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La FAO responde al brote de peste porcina en Benin
Las autoridades de Benin, país del occidente africano, informan de que a mediados de septiembre 2 700 cerdos habían muerto por un brote de peste porcina que se presentó en agosto, en las provincias de Atlantique y Oueme. El Sistema de urgencia para la prevención de las plagas y enfermedades transfronterizas de los vegetales y animales (EMPRES), de inmediato pidió que se realizara una misión urgente de evaluación para determinar la naturaleza del brote y elaborar un plan de acción para someterlo y eliminar la enfermedad cuanto antes.
Las autoridades de Benin han informado a la OIE (Oficina Internacional de Epizootias) que se trata de una peste porcina común y corriente, pero los expertos temen que la enfermedad pudiera ser la peste porcina africana. No existe vacuna contra esta enfermedad. Sólo se puede controlar con una combinación de matanza, cuarentena y limitación del movimiento del ganado. Una epidemia que hubo en abril de 1996 en la Costa de Marfil -donde no se conocía esta enfermedad-, devastó la industria porcina del país. Murieron alrededor de 22 000 cerdos por esta enfermedad y hubo que matar a otros 100 000 a fin de erradicar la epidemia. En mayo de 1996 se interrumpió toda la venta de cerdos y las autoridades autorizaron la reanudación del comercio de este animal a principios de 1997. El costo total de la epidemia fue de 18 millones de dólares EE.UU. Alrededor del 60 por ciento de la población de Benin depende por completo de la agricultura para ganarse la vida, y los 600 000 cerdos de Benin desempeñan una función vital en la generación de ingresos y en la seguridad alimentaria del país. En Benin, como en la Costa de Marfil, se crían cerdos en tres condiciones: intensivamente y a gran escala en porquerizas con especies mejoradas; cría doméstica con pocos insumos y de poca producción en las zonas circundantes de las ciudades y en las zonas rurales, así como en aldeas donde los cerdos están en libertad. Los criadores comerciales sufren pérdidas devastadoras cuando hay epidemias, igual que los pequeños productores, sectores en los que se difunde con rapidez esta enfermedad. El Dr. George Nassara, funcionario superior de la Dirección Ganadera del Estado en Benin, informó a Reuters que la tasa de bajas de animales infectados parece ser del 100 por ciento. Afirmó que las actividades de lucha contra la enfermedad se topaban con el obstáculo del “comercio clandestino” de cerdos infectados y con la imposibilidad de deshacerse de manera segura de los cadáveres infectados. Nassara también mostró preocupación porque la epidemia pudiera rebasar las provincias del sur del país donde se ha detectado. El Dr. Peter Roeder, funcionario de la FAO encargado de sanidad animal en casos de urgencias de enfermedades infecciosas, afirmó que es altísimo el riesgo de que la enfermedad se extienda a los países vecinos de Nigeria y Togo. La prioridad de la FAO ha sido enviar cuanto antes a un especialista en control de enfermedades epidémicas a ese país. Un experto de Túnez en control de epidemias que ya trabajó en la Costa de Marfil emprenderá un viaje de trabajo antes de que termine septiembre. Su tarea principal será determinar la variedad de la enfermedad, su extensión y los riesgos de que se difunda. Deberán tomarse muestras de los animales infectados y entregarse a un laboratorio internacional para elaborar un diagnóstico. Las medidas de control que están aplicando las autoridades tendrán que evaluarse y será necesario determinar las medidas inmediatas que hagan falta para eliminar la enfermedad. Este viaje inicial lo están organizando en conjunto el EMPRES y la OIE, que financian los costos. Roeder señaló que el brote que se ha presentado ahora en Benin pone de relieve la necesidad de que los países estén preparados para encarar las situaciones de urgencia. “Es de vital importancia que los paíse puedan reconocer las fases iniciales de las epidemias, cuando están evolucionando, y se prepararen para responder con rapidez”, afirmó. “Una demora incluso breve, de algunas semanas, puede suponer una diferencia entre una eliminación veloz de la enfermedad y una epidemia extendida y costosa”. Después de un curso regional celebrado en Abidjan sobre este tema, en marzo de 1997, se está elaborando un proyecto para trabajar en los países del occidente africano a fin de que estén preparados para las urgencias y de planificación para casos de contingencia para combatir la fiebre porcina africana y otras enfermedades transfronterizas. 26 de septiembre de 1997 Más información:
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