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"Si las langostas llegan a mi terreno, será un desastre"
La invasión amenaza con devastar la agricultura en el Sahel
5 de agosto de 2004, Kaedi, Mauritania - Conforme llegan al sur de este país del Africa occidental nubes y nubes de langostas del desierto -algunas de hasta 40 kilómetros de largo, con miles de millones de insectos-, los agricultores, los pastores y el gobierno afirman que sin ayuda exterior la población de la región afronta una catástrofe.

Las langostas que invaden la región proceden de las regiones de cría del Africa noroccidental, donde extensas operaciones de lucha contra el insecto han protegido la mayor parte de la agricultura pero no han impedido que algunas langostas se salven y se desplacen hacia el Sahel.

"En los oasis ya han producido un gran daño, especialmente en los huertos comerciales -explica Mohamed El Haceu Ould Jaavar, Jefe de Intervención del Centro Nacional de Lucha contra la Langosta, de Mauritania-. La situación es crítica, no tenemos los medios necesarios para afrontar esta situación. Necesitamos vehículos, aviones y plaguicidas para combatir la langosta."

"Si las langostas arrasan con los cultivos habrá hambruna. La gente vive de la agricultura", añade.

Los agricultores hacen todo por superar el problema

Si bien el inicio de las lluvias indica a los campesinos de subsistencia del Sahel que es hora de sembrar el sorgo, las hortalizas, el arroz y los melones, también proporciona a las langostas las condiciones ideales para reproducirse. Los agricultores trabajan sus tierras con azadones o con arados tirados por caballos incluso bajo las nubes de langostas.

"No puedo quedarme con los brazos cruzados, tengo que sembrar aunque sepa que las langostas se van a comer mis cultivos -afirma Jidhoum M'Bareck, pequeño campesino cuyas parcela está cerca del poblado de Kaedi, y la trabaja con un caballo y un arado-. Viven de esta parcela de seis a 10 personas."

Otro campesino, Amadou Binta Thiam, de 82 años, sigue labrando sus tierras a mano. "Tengo una familia numerosa, mantengo a 20 personas. No tengo hijos que trabajen fuera y pudieran mandarme dinero. Si las langostas llegan a mis tierras, sería una verdadera catástrofe."

Praderas arrasadas

Los mauritanos rurales también viven de sus rebaños, el país tiene 17 millones de bovinos, ovejas, cabras y camellos, con 2,8 millones de habitantes. El ganado ahora tiene competencia por su alimento: una nube común de 3 000 millones de langostas, que cubre una superficie de 60 kilómetros cuadrados mientras se alimenta, consume el equivalente a 375 cargas grandes de vegetación al día.

Ahmed Ould Bah, propietario de varios cientos de animales, afirma que ya advierte la diferencia desde que empezaron a llegar las langostas. "Cuando las langostas pasan aquí la noche no dejan nada, cada vez tengo que llevar más lejos a pastar a mi ganado."

Invasión sin precedentes

Mauritania -cuyo territorio al norte y el centro comprende parte del Sahara, mientras que el sur semidesértico está en el Sahel- ha sufrido invasiones de langostas anteriormente. Pero Jacob Habab, oficial superior de inspección de las langostas, no recuerda otra invasión tan espectacular, con dos o tres avistamientos de nubes diarios registrados a fines de julio por el Centro Nacional de Lucha contra la Langosta.

"En 1988, durante la última plaga, nunca vi tantos insectos -relata-. Y la temporada apenas está comenzando."

El centro ha designado 70 personas para combatir la invasión actual, comprendidos grupos de inspección para localizar las nubes de insectos y dos aviones, así como algunos aspersores montados en vehículos. A pesar de la falta de recursos, el centro ha tratado 325 000 hectáreas desde octubre de 2003.

"Hemos preparado un plan de acción para los donantes internacionales, los asociados y la FAO, que prevé movilizar de 50 a 60 equipos de campo para tratar hasta 800 000 hectáreas -explica Jaavar-. Si falta personal, podemos recurrir a reservistas del ejército, ya están capacitados, pero nos faltan equipo y efectivo para comprar plaguicidas.

Si no recibimos ayuda exterior, seguiremos con nuestros recursos, movilizaremos a todos, pero si no interviene la comunidad internacional será un desastre para nuestro país, es evidente", concluye.

Contact:
Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
(+39) 06 570 52762

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Peter Lowrey
Oficial de información, FAO
peter.lowrey@fao.org
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FAO/G. Diana

Un mauritano observa el cielo cubierto por una nube de langostas del desierto, cerca de Kaedi, al sur de Mauritania.

FAO/G. Diana

En Ain-Beni Mathar, Marruecos, este campesino muestra el daño que las langostas causaron en su manzanar.

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5 de agosto de 2004 - Conforme llegan al sur de este país del Africa occidental nubes y nubes de langostas del desierto los agricultores y los pastores afirman que sin ayuda afrontan una catástrofe.
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