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La esperanza no basta
El Caribe se replantea la prevención contra huracanes
En todo el Caribe, zona azotada por tormentas, los agricultores, pescadores, funcionarios gubernamentales y donantes rebosan de ideas sobre cómo estar mejor preparados para el siguiente gran huracán. Se trata de un tema natural de conversación. Las temporadas de huracanes de 2004 y 2005 fueron dos de las más destructivas de la historia, tanto en el mar Caribe como en el golfo de México.

No sólo hubo más huracanes (en 2005 las autoridades agotaron todos los nombres de la lista para este fenómeno), sino que muchos isleños, especialmente los más pobres, viven en un entorno cada vez más degradado y peligroso, como las empinadas laderas con riesgo de desprendimientos, inundaciones y fuertes vientos.

"Hasta una tormenta tropical puede causar muertes. No cabe duda de que el Caribe es más vulnerable ahora ", afirma Daniel Ureña, Coordinador para el Caribe del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea.

Desde 1995 los donantes han aportado para el Caribe y América Central 21,4 millones de dólares EE.UU. destinados a actividades de asistencia de la FAO vinculadas a huracanes en materia de socorro, rehabilitación y prevención. Con ello se han suministrado, entre otras cosas, de toneladas de semillas y fertilizantes, árboles frutales, aves de corral y cabras, equipo agrícola y pesquero, así como maquinaria de emergencia, como motosierras, todo ello elegido cuidadosamente por expertos de la FAO en consulta con las autoridades locales, a fin de que se ajusten a las necesidades de los beneficiarios previstos y a las condiciones locales.

Respuesta rápida

"La FAO es la principal organización de intervención agrícola en situaciones de emergencia", explica Cecil Winsborrow, Agrónomo Jefe del Ministerio de Agricultura, Tierras, Bosques y Pesca de Granada. "Después del huracán Iván, nos beneficiamos de la competencia técnica y coordinación de la FAO. Esta Organización está presente en el ministerio a través de un consultor cuyo despacho está a unos pasos del mío."

En los países del Caribe, la agricultura, la pesca y la silvicultura proporcionan medios de subsistencia a unos nueve millones de personas, a cerca del 18 % del total de la población. Si bien el Caribe a menudo se considera sobre todo un destino turístico, como dice el agricultor granadino Ken Campbell: "El turismo es una actividad precaria − téngase presente el miedo a los huracanes y al terrorismo −, por lo que no queremos depender de él. Además, los turistas no vendrán si no podemos ofrecerles alimentos frescos."

A petición de los gobiernos del Caribe la FAO está elaborando, a través de su Programa de Cooperación Técnica, un programa de prevención de desastres para la agricultura, a fin de poder llevar a la práctica las buenas ideas para afrontar la próxima gran tormenta. Las entrevistas, realizadas en Haití y Granada, permiten a agricultores, pescadores y funcionarios explicar con sus propias palabras cómo han afectado los desastres a su vida y sus ideas para estar mejor preparados la próxima vez.

El problema

"Podemos dar la alerta por radio, avisar a los agricultores para que pongan el ganado en un lugar seguro y esperar que la suerte acompañe. Lo que pasó hace dos años en Gonaïves demostró que la esperanza no fue suficiente", dijo Emmanuel Prophete, agronómo del Ministerio de Agricultura de Haití. En septiembre de 2004, murieron más de 2 000 personas y la mayor parte del ganado a causa de las riadas que hubo en Gonaïves.

"La prevención cuesta mucho, pero cuesta menos que la reconstrucción. Solo nos falta el dinero", explica Roosevelt Compere, Coordinador de Prevención de la Dirección de Protección Civil de Haití. Este funcionario indica su interés en aprender de la experiencia de otros países de la región. Cuba, por ejemplo, tiene fama de estar muy preparada como muestran, entre otras cosas, sus reservas de semillas para después de los desastres, sus rutas de evacuación para el ganado y sus actividades de simulación de desastres.

A veces basta un aviso a tiempo. Por ejemplo, en el norte de Haití, los habitantes de un pueblo situado en un abrupto valle perdieron todo su ganado porque lo habían dejado solo a la intemperie, sin prever que las lluvias torrenciales harían crecer tanto el río. Como explica Pierre Joseph, un agricultor que perdió 12 animales: "De haberlo sabido hubiera metido en casa a los animales."

El personal de la Dirección de Protección Civil de Haití asistirá próximamente a un taller regional de la FAO sobre prevención de desastres en la agricultura, donde aprenderá a establecer un sistema para alertar a la población de las crecidas fluviales.

Los participantes compartirán las "mejores prácticas" con las contrapartes de otros países afectados por huracanes y después regresarán a comunidades específicamente elegidas de sus propios países. Celebrarán reuniones en las comunidades para debatir las ideas de cada una de ellas y la posibilidad de adaptar las experiencias de otros países a sus propias condiciones.

Por último, otro taller congregará a responsables de la formulación de políticas, que escucharán la opinión de especialistas y representantes de las comunidades rurales y debatirá la mejor forma de incorporar la agricultura en los planes de prevención, con el objetivo de crear sistemas realmente eficaces.

La FAO tiene previsto realizar proyectos después de los talleres para prestar asistencia a los países propensos a catástrofes, a través de asesoramiento técnico y materiales para crear esos sistemas de prevención.

29 de septiembre de 2006

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Contacto:

Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

Foto NOAA

Foto de satélite del huracán Ivan [Galería de fotos]

FAO

La opinión de los donantes

Los donantes tienen muy clara cuál es la mejor forma de dar apoyo a la agricultura en el Caribe.

Francia, por ejemplo, considera mejor comprar la ayuda alimentaria a nivel local que importarla, con el fin de estimular la agricultura local. Cuando tomó conocimiento de la iniciativa de la FAO relativa a las semillas después del desastre en Haití, quiso financiarla (véase Proyecto de reserva de semillas para después del desastre, un paso adelante).

"Apoyamos proyectos innovadores como el de la FAO para convencer a otros donantes de participar", explica Nicolas Frelot, oficial de ayuda de la Embajada de Francia en Puerto Príncipe.

Daniel Ureña, Coordinador para el Caribe del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea, afirma que la Comisión seguirá financiando proyectos de prevención de desastres.

"En Cabo Haitiano −explica− establecimos comités locales para la prevención de desastres, a los que las inundaciones de 2004 pusieron en prueba. Pasaron a formar parte del sistema nacional de prevención, con resultados muy positivos."

En la Embajada del Canadá en Puerto Príncipe, el oficial de ayuda Michel Guillemette considera que ha llegado el momento de llevar a cabo una prevención activa de los desastres. "Ahora se trata de algo concreto, no teórico, y todos están participando en el proceso."

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Ahora que la agricultura del Caribe se recupera, ¿están preparados para el siguiente gran huracán?
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