Entrevista con Jacques du Guerny


Jacques du Guerny es el Jefe del Servicio de Programas de Población de la FAO, centro de enlace sobre SIDA de la FAO y presidente en 1996 del Grupo Consultivo Interorganismos sobre el SIDA (CGIS) del PNUSIDA, del que la FAO es miembro.

 

Jacques du Guerny

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Los organismos internacionales de socorro parecen estar dejando de considerar el VIH/SIDA como un asunto exclusivamente médico para dar mayor atención a sus consecuencias para el desarrollo rural. ¿Qué importancia tiene este cambio?

Durante varios años se ha entendido con claridad que el VIH/SIDA es una pandemia, formada de múltiples epidemias, cada una con sus características propias. Una de las razones de que se haya creado un programa conjunto de la ONU, el PNUSIDA, fue precisamente el reconocimiento de que la epidemia rebasaba los aspectos médicos y exigía un planteamiento amplio que incluyera las dimensiones médica, de derechos humanos, culturales, socioeconómica, etc.

Con todo, hasta el momento los efectos del SIDA en las poblaciones rurales y en el desarrollo rural han recibido una atención muy limitada. Esto se debe a que la epidemia ha sido más urbana y su atención ha sido consecuente, a que la información en las zonas rurales es más difícil de recopilar y, también, a que la investigación se ha centrado en la conducta sexual, que es fundamental, pero al mismo tiempo se ha descuidado el aspecto crucial de las consecuencias de los movimientos demográficos. Lo que está comenzando a presentarse es la potencial función indirecta pero muy importante que pueden desempeñar la política agrícola y los programas de este sector, al moderar la pobreza rural, hacer participar a la mujer, alentar modificaciones en los movimientos migratorios, y demás, para mitigar los efectos del VIH/SIDA en las comunidades rurales.

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Hay estudios que muestran que el SIDA está teniendo repercusiones destructivas en las zonas rurales de Africa. ¿Esto se aplica a otras regiones del mundo?

A fines de los años 80 la FAO hizo los primeros estudios en Africa Oriental y posteriormente se realizaron otros en Africa Occidental. El curso futuro de la pandemia en Asia es una gran incógnita, pero el centro de gravedad de la pandemia bien podría pasar de Africa a Asia.

La información de las repercusiones del SIDA en las zonas rurales en esta región y en otras es en extremo limitada. Con todo, es previsible que las consecuencias varíen entre regiones debido a las diferencias de las poblaciones correspondientes, desde el punto de vista de sus proporciones, densidad y otras características de la población rural y de sus vínculos con las zonas urbanas. Y las diferencias de las prácticas agrícolas -el tipo de cultivos, los sistemas agrícolas y de tenencia agraria- también repercutirán de manera importante en la epidemia. En cada zona variarán la extensión y la intensidad de la epidemia.

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La pandemia ha golpeado con mayor fuerza a las mujeres y los jóvenes. ¿A qué se debe?

Factores fisiológicos, culturales e incluso la condición social han determinado que las más perjudicadas sean las mujeres. Las diferencias de condición social tienen que ver con el poder y con el acceso a los recursos (económicos, de información, de salud reproductiva, etc.), por lo tanto las mujeres a menudo no tienen condiciones para negociar relaciones sexuales protegidas.

También los jóvenes han resultado muy perjudicados sobre todo por falta de información y de aptitudes de negociación al inicio de la vida sexual adulta. Es importante reconocer que esta puede presentarse a una edad relativamente joven y que hace falta elaborar programas consecuentes. Un problema particular tiene que ver con la diferencia de edades entre los hombres y las mujeres: costumbres como las de tener "esposas menores de edad" y "amantes viejos y ricos" hacen muy difícil que las muchachas jóvenes e inexpertas impongan condiciones en las relaciones sexuales que tienen con hombres de mayor edad, a menudo en una posición relativa de riqueza o de autoridad, o ambas cosas.

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En algunas zonas rurales de Uganda, las tasas de VIH parecen haberse detenido. ¿Esta experiencia puede ser útil para otras comunidades?

El PNUSIDA ha tenido éxito en la lucha contra la propagación de la epidemia en algunas zonas del Africa Oriental, donde hay cierta evidencia de que las tasas de infección de VIH se han estabilizado. Por ejemplo, según el PNUSIDA, en un distrito rural del sudoeste de Uganda, el porcentaje de población mayor de 13 años que se contagia de VIH anualmente se redujo del 7.5 por ciento en 1989-90 a 4.5 por ciento en 1993.

Esto demuestra que las campañas de prevención pueden ser eficaces, pero también que hace falta cierto nivel de movilización de la sociedad y de las comunidades, lo que sólo puede lograrse si se facilita acceder a la información e instrucción y si hay discusión abierta en todos los niveles de la sociedad.

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La mayor parte de los países subsaharianos ya están luchando con situaciones de enorme endeudamiento. ¿De dónde van a sacar dinero para realizar campañas contra el VIH/SIDA?

Ha habido considerable apoyo internacional para las actividades de información y prevención. Sin embargo, los dirigentes de la política nacional, sociales, de la economía y religiosos necesitan participar en el compromiso. Si estos factores apoyan, las campañas surten mucho más efecto. Al decidir qué recursos hace falta movilizar, no sólo se debe tener en cuenta la situación presente, sino que es mucho más importante considerar los costos e implicaciones a largo plazo de la falta de acción o de su insuficiencia para la sociedad y su desarrollo.

Pero lo que realmente hace falta es:

  • Someter a examen y discutir en cada sociedad la situación real y superar la hipocresía social que es un engaño y sólo promueve la difusión de la epidemia.
  • Entender que hace falta utilizar un arsenal de instrumentos para mejorar el ingreso rural, dar más facultades a la mujer rural, garantizar la seguridad alimentaria, etc., además de proporcionar información e instrucción sobre el VIH/SIDA.
  • Contener la extensión del VIH/SIDA a las zonas rurales. Esta extensión podría modificar espectacularmente la repercusión nacional de la epidemia en países que tienen una numerosa población rural.

19 de diciembre de 1997

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