Una nueva publicación de la FAO se propone llevar el riego a pequeña escala a los campesinos del Africa subsahariana
El riego es una herramienta fundamental para intensificar la agricultura. Aunque sólo el 16 por ciento de los campos del mundo tienen riego, en ellos se produce el 36 por ciento de las cosechas mundiales. En los países en desarrollo, el riego incrementa el rendimiento de la mayor parte de las cosechas entre 100 y 400 por ciento. Pese a esto, algunos de los campesinos más necesitados del mundo siguen sin poder regar sus tierras efectivamente.
"Riego a pequeña escala para zonas áridas: principios y opciones" promueve las técnicas de riego de HELPFUL (alta frecuencia, eficiente, bajo volumen, zona parcial, unidad agrícola, bajo costo). Hillel, cuya experiencia en riego es de toda la vida, señala que "Los sistemas complejos y caros... importados e instalados con la gran esperanza de lograr una modernización instantánea, suelen fracasar por la falta de mantenimiento de un experto y de refacciones. Esas instalaciones pueden convertirse pronto en elefantes blancos, monumentos ociosos al "progreso" atolondrado que depende de una tecnología mal adaptada". Cuando sí funcionan, los sistemas de riego mal manejados pueden causar una variedad de problemas del medio ambiente. La elevación de las capas freáticas, por aplicaciones excesivas, la filtración de los canales de drenaje y un drenaje inadecuado, producen salinización e inundaciones, lo que reduce el rendimiento de las cosechas. Por el contrario, extraer en exceso el agua de las capas freáticas agota las reservas y amenaza la viabilidad a largo plazo de los sistemas de riego y del rendimiento agrícola que sostienen.
"Apenas lo suficiente es lo mejor""Es una falacia humana universal suponer que si un poquito de algo es bueno, entonces más de lo mismo tiene que ser mejor. En el riego (como también en muchas otras actividades), apenas lo suficiente es lo mejor", asegura Hillel. Las técnicas de riego que describe el trabajo de Hillel son resultado de combinar adelantos revolucionarios de la ciencia de la irrigación logrados en los últimos decenios, con tecnologías tradicionales utilizadas con éxito durante siglos. Hoy es posible mantener condiciones de humedad del suelo casi óptimas -eliminando así los problemas de anegamiento y salinización, a la vez que se economiza agua- a lo largo del ciclo agrícola, respondiendo continuamente a las variables etapas del clima y del crecimiento de los cultivos. Aunque estos métodos se aplican a gran escala en los países industrializados, no tienen que depender de un equipo manufacturado costoso ni de insumos de alta energía. Hillel explica cómo se pueden utilizar jarras sencillas de barro poroso, tuberías de plástico perforadas y otro equipo de bajo costo, a fin de regular el flujo de agua hacia las cosechas (ver recuadro). El documento de Hillel defiende un desarrollo "basado en los mejores principios del riego eficiente, que utilice, en la medida de lo posible, los conocimientos y materiales autóctonos. Hay que diseminar los mejores principios de la irrigación eficiente , y no necesariamente la maquinaria más compleja". Es un libro escrito para los responsables de tomar decisiones y para el público en general. Con la idea de que "las recetas prefabricadas tienden a ser específicas e inflexibles y, por consiguiente, raras veces se aplican conformen surgen nuevos problemas en circunstancias que están cambiando", el propósito de Hillel ha sido explicar los principios del riego moderno para que los campesinos y sus asesores puedan modificar sus planteamientos y sus acciones cuando se presenten nuevas condiciones.
15 de julio de 1997
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