Millones de indigentes en Angola por la lucha civil


Casi 2,6 millones de personas en Angola han abandonado voluntaria o forzosamente sus hogares desde el inicio de la guerra, tras el derrumbe del acuerdo de paz en 1998. Una masa enorme de 1,9 millones de personas, entre hombres, mujeres y niños, necesitan ayuda humanitaria urgente.

Un informe especial presentado conjuntamente por la FAO y el PMA, producto de una misión de evaluación de los suministros de alimentos en Angola, ofrece datos y cifras que documentan la situación desesperada de ese país desgarrado por la guerra. La producción nacional de cereales correspondiente al ciclo comercial 2000-2001, que se calcula apenas por encima de las 500 mil toneladas, sólo satisfará un 40 por ciento de las necesidades de la población. Se estima que hará falta importar 753 mil toneladas de cereales, de las que 333 mil toneladas tendrán que ser de ayuda alimentaria.

Las cifras del PNUD correspondientes a 1999 indican que el 60 por ciento de los angoleños vive por debajo del umbral de pobreza, y que está abriéndose la brecha entre ricos y pobres. Entre 1995 y 1999 los ingresos del 10 por ciento de la población que disfruta de más recursos económicos aumentaron un 43 por ciento, mientras se redujeron un 59 por ciento los de las familias más pobres.

"La agricultura ha sido el sector más devastado por el conflicto -dice en el informe-. Salvo la zona de la costa, donde los agricultores comerciales utilizan irrigación, y en cierta medida las provincias del norte productoras de tubérculos, la agricultura de Angola se ha desplomado a un nivel de subsistencia... Las plantaciones de café, sisal, algodón y caña de azúcar se han llenado de maleza, y la producción de bananos, aceite de palma y tabaco se ha deteriorado a lo largo de los 25 años de guerra".

El informe pide se asignen con urgencia proporciones adecuadas de tierras fértiles a la población desplazada, y que se entreguen a los agricultores insumos fundamentales para la agricultura, como semillas y aperos.

El informe proporciona pormenores de la situación agrícola de numerosos cultivos secundarios, comprendidos la superficie sembrada y el volumen de las cosechas, así como previsiones de la producción agropecuaria. Además documenta la producción de alimentos por región y provincia y la situación del suministro de alimentos. La infraestructura del país, devastada por la guerra (carreteras intransitables y pistas de aterrizajes que no se han reparado), en conjunto con una difundida y persistente falta de seguridad, vuelven imposible transportar alimentos entre las zonas con excedentes y aquellas donde escasean. Esto exacerba las diferencias de los precios, y en algunas provincias el precio del maíz es casi el cuádruple que en otras. Esto además vuelve poco probable que las personas más necesitadas se vean favorecidas por las buenas cosechas levantadas este año, como la de yuca en las provincias del norte.

22 de mayo de 2000

 

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