El ingeniero agrónomo de la FAO Theodor Friedrich,habla sobre el método de labranza mínima
En todo el mundo los agricultores aran las tierras con tractores y bestias de tiro ¿Qué tiene de malo? Básicamente que no hace falta arar los suelos para obtener una buena cosecha. Así de simple. Para la producción agrícola, es mejor un suelo naturalmente sano. La labranza frecuente daña los suelos. ¿Esto significa que la agricultura contribuye en todo el mundo a la degradación y erosión de los suelos? Sí, definitivamente. La agricultura que se realiza labrando las tierras, con arado, contribuye en medida importante a la destrucción de los suelos que produce su erosión y pérdida. ¿Esto se aplica por igual a los países en desarrollo que a los desarrollados? Se aplica a todos los países. Basta fijarse en la década de 1930, cuando quedaron inútiles tantas tierras en los Estados Unidos. Debido al arado mecánico, hubo pérdida de suelos en extensas superficies. La diferencia es que muchos países desarrollados están situados en zonas templadas, mientras que los países en desarrollo están en las zonas tropicales, donde a menudo la capa superficial de los suelos es muy delgada y éstos son muy frágiles. Esto significa que las consecuencias de la degradación y erosión de los suelos en las zonas tropicales sean más graves que en las zonas templadas. Además, las temperaturas más elevadas y la mayor abundancia de lluvia en las zonas tropicales contribuyen a que la degradación y erosión de los suelos sea más rápida. ¿Está señalando que los agricultores deberían dejar de arar sus campos? Básicamente sí. Está claro que hay que distinguir los distintos tipos de suelos, pero en general opino que no hace falta arar las tierras como se acostumbra hoy en día. ¿Qué opción hay? Bueno, no es que se deje de arar y de producir. Se sustituye la labranza por un tratamiento de los campos. El suelo, si se deja en paz, adquiere una buena estructura mediante procesos biológicos. La labranza no puede mejorar dicha estructura. Desde luego que cuando el suelo ya está degradado y compactado, hace falta ir paso a paso y ayudar a estructurar el suelo antes de que se pueda cultivar sin labranza. El primer paso suele ser dejar de utilizar el arado y sólo aflojar el suelo con un cincel. Para la mayor parte de los cultivos, como los cereales, no hace falta mover la tierra, basta sembrar las semillas. Es distinto con otros productos, como las patatas, las remolachas y los cacahuetes, en estos casos hace falta arar para cosechar. ¿Y qué pasa después de la cosecha? Después de la cosecha hay que cubrir el suelo con los residuos, paja, tallos o, mejor todavía, habría que sembrar otros cultivos que sirvieran de forraje o de protección. Es esencial la rotación de cultivos favorable para la estructura de los suelos. ¿Y el control de las hierbas? Muchas personas creen que si se ara menos el campo hay que aplicar más herbicidas. Inicialmente puede ser así, cuando comienza a cambiarse del arado común a la forma reducida. Pero el uso de herbicidas disminuirá después de algunos años. Depende de la rotación de cultivos. Si ésta es buena, disminuirá la aplicación de herbicidas. Además, los agricultores también podrían utilizar herbicidas muy sencillos, cuando hiciera falta, que perjudican muy poco el medio ambiente. ¿Hay argumentos financieros de peso para convencer a los agricultores de cambiar al método ecológico de cultivo? Los argumentos financieros son los que más peso tienen en este planteamiento. El resultado inmediato que obtiene el agricultor es que, con el método ecológico de cultivo, se reducen espectacularmente los costos de mano de obra y energía. Ya no se utilizan los grandes tractores para arar las tierras. Esta actividad es la que más energía consume en la agricultura. En muchos países en desarrollo, donde los agricultores utilizan tracción animal, la labranza es un cuello de botella para preparar el semillero. Si se reduce el arado le queda más tiempo a los campesinos para sembrar oportunamente. En África esto es muy importante, por ejemplo, donde cada día o semana perdidos para sembrar puede significar que disminuya la cosecha. ¿El arado con bestias de tiro es tan polémico como el mecánico? En definitiva no. Los casos extremos de destrucción de los suelos son consecuencia de las actividades mecánicas de labranza, sencillamente porque el agricultor ara más profundamente y con mayor velocidad, y porque el peso de la maquinaria compacta el suelo. La tracción animal es menos dañina, pero también puede erosionar el suelo en cierta medida. Esto tiene menos que ver con el arado mismo que con que el suelo queda abierto y expuesto al viento y la lluvia, y así se erosiona. ¿Qué maquinaria se requiere para arar mínimamente? Esta es en realidad una de las máximas limitaciones para pasar de la labranza común a la mínima. Aunque al agricultor evidentemente le convenga, se necesita otro tipo de maquinaria. Los agricultores necesitan una sembradora que pueda funcionar en tierras que tengan residuos en la superficie. Ya hay este tipo de sembradoras para tracción animal y mecanización manual, pero son más costosas que las sembradoras comunes. Por los residuos que hay en la superficie del campo, el agricultor ya no podría deshierbar mecánicamente y tal vez aplicara más herbicidas. El equipo necesario podría resultar costoso. Los costos serían menores si se unieran los agricultores y compartieran la maquinaria. ¿Este concepto significa que la FAO ha modificado su posición respecto a la mecanización? No ha cambiado la posición respecto a la mecanización, sino a la labranza de las tierras. Antes se tomó partido, un tanto irreflexivamente, por todas las técnicas de mecanización y labranza. Al fomentar la tracción animal, por ejemplo, lo primero que se recomienda es utilizar un arado. Hay que cambiar este concepto. Se debería combinar la tracción animal y reducir el arado, e introducir una sembradora que no requiriera arar la tierra. ¿Ya se aplica el cultivo ecológico en algún país? Sí, en diversos países, sobre todo de América del Norte y del Sur. Un caso especial es Brasil, donde el cultivo ecológico ya tiene más de 20 años de practicarse. Comenzó en las grandes fincas mecanizadas y luego pasó a los pequeños campesinos. Actualmente está aumentando la superficie agrícola sin arado en Brasil, lo que quiere decir que ha convencido a los agricultores. Regresar al artículo principal 22 de junio de 1998 |
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