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La larga marcha hacia las normas alimentarias del Codex
Las normas de calidad e inocuidad de los alimentos hacen el mundo más seguro
El queso parmesano ¿cuándo es de verdad parmesano y quién lo decide?

La respuesta a esa pregunta podría conocerse esta semana, cuando la Comisión del Codex Alimentarius (CAC) celebra su reunión anual, del 4 al 9 de julio. La CAC, organismo mixto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) consta de 171 países miembros, además de la Comunidad Europea. Desde 1964 recomienda normas internacionalmente aceptadas en materia de inocuidad y calidad de los alimentos, así como directrices para la importación y la exportación de alimentos.

Compete a la Comisión del Codex Alimentarius aprobar las normas recomendadas que determinan cuándo puede decir en la etiqueta que un pescado es sardina, la cantidad de manteca de cacao que debe contener un chocolate para ser considerado auténticamente como tal, o bien la cantidad de cáscara de tomate que puede estar presente en una conserva de "tomates enteros pelados".

El Codex beneficia a consumidores y productores

La Comisión del Codex Alimentarius trabaja con los gobiernos nacionales para establecer normas mundiales uniformes para los productos, en beneficio de los productores y los consumidores. Constituye un foro al cual los países miembros aportan voluntariamente tiempo, recursos y energía para negociar soluciones aceptables para todos con el fin de proteger la salud del consumidor y garantizar la aplicación de prácticas justas en el comercio de alimentos.

Participan en la Comisión especialistas de muchas disciplinas científicas relacionadas con los alimentos, por ejemplo autoridades de reglamentación de los alimentos, científicos y técnicos del sector, miembros de organizaciones de consumidores, representantes de los productores y la industria alimentaria, así como del comercio, que en conjunto contribuyen a la formulación de las recomendaciones del Codex, que los países pueden utilizar después como base para su reglamentación nacional.

El comercio puede relanzar el empleo

El dinámico comercio de productos alimentarios crea en los países, las regiones y en el ámbito internacional, numerosos empleos en una amplia variedad de actividades, no sólo en la agricultura, sino también en los mercados de productos básicos, la industria alimentaria, el embalaje, los envíos, la publicidad y el comercio minorista de alimentos, entre otros. El comercio de alimentos también puede producir repercusiones positivas en la nutrición en los países desarrollados y los países en desarrollo, ya que tiende a reducir el precio de los alimentos en general, y a menudo permite ofrecer durante todo el año un surtido más variado de alimentos.

El crecimiento del turismo y la emigración entre países y regiones han creado un mercado de productos alimentarios en todo el mundo. En muchos países en desarrollo no existe la capacidad técnica de base científica ni el sistema de reglamentación necesarios para aprovechar la demanda de sus alimentos en los países desarrollados. La exportación de productos alimentarios tiene que cumplir normas de inocuidad y calidad establecidas por los países importadores, donde se promueve una reglamentación basada en el Codex Alimentarius.

Las normas del Codex protegen a los consumidores

El procedimiento normativo del Codex es largo y sinuoso, pero los proyectos de norma del Codex que concluyen el recorrido a través de los ocho trámites que exige su aprobación final rinden frutos. Kazuaki Miyagishima, Secretario de la Comisión del Codex Alimentarius, señala: "El procedimiento para establecer normas alimentarias es riguroso y prolongado casi en todos los casos, además de costoso. Tiene que ser así para asegurar que los consumidores obtengan productos no sólo inocuos, sino de la calidad que buscan."

El comercio de alimentos básicos y elaborados alcanza los 400 000 millones de dólares EE.UU. Cumplir las normas del Codex puede abrir las puertas a nuevos interlocutores comerciales, por eso los países tratan de cumplirlas. Por ejemplo, el Comité Coordinador para el Cercano Oriente, uno de los seis comités regionales de la CAC, se reunió este año en Amam, Jordania, con la participación de especialistas de 14 de los 17 países miembros del Cercano Oriente, con el objetivo de establecer normas regionales para diversas especialidades alimentarias de la región. Se prevé proponer a la CAC estas mismas normas en el futuro para obtener su reconocimiento mundial.

