Recuperación a largo plazo de los países afectados por el huracán Mitch


Víctimas del huracán Mitch que quedaron sin vivienda acampan en tiendas de plástico en los bordes de las carreteras en Honduras
FAO/20944/L. Dematteis

Fango y arena cubren una plantación de piñas en Honduras
FAO/20937/L. Dematteis

Plantación de caña de azúcar inundada en Honduras
FAO/20933/L. Dematteis

Cultivos inundados por la crecida del río en Nicaragua
FAO/20947/L. Dematteis

Sistemas hidráulicos destruidos en Nicaragua. En el fondo, volcán y alud de lodo
FAO/20940/L. Dematteis

Carretera y puente dañados en Nicaragua
FAO/20938/L. Dematteis

El huracán Mitch trazó una ruta de muerte en gran parte de Centroamérica entre el 26 de octubre y el 1º de noviembre de 1998. Los diluvios y los fuertes vientos produjeron muchas inundaciones y desprendimientos de tierras, causando numerosas muertes y dejando a muchas personas sin techo, como secuela de lo que algunos están denominando la peor catástrofe natural de la región en la historia moderna.

Las repercusiones de este huracán en el suministro de alimentos en Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Belice y Costa Rica -algunos de estos países están entre los más pobres de Centroamérica- han sido devastadoras. Los cultivos alimentarios y comerciales quedaron arrasados en gran parte. Cientos de miles de personas se quedaron sin trabajo ni medios de sustento. Los daños a la infraestructura básica, la producción agrícola y el sector industrial destruyeron prácticamente más de dos decenios de progreso en esos países en desarrollo.

Llamamiento unificado de la ONU para la prestación de ayuda inmediata de socorro

A corto plazo, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU ha lanzado un llamamiento transitorio solicitando más de 150 millones de dólares EE.UU. a la comunidad internacional de donantes para financiar las necesidades de socorro y de rehabilitación más inmediatas de la región. La FAO es el organismo de la ONU al que compete la parte agrícola del llamamiento unificado, a la que corresponden 22.4 millones de dólares EE.UU. El Servicio de Operaciones Especiales de Socorro (TCOR) de la Organización está organizando la distribución de insumos básicos -semillas, fertilizantes y herramientas manuales- para las comunidades más dañadas. Al alentarse la producción local de alimentos, los campesinos estarán en mejores condiciones para alimentarse y a sus familias, lo que reducirá la necesidad de ayuda alimentaria.

Se enviaron misiones a Nicaragua y Honduras -los países más dañados por el huracán Mitch- conjuntamente con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para evaluar la situación de los cultivos y del suministro de alimentos, así como las necesidades en materia de restablecimiento agrícola. (Consulte el Alerta especial )

En Honduras, más del 50 por ciento de la infraestructura y la producción agrícolas quedaron gravemente dañadas o por completo destruidas. "La furia de los ríos causó los mayores daños agrícolas en Honduras", explicó Richard Wuster, integrante de una misión de evaluación de los daños, conjunta de la FAO y el PMA, enviada a ese país. Las lluvias torrenciales del huracán hicieron aumentar el caudal de los ríos cuyas aguas arrasaron todos los cultivos o los dejaron cubiertos por un metro de limo y arena en algunas partes, dejando esas tierras inservibles para la agricultura. La FAO está organizando la distribución de semillas, fertilizantes y algunos insecticidas entre unas 50 mil familias campesinas.

En Nicaragua, además de las cuantiosas pérdidas de la producción de cereales y leguminosas, así como de los principales productos de exportación, se perdieron más de 12 mil cabezas de ganado. La FAO ha pedido 3.4 millones de dólares EE.UU. para proporcionar semillas, herramientas y fertilizantes, vacunas y medicamentos para apoyar al sector ganadero y ayudar en la coordinación del restablecimiento urgente del sector agrícola. Algunos insumos básicos ya están en manos de los campesinos afectados más vulnerables de ese país.

Es crítico un restablecimiento sostenible a plazo más largo

Una vez satisfechas las necesidades "de salvamento" más inmediatas, son críticos el restablecimiento y la reconstrucción sostenibles a mediano y largo plazo. El huracán hizo patente la extrema vulnerabilidad de grandes sectores de la población y reveló la necesidad urgente de políticas sostenibles y responsables en materia ambiental.

Se atribuyó a factores humanos agravar mucho los efectos de Mitch. La deforestación en gran escala y el cultivo de tierras marginales sin intento alguno de conservar los suelos, produjeron derrumbes de tierras. La falta de ordenación adecuada de las cuencas hidrográficas agravó las inundaciones.

La población pobre sufrió el impacto de los efectos devastadores de Mitch. Este huracán fue "la gota que derramó el vaso" de los campesinos pobres de Nicaragua, según Mariano Gosi, integrante de la misión enviada a ese país por el Servicio de Operaciones Especiales de Socorro. Los pequeños campesinos, cada vez más marginados durante muchos años de dificultades debidas a las restricciones de los derechos agrarios, a los prolongados conflictos civiles, a otros huracanes menores y a las condiciones meteorológicas adversas producidas por El Niño, se han visto obligados a cultivar lo que pueden en zonas de gran riesgo, como las orillas de los ríos y las laderas de las montañas, con pocos activos y poco acceso al crédito para comprar semillas y fertilizantes.

Los departamentos técnicos de la FAO están encabezando el proceso de restablecimiento agrícola a corto y a más largo plazo, concentrados en mejorar la ordenación de los recursos naturales. Actualmente el Departamento de Agricultura está trabajando con tres países dañados para elaborar planes de acción nacional de conservación y restablecimiento que pudieran reducir las consecuencias del huracán Mitch en las tierras agrícolas. El Departamento de Desarrollo Sostenible ayudará en la aplicación de prácticas de tenencia agraria en la región. El Departamento de Montes apoyará los esfuerzos de los países para restablecer las zonas de bosques, lo que ayudará a crear empleos en las zonas rurales y mejorará la protección de las cuencas hidrográficas y de las tierras denudadas.

El Programa Especial para la Seguridad Alimentaria de la FAO es otra parte importante del esfuerzo de reconstrucción a largo plazo. Mediante la ejecución de los cuatro elementos principales del PESA -intensificación de los cultivos, control de aguas, diversificación y análisis de dificultades-, los países estarán en mejores condiciones para hacer frente a la furia de futuros huracanes y a otras catástrofes naturales que pudieran presentarse.

 

22 de enero de 1999

 

Más información:



 FAO Home page 

 Búsquedas 

¿Sugerencias?: Webmaster@fao.org

©FAO, 1999