Proyecto para restaurar la población de abejas atacada por el ácaro asiático depredador Varroa jacobsoni


Un proyecto que está en curso en Irak, tiene como propósito recuperar las cifras que alguna vez eran elevadas de abejas melíferas, casi por completo eliminadas por las enfermedades y la guerra. La contribución de las abejas a la producción de alimentos y a la nutrición, porque polinizan los cultivos alimentarios y producen miel, es una aportación crítica en un país que se esfuerza por combatir una desnutrición generalizada. Pero una nueva enfermedad está amenazando a las abejas, destruyendo gran parte del avance logrado desde fines de la Guerra del Golfo.



Apicultor iraquí luce sus abejas melíferas
A inicios de los años 80 la consigna era: "Que todo campesino sea apicultor", y había más de 500 mil colmenas activas en Irak. Entonces, de 1985 a 1987, los apicultores de todo el mundo sufrieron el ataque del ácaro asiático depredador Varroa jacobsoni. Irak no fue una excepción. Pero la devastación de la Guerra del Golfo en este país en 1991 ha hecho más difícil que en casi todos los demás países la lucha para combatir esta plaga y reconstruir una industria apícola que antes era próspera.

La Asociación Iraquí de Apicultores calcula que en 1987 el Varroa jacobsoni ya había destruido el 90 por ciento de las más de 500 mil colmenas de Irak, y que al final de la guerra, sólo quedaban 500 colmenas. La guerra impidió a los apicultores cuidar sus colmenas, y muchas fueron destruidas para aprovechar la madera y la miel fue saqueada.

En respuesta, la FAO y el Departamento de Asuntos Humanitarios de la ONU financiaron un Proyecto de ayuda de urgencia para restaurar la población de abejas para polinización de cultivos y producción de miel en Irak, por 200 mil dólares EE.UU. Este proyecto se propone ayudar a los apicultores a establecer técnicas sostenibles de apicultura y prácticas adecuadas de higiene.

Las abejas producen un alimento de alto valor nutritivo, sobre todo para las personas pobres de las zonas rurales y para sus niños, muchos de los cuales están desnutridos. Además, su valor por su actividad polinizadora de los cultivos agrícolas es muy grande. "Desde el punto de vista económico, las abejas tienen 50 veces más valor como polinizadoras que como productoras de miel", explica Nicola Bradbear, consultor de la FAO responsable del proyecto mencionado.

Aunque resulta difícil cuantificar la reducción de la polinización de cultivos por las abejas en Irak, en los mercados locales se vende fruta de forma defectuosa, claro indicio de una polinización inadecuada. En Mosul, al norte de Bagdad, se ha contratado personal para polinizar a mano los cultivos de calabacines, ya que los agricultores se han dado cuenta de que la polinización natural es inadecuada.

Pero Bradbear, de vuelta de su segundo viaje a Irak a inicios de julio, informó de que se está avanzando en la ayuda a los apicultores para tratar las enfermedades y crear técnicas sostenibles de atención.

La amenaza más reciente para la población de abejas melíferas de Irak es la denominada "enfermedad reptante". La primera vez que se dio noticia de ella fue en 1994, un año después esta enfermedad ya había reducido considerablemente las 30 mil colmenas que se habían vuelto a crear al amparo del proyecto mencionado. Esta enfermedad reptante, cuyo origen se considera viral o por otras infecciones, debilita mucho a las abejas y hace que dejen de producir miel.

El consultor hizo hincapié en que el objetivo del proyecto es promover prácticas apícolas sostenibles de modo que Irak no tenga que depender de las importaciones constantes de medicinas y suministros básicos para controlar esta enfermedad. Se ha aportado una colección de libros técnicos de apicultura así como un tratamiento químico, medicamentos e información técnica sobre tratamientos, rodillos, equipo para elaborar cera de abejas y para cría. Se va a nombrar un consultor nacional para asegurar que todos los apicultores del país aprovechen esta información.

"Los iraquíes consideran la miel un alimento precioso y especial", explica Bradbear. En las circunstancias actuales, seguramente lo será más todavía.

31 de julio de 1997

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