Armonizar las normas de inocuidad y calidad de los alimentos en una región mejora el comercio interregional y da a los países una presencia más fuerte y unida en la CAC. Permite a los consumidores comprar alimentos que conocen y aprecian, con confianza en su inocuidad y buena calidad.

En la reunión celebrada en Amam, el Comité aprobó el paso de tres alimentos populares en el Medio Oriente al trámite cinco del procedimiento normativo del Codex. Estos alimentos son la tahina, que es una pasta de sésamo (ajonjolí), el humus, que es una papilla de garbanzos con tahina. También se trabajó en torno a las foul medames, una especialidad de habas molidas condimentadas con hierbas, especias y aceite.

La inocuidad de los alimentos preocupa a los países de todo el mundo

La inocuidad de los alimentos es una cuestión de gran importancia en el Cercano Oriente, región donde se importa más del 60% del suministro de alimentos. En algunos países del Cercano Oriente esta cifra asciende al 90%. De tal modo, asegurar la inocuidad de los alimentos reviste un gran interés para estos países, que por este motivo, antes de la reunión del Codex en Amam, también participaron en la Reunión regional FAO/OMS sobre inocuidad de los alimentos para el Cercano Oriente, celebrada igualmente en la capital jordana.

Miyagishima añade: "Una vez que los productos tienen una norma de calidad, tienen más posibilidades de obtener reconocimiento mundial. Las normas no sólo facilitan el comercio en la región, sino que garantizan que un producto elaborado en países de otras regiones tenga la misma calidad."

Para ayudar a los países en desarrollo a satisfacer las normas de calidad e inocuidad de los alimentos, la FAO y la OMS tienen una serie de proyectos de apoyo para crear la capacidad científica necesaria a fin de que esos países participen plenamente en el procedimiento normativo del Codex.

Crece la participación de los países en desarrollo en el Codex

Cerca de 80 países en desarrollo participan en la reunión anual del Codex. Algunos de los representantes de los mismos asisten gracias a la ayuda económica del Fondo Fiduciario FAO/OMS establecido en 2004 para promover una mayor participación de estos países en el Codex.

Los delegados asistentes al 28º período de sesiones de la Comisión tienen muchos otros temas que debatir además de la denominación del parmesano en la etiqueta, si bien esta decisión puede ser la que más atención capte ya que establecerá si puede haber una norma mundial para esta denominación. Esta norma del Codex tendrá consecuencias en materia de propiedad intelectual, porque un queso producido en cumplimiento de esa norma podría llevar ese nombre independientemente de su lugar de producción.

El Codex debe adoptar directrices sobre vitaminas y minerales

En este año, por primera vez, el Codex estudiará la posibilidad de recomendar que los complementos alimenticios de vitaminas y minerales proporcionen más información al consumidor. Estos complementos son esenciales para la vida humana, pero su consumo excesivo puede ser nocivo y muchas personas no lo saben. Se prevé que el Codex apruebe directrices para garantizar que el consumidor esté informado de la cantidad máxima de estos productos que se puede consumir en condiciones de seguridad. Se proponen estas directrices para proteger y promover la salud y no para limitar la producción ni la variedad de complementos vitamínicos y minerales disponibles para el consumo. En apoyo a las directrices, la FAO y la OMS están elaborando métodos para la evaluación de riesgos con relación a los complementos, que en el futuro se utilizarán para determinar los niveles máximos de consumo de los mismos y de las sustancias relacionadas con ellos.

Las recomendaciones aprobadas por la Comisión del Codex Alimentarius no siempre llegan a los titulares de los informativos de televisión, pero repercuten en la salud y en los hábitos alimentarios de miles de millones de personas en todo el mundo. Al concluir la reunión anual del Codex, el mundo contará con nuevas normas alimentarias y otras recomendaciones en beneficio de la salud del consumidor, y que además facilitarán la compra de alimentos porque las etiquetas tendrán una información más clara y directa.

4 de julio de 2005
FAO

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Contacto:

John Riddle
Oficial de información, FAO
john.riddle@fao.org
(+39) 06 570 53259

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