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Biotecnología: Respuesta de la FAO a la carta abierta de la sociedad civil
El Director General de la FAO, Jacques Diouf, explica su visión sobre el uso de las biotecnologías
16 de junio de 2004, Roma -- El Director General de la FAO, Jacques Diouf, responde a las críticas de las ONGs al informe sobre El estado de la agricultura y la alimentación 2004 (SOFA) publicado recientemente.

Ha llegado a mi conocimiento la existencia de una carta abierta dirigida a mi persona y que circula en Internet para que la firmen las ONG y otros miembros de la sociedad civil. Al parecer, dicha carta abierta responde a ciertos titulares equívocos aparecidos en la prensa, y a una interpretación errónea del reciente informe de la FAO "La biotecnología agrícola: ¿una respuesta a las necesidades de los pobres?" publicado en la edición de 2003-04 de El estado mundial de la agricultura y la alimentación.

Deseo instar a quienes hayan visto esta carta abierta a que lean mi discurso de presentación de dicho informe, así como el informe mismo, en lugar de basarse en interpretaciones indirectas de tan importante y compleja cuestión. A tal efecto transmito a ustedes el texto integral de mi discurso. El informe completo está disponible en árabe, chino, español, francés e inglés en http://www.fao.org/documents/index.asp?lang=es. Por otra parte, los lectores han de tener en cuenta que, si bien este informe hace hincapié en la biotecnología, no se propone representar la totalidad de los componentes del amplio mandato y compromiso de la FAO destinado a promover el desarrollo agrícola y aliviar el hambre.

En la carta abierta se mencionan varias cuestiones que es necesario aclarar, relacionadas con los métodos de trabajo de la FAO y con nuestra posición respecto de la biotecnología agrícola y, en particular, de los cultivos transgénicos.

1. El estado mundial de la agricultura y la alimentación se publica cada año desde 1947. Este informe examina la evolución fundamental de la agricultura y la alimentación en el ámbito mundial, regional y nacional y ofrece un análisis exhaustivo de importantes cuestiones que configuran la situación de la alimentación y la agricultura, reflejando las opiniones sobre el tema de los más renombrados especialistas de los Estados Miembros. En sus informes, la FAO siempre ha respetado los puntos de vista científicos, pero como sucede siempre , cuando se trata de cuestiones controvertidas, hay diferencias de opiniones.

2. En lo referente a la biotecnología, quisiera destacar que la posición de la FAO es determinada por sus órganos estatutarios competentes bajo la dirección de la Conferencia de la FAO y de las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno. Por ejemplo:
  • El Codex Alimentarius FAO/OMS ha acordado los principios y directrices para evaluar los riesgos para la salud que pueden derivar de los alimentos obtenidos por medios biotecnológicos modernos. Los productos alimenticios obtenidos de los cultivos modificados genéticamente que se producen en la actualidad se han evaluado con arreglo a los procedimientos existentes para la evaluación de riesgos, y su consumo se ha considerado inocuo. Sin embargo, el hecho de que no haya pruebas de que el consumo de alimentos derivados de organismos modificados genéticamente resulte nocivo para la salud humana no garantiza que tales alimentos sean completamente inocuos; por consiguiente, la FAO recomienda que se mantenga un seguimiento constante y se afinen aún más los procedimientos de evaluación de riesgos;
  • El Grupo de Acción Intergubernamental Especial del Codex Alimentarius FAO/OMS sobre Alimentos Obtenidos por Medios Biotecnológicos, en el que pueden participar todos los Estados Miembros, es el órgano responsable a nivel internacional de la elaboración de normas, directrices u otros principios, según proceda, para los alimentos obtenidos por medios biotecnológicos;
  • La FAO ha publicado recientemente las directrices para el análisis de riesgos de plagas en relación con los organismos modificados vivos, aprobadas por los 130 Miembros de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria. Tales acuerdos pueden contribuir a armonizar los procedimientos reglamentarios a nivel mundial.
3. Por lo que respecta a la soberanía alimentaria, la FAO ha mantenido negociaciones durante siete años para la concertación del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos, que pasará a ser operativo el 29 de junio de 2004. El Tratado reconoce, por primera vez en el ámbito internacional, los derechos de los agricultores y de los países de los que proceden los recursos genéticos. Además, bajo los auspicios de la FAO, los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura se conservan a nivel internacional en los centros internacionales de investigación agrícola del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAI). Por último, la FAO presta ayuda a los países en desarrollo para la conservación in situ e in vitro de sus recursos genéticos nacionales.

En este contexto, también quisiera mencionar que en la Declaración aprobada por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después (CMA:cad) que tuvo lugar en junio de 2002, los Jefes de Estado y de Gobierno reafirmaron "el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos". Por iniciativa del Consejo de la FAO se ha establecido un Grupo de Trabajo Intergubernamental para elaborar un conjunto de directrices voluntarias con el fin de respaldar políticas y medidas eficaces en favor del derecho a una alimentación adecuada.

