Inclinando la balanza hacia una mejor alimentación en Perú


Una parte importante del proyecto es la creación de futuros mercados
(Foto: M. Pazos)

Piwi el pingüino vive en Perú. Es un pingüino de Humboldt, así llamado por la corriente de Humboldt, de agua fría y rica en nutrientes que se origina en la Antártida y recorre las profundidades del Pacifico Sur, para subir a la superficie en las cosas occidentales de América del Sur llevando consigo una abundancia de vida marítima. A la plétora de recursos de que dota al Perú se suman las anchovetas -o anchoas-, cuya pesca anual equivale de siete a ocho millones de toneladas, pese a la merma producida por el Niño. Pero desde el decenio de 1950 las anchovetas siempre han terminado como harina de pescado para piensos, pese a su riqueza nutritiva para las personas.

Aquí es donde interviene Piwi.

"Piwi es peludo, amistoso y come mucho pescado", explica Melva Pazos, jefa de cooperación técnica del Instituto Tecnológico Pesquero del Perú. Por eso el personaje de la caricatura es una mascota de un proyecto para promover el consumo humano de anchovetas. Este proyecto, de dos años de duración, se presentó en agosto de 2000, con apoyo del Programa de Cooperación Técnica de la FAO.

El proyecto se dirige a cinco sectores distintos del público: las mujeres pobres encargadas de preparar los alimentos de los centros de distribución gratuita de los barrios pobres de Lima; los niños que asisten a la escuela primaria; los médicos y el personal de salud; la clase media y, desde luego, los proveedores, los pescadores mismos.

Viejos hábitos en Perú

Los peruanos comen pescado, afirma Melva Pazos, pero les gusta el pescado blanco grande. Es más, los médicos les han dicho que no es bueno consumir pescado pequeño y oscuro, como las anchovetas.

"Los médicos le dicen a la gente que las anchovetas hacen mal, cosa que es cierta, pero sólo cuando la manipulación del pescado es tan mala que cuando llega al mercado ya no está fresco."

La transformación de las anchovetas es una nueva fuente de ingresos para estas mujeres pobres de Pisco
(Foto: K. Iversen)

"Los médicos le dicen a la gente que las anchovetas hacen mal -afirma Pazos-, cosa que es cierta, pero sólo cuando la manipulación del pescado es tan mala que cuando llega al mercado ya no está fresco".

De esta manera, el proyecto está difundiendo información y e impartiendo capacitación para manipular el pescado. Comenzó con una flota de 15 embarcaciones artesanales cerca de Pisco, a tres horas de Lima, donde hay un pequeño establecimiento industrial para elaborar las anchovetas. El proyecto comenzó desde el principio, a fin de eliminar prácticas de muchas generaciones.

"Podríamos simplemente haber comprado nuevas embarcaciones para los pescadores -explica Melva Pazos-. Pero no se hizo así porque se trataba de enseñarles primero a manipular adecuadamente el pescado y a adaptar sus botes para cargar hielo". Expertos de la FAO trabajaron con 150 pescadores y con las 120 mujeres del centro de transformación, y les enseñaron los elementos básicos de higiene y control de calidad.

Una vez empacado el pescado en hielo en camionetas de carga aisladas, se transporta a Ventanilla, un barrio pobre de la periferia de Lima, donde se distribuye al segundo grupo seleccionado del proyecto, los niños de la escuela primaria, a través de los centros de distribución gratuita de alimentos de los barrios pobres. Aunque la economía de Perú se ha estabilizado desde el decenio de 1980, la mitad de sus 26 millones de habitantes vive en la pobreza extrema y la malnutrición es endémica.

Las anchovetas, económicas, nutritivas para todos

El gobierno subsidia los centros de distribución gratuita de alimentos, y el instituto pesquero decidió utilizarlo para proporcionar alimentos elaborados con anchovetas e impartir capacitación para preparar el pescado. "No nos limitamos a suministrar anchovetas molidas y a pedir a las mujeres que las presentaran disfrazadas de tortitas de pescado -insiste Pazos-. Es fácil elaborar harinas de pescado corriente, pero consideramos que la gente pobre debería recibir alimentos de buena calidad".

Las anchovetas peruanas son nutritivas, económicas y sabrosas, dice en este cartel colocado en un comedor de una escuela primaria de Lima (Foto: K. Iversen)

También fue importante -añade- no estigmatizar las anchovetas como alimentos exclusivos para los pobres. Así que se envió a jóvenes profesionales a ayudar a preparar los alimentos, y el instituto puso simultáneamente en marcha una campaña para convencer a la clase media de consumir este pescado, haciendo énfasis en los beneficios del aceite Omega 3, muy concentrado en las anchovetas, y de sus beneficios contra la tensión y para el corazón.

El proyecto también está trabajando con el personal de salud de Ventanilla, para informarlo de los beneficios de consumir anchovetas adecuadamente elaboradas. A la fecha, 189 trabajadores de la salud de la región de Lima y de otros departamentos del país han recibido capacitación y han manifestado su interés en el proyecto.

Corrección del pasado y preparación para el futuro

"Capacitar a los médicos corregirá la información equivocada de antes -afirma Pazos-. Pero también queremos que nuestros niños conozcan los recursos naturales de su país". El Instituto está trabajando con seis escuelas primarias de Ventanilla, suministrando almuerzos elaborados con pescado y, lo que es más importante, difundiendo las anchovetas, a través de Piwi, como un alimento sabroso y divertido.

Los maestros relatan a los niños cuentos de Piwi que le lleva a su abuelita un cesto de anchovetas. Los niños participan en competencias didácticas y los llevan al puerto para ver la actividad pesquera. Hasta el momento han participado 1 100 niños en esta campaña, y Melva Pazos confía en que se difunda más todavía este mensaje.

"Hay suficientes anchovetas para toda la población -explica la experta-. Ahora los pescadores ya saben cómo producir pescado para consumo humano, así que si las personas quieren anchovetas, las pueden obtener. Y ya están comenzando a quererlas".

7 de diciembre de 2001

 

Más información

 


Página inicial de la FAO 

 Búsquedas 

¿Sugerencias?: Webmaster@fao.org

©FAO, 2001