Actividades de la FAO para atenuar las consecuencias de El Niño y preverlo en el futuro


Sequía en el sur de Asia: uno de tantos dramáticos fenómenos atribuidos a El Niño

La temperatura del mar en el Pacifico confirma que está terminando el fenómeno de El Niño correspondiente a 1997-98. Pero sus consecuencias siguen afectando a muchos de los más de 60 países que han padecido graves inundaciones y sequías a consecuencia de las anomalías del clima debidas, al menos en parte, al calentamiento cíclico de las corrientes superficiales del mar cerca de Perú, conocido popularmente como El Niño. Y la FAO sigue trabajando con muchos de esos países para restablecer la producción agrícola y tomar medidas para reducir los efectos de las condiciones extremas del clima en el futuro.

Un informe presentado por la FAO a mediados de julio ofrece detalles de las devastadoras consecuencias del clima asociadas a El Niño y de la amplia gama de actividades que ha emprendido la Organización:

  • para mantener informado al mundo sobre El Niño y sus posibles repercusiones en la seguridad alimentaria mundial, nacional y familiar;
  • para ayudar a los países a prepararse para cualquier posible repercusión negativa y reaccionar ante la misma;
  • para ayudar a rehabilitar los sectores agrícolas cuando haya pasado lo peor.

Entre abril de 1997 y el mismo mes de 1998 -dice en el documento - se había informado de inundaciones en 40 países, sequía en 22 e incendios forestales muy extendidos en dos. Se considera que todas estas anomalías meteorológicas se deban en cierta medida al fenómeno de El Niño.

Desde que comenzó El Niño actual, el Sistema Mundial de Información y Alerta de la FAO (SMIA) ha intensificado sus actividades de supervisión de los acontecimientos relacionados con el clima y con las perspectivas de las cosechas en todo el mundo. Se han presentado numerosos informes especiales sobre las repercusiones agrícolas del fenómeno en países de América Latina, Asia y África.

La FAO proporciona a los países vulnerables asesoría técnica para fortalecer los sistemas agrícolas contra los anomalías del clima producidas por El Niño. Por ejemplo, en el sur de Asia, en el Sahel, en el oriente y el sur de África, así como en el Caribe se han introducido sistemas de cultivo y de pesca resistentes a la sequía y los ciclones. En el sur de África y en Centroamérica se ha proporcionado apoyo para construir pozos y pequeños sistemas de riego.

La Oficina de Operaciones Especiales de Socorro de la FAO (TCOR) manda comisiones de evaluación a los países que sufren calamidades naturales. Dichas comisiones calculan los daños sufridos por los sectores agrícolas para que se apliquen programas de rehabilitación con agilidad. Por ejemplo, la Organización solicitó recientemente la donación de 18 millones de dólares EE.UU. para rehabilitar las zonas golpeadas por la sequía y por los incendios en Indonesia.

El año pasado, Indonesia sufrió la peor sequía de los últimos 50 años. La prolongada sequía, atribuida a El Niño, marchitó los cultivos y produjo tal resequedad en los bosques que resultó casi imposible apagar los furiosos incendios incontrolables durante semanas. La situación de la seguridad alimentaria de la población rural del país sigue siendo crítica. En estos momentos, un millón y medio de familias depende de la ayuda internacional debido a la sequía, a los incendios y a la crisis financiera persistente de Asia. Y se prevé que esa cifra aumente.

A través de su llamamiento, la FAO se propone iniciar de nuevo la producción agrícola en las zonas más perjudicadas del país y fortalecer la defensa del sector agrícola contra fenómenos parecidos en el futuro. El financiamiento para actividades de socorro solicitado por la FAO incluye proporcionar herramientas y tecnología en el ámbito local para producir amplias cantidades de semillas de alta calidad de una amplia gama de variedades de cultivos tolerantes y resistentes a la sequía. También se mejorarán las reservas de peces y aves de corral, que proporcionen otros alimentos e ingresos que sirvan de amortiguadores contra las sequías prolongadas.

Las actividades para mejorar la defensa de los sectores agrícola, forestal y pesquero de los países más vulnerables a las anomalías del clima no pueden retrasarse. Mientras los países tratan de recuperarse de las consecuencias de El Niño, los oceanógrafos y especialistas en meteorología supervisan la posibilidad de que el fenómeno opuesto, denominado La Niña, pudiera presentarse a continuación. Los expertos aseguran que para fines de 1998 podrían presentarse los primeros efectos de La Niña -caracterizados por la afloración de corrientes frías en las zonas del Pacifico que se calientan anormalmente durante El Niño-. En ese caso, la sequía podría presentarse en las zonas que están recuperándose de las inundaciones y anegar las tierras ahornagadas cuya capacidad de absorber agua se ha dañado por los meses sin lluvias.

Actualización de la reacción de la FAO ante el fenómeno actual de El Niño, julio de 1998
(Disponible solamente en inglés)

27 de julio de 1998  

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