4. En lo referente a la lucha contra el hambre, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 los Miembros de la FAO se comprometieron a reducir a la mitad el número de personas desnutridas del mundo para el año 2015. En mis discursos, entrevistas y conferencias de prensa siempre me he hecho eco de los debates de la CMA:cad, indicando que la falta de voluntad política y de movilización de recursos financieros constituía el principal obstáculo para la realización de dicho objetivo. La ejecución de proyectos concretos en las comunidades pobres de las zonas rurales y periurbanas representa la prioridad para asegurar la producción de alimentos y la generación de empleo e ingresos, y lograr así una seguridad alimentaria sostenible. Tales proyectos deben hacer hincapié en los siguientes aspectos:
  • pequeñas obras de captación de aguas, riego y drenaje (pozos, canales, embalses, bombas de pedal, etc.). En el otro informe anual de la FAO, El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2003, se indica que el 80 por ciento de las crisis alimentarias guarda alguna relación con el agua, especialmente con la sequía. Y sin embargo Africa, por ejemplo, sólo utiliza el 1,6 por ciento de sus recursos hídricos disponibles para riego.
  • el empleo de semillas y plantones mejorados, en especial los resultantes de la Revolución Verde, así como de las prácticas tradicionales de fitomejoramiento y cultivo de tejidos vegetales; la combinación de fertilizantes orgánicos y químicos en suelos que ya no se dejan en barbecho y que hoy se hallan agotados a causa de la presión demográfica, y presentan una evidente deficiencia de fósforo disponible para las plantas; el control biológico integrado de plagas, insectos y enfermedades de las plantas sin recurrir a un uso excesivo de plaguicidas y ajustándose a las disposiciones del Acuerdo sobre el consentimiento fundamentado previo negociado bajo los auspicios del PNUMA y la FAO; tecnologías sencillas de poscosecha;
  • diversificación de los sistemas agrícolas comunitarios y familiares introduciendo la producción de animales de ciclo breve (aves de corral, ovejas, cabras, cerdos) y el suministro de piensos, vacunas y cobijo para el ganado; la pesca artesanal y la acuicultura en pequeña escala;
  • la construcción de caminos rurales, mercados locales e instalaciones de almacenamiento y envasado que cumplan las normas sanitarias y de calidad;
  • la negociación de condiciones más equitativas para el comercio agrícola internacional.

Siempre he sostenido que los organismos modificados genéticamente no son necesarios para alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: los pequeños agricultores del Tercer Mundo apenas utilizan las semillas y el material vegetal mejorados producidos por los centros internacionales de investigación agrícola, en particular en el marco de la Revolución Verde, y por los sistemas nacionales de investigación, incluidos los híbridos y variedades obtenidos del fitomejoramiento interespecífico.

Al mismo tiempo, siempre he señalado la necesidad de alimentar a una población mundial, que crecerá de los actuales 6 000 millones a 9 000 millones de personas para 2050, requiriendo así un incremento de la producción alimentaria del 60 por ciento en una situación en que ampliar las tierras de cultivos se hace cada vez menos viable, ya que la urbanización, la expansión de la industria y la infraestructura de transporte van invadiendo las zonas rurales, a la vez que la deforestación y la producción de cultivos en ecosistemas frágiles están causando la degradación del suelo. Ante esta situación se requerirá intensificar los cultivos, aumentar el rendimiento y mejorar la productividad. Habida cuenta de ello, deberemos utilizar los instrumentos científicos de la biología molecular, y en particular la identificación de marcadores moleculares, la cartografía genética y la transferencia de genes para un mejoramiento vegetal más eficaz, que vaya más allá de los métodos basados en el fenotipo. En todo caso, las decisiones relativas a las normas y la utilización de estas técnicas deben ser adoptadas a nivel internacional por órganos competentes como el Codex Alimentarius. Los países en desarrollo no solamente deben participar en la adopción de decisiones, sino también desarrollar su capacidad científica y dominar las técnicas y conocimientos especializados necesarios para que puedan comprender sus consecuencias y elegir de manera independiente, a efectos de alcanzar un consenso internacional sobre estas cuestiones que atañen a toda la humanidad. A tal fin, la FAO proporciona y seguirá proporcionando apoyo a los países del Tercer Mundo.

Por último, a diferencia de la Revolución Verde que fue generada por la investigación pública internacional y proporcionó sin costo alguno el material genético mejorado a los sistemas nacionales de investigación, en el caso de la biotecnología, quienes conducen la investigación son fundamentalmente las diez mayores empresas transnacionales del mundo, que gastan cada año 3 000 millones de dólares EE.UU. Cabe destacar que, el sistema del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAI), que es el mayor proveedor público internacional de tecnologías agrícolas para los países en desarrollo, tiene un presupuesto anual total inferior a 300 millones de dólares EE.UU. El sector privado protege sus resultados con patentes a fin de obtener ganancias de sus inversiones, y se concentra en productos que no tienen interés para la alimentación de los países en desarrollo.

La FAO, de conformidad con su mandato, seguirá proporcionando un marco para asegurar el diálogo sobre estas cuestiones a nivel internacional. Dicho diálogo debe basarse en principios científicos sólidos, que permitan analizar las consecuencias socioeconómicas así como los aspectos humanitarios y ambientales.

En aras de la transparencia, mucho les agradeceré que incluyan esta respuesta en su sitio en Internet.

Les saluda muy atentamente,

Jacques Diouf

Contacto:

Erwin Northoff
Oficial de Información de la FAO
erwin.northoff@fao.org
(+39) 06 570 53105

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