necesitan artículos esenciales: semillas, fertilizantes y equipo, como tractores manuales, y asesoramiento para producir otros cultivos y sobre todo tratamientos para rehabilitar los suelos dañados por el penetrante efecto del agua salada.

La ventaja de los pescadores frente a los campesinos es que sigue habiendo peces en el mar, mientras que los cultivos hay que sembrarlos y esperar a que crezcan. A diferencia de casi todo lo que hay en tierra firme, la macarela, el mero y el atún tal vez apenas si hayan percibido la formación de los tsunamis al pasar sobre ellos.

Algunos pescadores todavía no se internan a pescar por temor de que el pescado esté contaminado por los miles de cuerpos que arrasaron los tsunamis, preocupación que los expertos consideran infundada. Pero el grupo de pescadores que está reanudando sus actividades desde los muelles de Lhok Nga, al sur de Aceh, pensaban en otro orden de asuntos.

"Necesito reparar mi motor, no tengo combustible y este es el único aparejo que me queda", dice Ruslan, de 21 años de edad, mostrando un rollo de hilo de nylon.

Pérdidas enormes

Ulrich Schmidt, experto en pesca de la FAO que condujo a un grupo de especialistas a lo largo de la accidentada costa occidental de Aceh y ahora trabaja en las laderas más suaves de la costa del noreste, dice que los daños causados a la flota pesquera son de decenas de millones de dólares.

Los cálculos correspondientes al sector agrícola arrojan cifras parecidas. Los arrozales, que deberían estar ostentando relucientes tallos verdes de arroz, están enterrados bajos capas de lodo y sedimentos tóxicos, sus rebordes quedaron destruidos y todo tipo de desechos obstruyen el complejo sistema de drenaje, desde enormes placas de concreto hasta artículos del hogar. Y este panorama se repite interminablemente a lo largo de cientos de kilómetros de esta costa tropical que fuera de ensueño.

La FAO está utilizando los fondos aportados por los donantes para suministrar bienes a fin de inyectar recursos. Pero también proporciona su competencia técnica a otras organizaciones nacionales e internacionales para atender los problemas cuya solución tomará años.

Mientras tanto, nunca está muy lejos la polémica en una provincia sobre la que ya se cernía una guerra con los rebeldes separatistas. La idea de declarar diversos sectores de la costa zonas de protección, de conservación, residenciales o comerciales, son impresionantes en papel, pero es más difíciles llevarlas a la práctica en un país donde a menudo no existen títulos de propiedad y las tierras están en disputa.

Se están presentando planes de restablecimiento de la acuicultura, actividad en la cual tsunamis devastaron muchos miles de estanques y criaderos, a fin de lograr que la población de Aceh no se dedique a una única actividad, ya sea la pesca o la producción de arroz. Pero esto acarrea dificultades. Existe un choque constante entre las grandes empresas, cuyos dueños a menudo están en otras partes y pueden trasladar sus actividades cuando se agotan los recursos locales, y los pequeños productores que tienen intereses de más largo plazo aunque menos ambiciosos.

"Queremos dar fuerza a la comunidad local. Uno de nuestros principales intereses es lograr el equilibrio en el poder económico", explica Jean-Jacques de Ferrière, coordinador de las oficinas de la FAO en Banda Aceh.

De Ferrière señala la necesidad de distribuir cuanto antes semillas y fertilizantes, a tiempo para esta estación de siembra. Su colega Christophe Charbon está comprando productos en Medan, el mercado más próximo que no dañaran los tsunamis, mientras Jean Gallene, otro colega, está enviando motores y aparejos de pesca a la isla de Nias, al sudoeste de Aceh, también damnificada por el sismo y los tsunamis.

Aumenta la presión para que todos pongan manos a la obra.

Un largo camino

En la zona de Lhok Seumawe, al noreste de la provincia, un capitán de barco pregunta: "Los bancos no nos han ayudado a obtener fondos para comprar equipo nuevo. ¿De dónde podemos sacar recursos para comprar aparejos de pesca?" Otro capitán de la isla de Simeuleu dice que su familia sigue viviendo en tiendas de campaña improvisadas, y que otros tendrán que vivir en una habitación durante meses, y tal vez años, en esas largas hileras de "barracas" de madera contrachapada construidas por el gobierno.

Nurjannah, oriunda de Bireuen en el noreste de la costa, es la única mujer que se pronuncia en la reunión de los panglima laut en Banda Aceh. Ella reitera la necesidad de contar con servicios de crédito "en condiciones favorables", mientras otros piensan en el largo plazo pidiendo becas para que sus hijos puedan volver a clases.

El maestro constructor de barcos Ramli Usman es una de las muchas personas que han ofrecido ayuda personal a sus amigos y vecinos. En el astillero de Ramli, que ahora tiene una gran demanda, un huérfano de 15 años acaricia una placa de madera que pronto se convertirá en parte de un barco, y explica porque habla tan bien inglés.

"Me esfuerzo mucho". ¿Será ese un lema para todos en Aceh?


Contacto:
Oficina de relaciones con los medios, FAO
media-office@fao.org
(+39) 06 570 53625

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FAO/J. Toye

Elefantes ayudando a la maquinaria a retirar los escombros

FAO/J. Toye

Producción de arroz en la arena, cerca de un campamento de refugiados

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