La crisis humanitaria y de alimentos se agudiza en Timor Oriental


La crisis de Timor Oriental ha dejado miles de muertos y otros cientos de miles de personas se han visto forzadas a huir a las montañas y los bosques en busca de refugio, según un Informe especial del Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA) de la FAO. Se informa de que más de una cuarta parte de la población, alrededor de 250 mil personas, no tienen suministros de alimentos ni de agua potable y corren riesgo de morir de hambre.

Según el informe, presentado el martes 14 de septiembre: "Aunque el número de personas afectadas cambia rápidamente, los cálculos actuales son de 7 000 muertos más 100 000 personas reasentadas por la fuerza en Timor Occidental". Entre 300 000 y 400 000 personas más se han desplazado internamente. "Se desconoce el paradero de otros miles de personas".

La oleada de violencia se intensificó cuando la mayoría de la población de Timor Oriental votó por independizarse de Indonesia, en un referéndum celebrado el pasado 30 de agosto. La inquietud civil creciente y los asesinatos en la región están impidiendo llevar la ayuda alimentaria y suministros médicos urgentes a las zonas y sectores de la población que los necesitan. Aunque la seguridad mejorara de inmediato, será difícil proporcionar suficiente ayuda humanitaria por lo accidentado del terreno y por la interrupción de los sistemas de transporte y de comunicaciones.

Ya antes del estallido de la violencia, la economía de la región y su sector agrícola estaban mal desarrollados y dependían mucho de la producción de maíz y de arroz. El maíz produce unas 1,8 toneladas por hectárea, en comparación con las 2,5 toneladas producidas en las islas vecinas. El arroz paddy produce, en promedio, 2,6 toneladas por hectárea, cifra inferior también en comparación con las de otras zonas productoras, con rendimientos de 4,5 toneladas por hectárea.

Casi todos los años del decenio en curso, salvo la estación 1995-96, han estado determinados por un clima desfavorable, que ya había causado muchos daños entre los pequeños campesinos. La situación alimentaria de la región fue particularmente apremiante durante la grave sequía relacionada con El Niño en 1998, que redujo considerablemente la producción de granos y las reservas agrícolas.

"Aunque a estas alturas es imposible determinar el número exacto de personas vulnerables y las necesidades alimentarias, cabe poca duda de que hará falta ayuda de restablecimiento agrícola en gran escala en cuanto mejore la seguridad para permitir las actividades humanitarias", concluye el informe especial. La FAO seguirá vigilando atentamente la situación.

15 de septiembre de 1999

 

Mas información



 FAO Home page 

 Búsquedas 

¿Sugerencias?: Webmaster@fao.org

©FAO, 1999