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Nueva cepa de fiebre aftosa acosa al Oriente Medio y Europa
Una nueva cepa de la fiebre aftosa -enfermedad que ataca al ganado vacuno y a otras especies- parece haberse propagado desde Irán hacia Turquía, según el Laboratorio Mundial de Consulta de la fiebre aftosa que está en Pirbright, en el Reino Unido. Ese laboratorio ha lanzado una advertencia de que "las vacunas actuales probablemente no ofrezcan protección contra esta cepa". Esto hace que el ganado del Oriente Medio y Europa sea vulnerable a esta enfermedad. Existen siete tipos de virus que producen fiebre aftosa, subdivididos en otros tipos y cepas. La variedad recién descubierta es del tipo A y presenta importantes diferencias genéticas respecto de todas las demás variantes del mismo tipo. Se reconoció por primera vez en Irán en 1996. En 1997 y 1998 se recogieron muestras en Turquía, donde se estaban enfermando animales vacunados, que resultaron ser de ese mismo tipo.
En la advertencia presentada, el Director del Laboratorio, Alex Donaldson, explicó "Se puede afirmar que la variante del tipo A, inicialmente reconocida en Irán, ha extendido su distribución geográfica a la Turquía asiática y hoy amenaza con propagarse hacia otros países de Asia y Europa, sobre todo a los que mantienen vínculos con Irán y Turquía en materia de comercio pecuario". A principios de la década de 1950, una importante epidemia de fiebre aftosa que hubo en Europa y el Oriente Medio hizo surgir una nueva cepa del tipo A (denominada subtipo A5), que produjo 870 mil brotes y pérdidas calculadas por 600 millones de dólares EE.UU. Hubo otro episodio parecido en la década de 1960. En el otoño de 1964, otra variante nueva del tipo A, clasificada posteriormente como A22, apareció en Irán. La epidemia de A22 arrasó gran parte del Oriente Medio desde Afganistán hasta Turquía, y a mediados de 1965 había llegado a Tracia. Mark Rweyemamu, alto funcionario del EMPRES (Sistema de urgencia para la prevención de las plagas y enfermedades transfronterizas de los vegetales y los animales) de la FAO, afirmó: "Nos preocupa que pudiera repetirse lo que ocurrió en los años de 1960", a menos que se tomen medidas inmediatas para contener esta nueva variante. Mucho depende de la reacción rápida ante la nueva variante del virus. "Desde el punto de vista tecnológico, deberíamos de estar en condiciones de evitar una catástrofe de ese tipo -afirmó Rweyemamu-. Contamos con los instrumentos necesarios. El sistema de reacción rápida y contención ha mejorado mucho, siempre que los interesados estén bien advertidos". Rweyemamu llamó a la acción en dos sectores: los servicios nacionales veterinarios deberían de estar alerta para detectar cualquier incidencia desacostumbrada de esa enfermedad, en particular en el sureste de Europa y en el Oriente Medio. En las regiones infectadas de fiebre aftosa, donde se haya detectado el tipo A, se deberían de enviar muestras al Laboratorio Mundial de Consulta, para asegurarse de que no se trate del nuevo tipo. La fiebre aftosa es una enfermedad muy contagiosa de los animales de pezuña hendida, como los búfalos, los bueyes, las ovejas y las cabras. Salvo entre los ejemplares más jóvenes, las tasas de mortandad de la fiebre aftosa son bajas en comparación con las de otras enfermedades como la fiebre bovina. Pero la fiebre aftosa produce cuantiosas pérdidas en la producción de lácteos y de carne, así como de fuerza de tracción. También puede perturbar gravemente y reducir el comercio internacional de productos pecuarios. Yves Leforban, Secretario de la Comisión Europa para el Control de la Fiebre Aftosa (EUFMD), afirmó que Europa ha estado libre de esa enfermedad desde hace casi dos años. El último episodio europeo producido por un virus del tipo A22 se presentó en Albania, en la República de Macedonia de la antigua Yugoslavia y en la República Federal de Yugoslavia en mayo de 1996. Ese brote se sometió rápidamente mediante la destrucción de los animales infectados y una campaña de vacunación para el ganado circundante, susceptible de contraer la enfermedad, de las zonas afectadas de Albania y Macedonia. Como es probable que las vacunas disponibles actualmente en los bancos europeos no sean eficaces contra la nueva cepa del Tipo A, la FAO y la EUFMD están instando a los servicios veterinarios de los países miembros de Europa y el Oriente Medio, a los productores de vacunas y a las organizaciones internacionales para que colaboren a fin de acelerar la creación de una nueva vacuna que mejore la vigilancia contra la fiebre aftosa. Producir esa nueva vacuna requeriría por lo menos dos meses. 8 de abril de 1998
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