Perfil de la estrategia derivada de la Cumbre: localización del hambre

La Cumbre Mundial sobre la Alimentación fijó el objetivo fundamental de reducir al 50% la cantidad de personas que padecen hambre y desnutrición en el mundo -alrededor de 800 millones a 400 millones- para el año 2015. Una importante iniciativa producto de la Cumbre consistirá en crear un sistema de localización e información sobre la falta de seguridad alimentaria que ayude a definir dónde están las personas que padecen hambre. Esta información se utilizará para dirigir la ayuda alimentaria e incrementar la producción agrícola, en particular en los países de bajos ingresos con déficit de alimentos (PBIDA). Pero ¿cómo va a funcionar este sistema y qué problemas le plantea a las personas que recopilan, analizan y localizan la información? El especialista de la FAO en nutrición, Ezzedine Boutrif, describe las características principales del sistema.

La necesidad de crear un sistema de "localización del hambre" figura por lo menos en tres compromisos diferentes del Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. De conformidad con lo dispuesto en el Compromiso II, se pidió a los gobiernos "Desarrollar y actualizar periódicamente, según sea necesario, un sistema nacional de información y cartografía sobre la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad, que indique las zonas y poblaciones, inclusive a nivel local, que padezcan o se hallen en riesgo de padecer hambre y malnutrición y los elementos que contribuyan a la inseguridad alimentaria, utilizando al máximo los datos y otros sistemas de información existentes a fin de evitar la duplicación de esfuerzos"

Los niños y la nutrición

De conformidad con el Compromiso V, se pidió a las autoridades del Estado, en colaboración con todos los sectores de la sociedad civil y con las organizaciones internacionales "Preparar y/o mantener para cada uno de los PBIDA y otros países y regiones vulnerables a las emergencias, datos informativos y mapas del grado de vulnerabilidad,... junto con un análisis de las causas principales de la vulnerabilidad y sus consecuencias, utilizando en la mayor medida posible los datos y sistemas de información disponibles a fin de evitar la duplicación de esfuerzos"

De acuerdo con el Compromiso VII, se estimuló a las organizaciones pertinentes del sistema de la ONU para que inicien "consultas encaminadas a seguir elaborando y definiendo un sistema de información y cartografía sobre la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad, que habrá de desarrollarse de manera coordinada". Se pidió a la FAO que desempeñe una función catalítica en esta tarea. El "mapa del hambre" será un instrumento importante para vigilar la situación mundial de inseguridad alimentaria y vulnerabilidad, y encauzar las actividades nacionales e internacionales para ocuparse de este problema.

En el documento de la FAO, Sexta Encuesta alimentaria mundial, se muestra comomo con métodos diferentes de evaluación se obtienen panoramas distintos. ¿Cómo armonizar esta situación?

La dificultad principal surgirá en la posibilidad de comparar las metodologías utilizadas para evaluar la magnitud de la falta de seguridad y la vulnerabilidad alimentarias, e identificar a los grupos de la población y a las familias afectadas por éstas. Esto incluye los indicadores empleados por diversas instituciones en su tarea de evaluación. Para medir la malnutrición se utilizan dos enfoques principales:

  • la antropometría, que acepta una norma universal de nutrición, a partir del peso y la estatura de las personas en comparación con la gama normal de pesos y estaturas de una población sana; y
  • el consumo de energía, que compara la distribución del suministro de energía alimentaria con los requisitos establecidos de consumo de energía en los diferentes países.

Estos planteamientos a menudo no abarcan el mismo periodo de tiempo y suelen ofrecer resultados diferentes. (Una discusión completa de este tema figura en la sexta Encuesta alimentaria mundial, FAO, 1996). La tarea de localizar el hambre se propondría incluir indicadores específicos y precisos del hambre y la malnutrición, así como una base de datos subnacional más detallada. También comprendería definir indicadores de vulnerabilidad, es decir, de los factores que influyen negativamente en el acceso de las personas a los alimentos en condiciones de desastre natural o causado por el hombre. Póngase el caso del Sudán por ejemplo: el cálculo de la FAO para inicios de los años 90 estableció el número de personas desnutridas en 9.7 millones, o 37% de la población. Esto indica que ese país tiene un grave problema. Pero quedan sin respuesta muchas preguntas, por ejemplo: ¿quiénes son las personas vulnerables o que no tienen seguridad alimentaria? ¿Dónde viven? ¿Por qué padecen esta situación?

Para dar respuesta a estas interrogantes se requiere información analítica local, mucho más precisa que las cifras nacionales globales. Y se requerirá información mucho más exacta sobre los grupos de población que padecen desnutrición, inclusive de su acceso a los recursos productivos y al empleo. Es más, la información sobre el suministro de energía alimentaria tendrá que complementarse con una investigación de la situación de la nutrición y de la disponibilidad de los elementos nutritivos básicos.

¿Cómo contribuirá este sistema de localización al combate de los países contra el hambre?

Localización del hambre

La importancia de localizar el hambre para dirigir la acción correctiva se reflejará ante todo en la información reunida sobre el país y sus regiones. Cuanto más precisa sea esa información, será más útil para definir la acción pertinente. Numerosas organizaciones ya están ayudando a los países que están al sur del Sahara, aunque algunos tendrán que elaborar su información a partir de cero. Se hará énfasis en la creación de directrices para que las utilicen los países miembros en la aplicación de los sistemas de información y localización de falta de seguridad y vulnerabilidad alimentaria, así como en el suministro de la asistencia técnica necesaria para que los países en desarrollo inicien esta actividad, con prioridad para los PBIDA. El sistema de localización también será de gran utilidad para la comunidad internacional a fin de canalizar las actividades de sus programas de asistencia a favor de la seguridad alimentaria, y para asignar y distribuir la ayuda alimentaria en las situaciones de urgencia.

6 de enero de 1997

 

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