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Nuevo informe de los alimentos y la nutrición en Irak
En mayo de 2000 una misión de la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) visitó Irak para evaluar la situación de los alimentos y la nutrición en el país. La misión hizo un reconocimiento de la situación de la nutrición en tres prefecturas del sur y centro del país, donde el gobierno tiene la responsabilidad de ejecutar el programa de Naciones Unidas de petróleo por alimentos. También se inspeccionó Erbil, en las prefecturas semiautónomas del norte, donde la ejecución del programa está a cargo del Programa Humanitario Interinstitucional de Naciones Unidas, en beneficio del Gobierno de Irak. La FAO y el PMA participarán en la operación interinstitucional de socorro. La misión descubrió que desde la aplicación del programa de petróleo por alimentos, en 1997: "los índices de malnutrición infantil en el centro y sur del país no parecen haber mejorado, y sigue habiendo graves problemas de nutrición, muy extendidos. Los resultados del reconocimiento indican que más del 10 por ciento de los niños menores de cinco años muestran signos de emaciación (su peso es demasiado bajo con relación a su estatura), síntoma de malnutrición aguda. Estos niveles son "inaceptablemente elevados", afirma el informe de la misión, y representan "apenas una disminución marginal en estas prefecturas desde el reconocimiento realizado por la FAO y el PMA en 1995". El reconocimiento además midió la frecuencia de los casos de atrofia del crecimiento (cuando la estatura de los niños es demasiado baja para su edad), síntoma de malnutrición crónica. En Bagdad, el 12 por ciento de los niños menores de cinco años padece atrofia del crecimiento, lo que representa una considerable mejoría desde 1995, cuando el índice de este síntoma era de 28 por ciento. No obstante, las zonas rurales han retrocedido. En Diyala, por ejemplo, la misión encontró que la frecuencia de casos de atrofia del crecimiento había aumentado del 20,6 por ciento al 27 por ciento en los últimos cuatro años. En las tres prefecturas del norte de Irak, Dahuk, Erbil y Sulaymaniyah, la situación es mejor. En estas zonas, dice en el informe, el programa de petróleo por alimentos ha contribuido a lograr "una mejoría significativa en materia de salud, mortalidad y nutrición". En el norte casi se ha eliminado la emaciación, y la malnutrición crónica entre niños menores de cinco años ha descendido de 26 por ciento en 1996, a 18 por ciento en 1999. Un estudio realizado en 1999 por UNICEF encontró que la mortalidad infantil también había disminuido, de 80 a 72 por cada mil niños nacidos vivos, en 1984-89 y 1994-99 respectivamente. Este avance no sólo obedece a las raciones del programa de petróleo por alimentos, sino al crecimiento económico general de la zona. La cesta mensual de alimentosDesde que el programa de petróleo por alimentos entró en vigor en 1997, la calidad nutritiva de la cesta mensual de alimentos que proporciona el gobierno mejoró significativamente. Con todo, la misión encontró que "las raciones de alimentos existentes no proporcionan una alimentación adecuada desde el punto de vista de la nutrición ni variada". Antes de iniciarse el programa el contenido de energía de las raciones del gobierno estaba calculado en 1 295 kilocalorías por persona al día. Desde entonces, la energía que suministra la cesta mensual de alimentos ha aumentando sostenidamente, a un promedio de 2 000 kilocalorías y 43,3 gramos de proteína diarios por persona en 1998-99. En los últimos seis meses, las raciones proporcionaron 2 199 kilocalorías y 48,2 gramos de proteínas diarios por persona. Las raciones son "razonablemente adecuadas en cuanto a calorías y total de proteínas", según el informe. Sin embargo, la misión encontró que la cesta mensual de alimentos pocas veces dura todo el mes. Por ejemplo, una ración mensual de harina dura 21 días, la leche en polvo apenas 12 días, y las legumbres (guisantes, porotos y lentejas) sólo una semana. Además, la misión informa de que como las raciones no incluyen una variedad de frutas, hortalizas, carne ni productos lácteos, carecen de importantes vitaminas y minerales, como las vitaminas A y C, riboflavina, ácido fólico y hierro. Los que pueden permitírselo complementan las raciones con alimentos adquiridos en los mercados locales. Los precios de los alimentos contenidos en las raciones suelen ser bajos, pero los otros productos, como la carne, lácteos y hortalizas, son mucho más caros. La misión calculó que la familia promedio gasta diario en alimentos 1 068 dinares iraquíes, o 53 centavos de dólar EE.UU. (la tasa de cambio es de dos mil dinares iraquíes por dólar EE.UU.). Como los ingresos mensuales de numerosos empleados públicos son bajos, de cinco mil a 10 mil dinares iraquíes, o de 2,50 a cinco dólares EE.UU., sin duda es muy difícil para las familias más pobres complementar su alimentación. Muchas familias sencillamente no pueden comprar más alimentos. En consecuencia, esas familias están en particular expuestas a la malnutrición. La agricultura iraquí en crisisLas sanciones económicas han limitado el acceso de Irak a la inversión extranjera y los suministros de importación, como piezas de repuesto para la maquinaria agrícola, fertilizantes, plaguicidas y herbicidas. Empeora la situación la intensa sequía que sufre el país por segundo año consecutivo. En consecuencia "el sector agrícola se ha deteriorado considerablemente en los últimos años", informa el documento de la misión. Durante la sequía, las zonas del centro y sur del país han recibido entre la mitad y una tercera parte de las lluvias normales. El nivel del agua ha descendido drásticamente en los ríos del territorio, algunos de los cuales prácticamente están secos. Se informa de que el Tigris lleva el 40 por ciento de su caudal normal, y también el Eufrates está muy bajo.
La misión anticipa una cosecha de cereales de escasez sin precedentes, de apenas 800 mil toneladas. Este volumen apenas si llega a la mitad de la cosecha del año pasado, que ya era más de 60 por ciento inferior al promedio quinquenal. Además se prevé que la producción de hortalizas se reduzca una tercera parte respecto a los niveles de 1997, y la producción de fruta un 13 por ciento. La mala calidad del agua y la falta de sanidad incrementan la malnutriciónLa malnutrición no suele ser consecuencia exclusiva del hambre, se produce a partir de una compleja combinación de factores. La misión halló que "un suministro deficiente de agua, tanto en cantidad como calidad, así como una sanidad inadecuada son los factores determinantes que causan frecuentes y repetidas infecciones que producen malnutrición en los lactantes y niños de todo el país". Un estudio de la nutrición familiar encontró que la mitad de los niños menores de cinco años había padecido diarreas en fecha reciente, y alrededor del 40 por ciento tenía infecciones respiratorias agudas. La misión también constató que en los principales centros de salud había un exceso de niños con casos de malnutrición asociada a infecciones. "Es particularmente peligroso poner agua contaminada en la leche maternizada para alimentar con biberón a los lactantes", advierte el informe. Alrededor del 85 por ciento de los niños menores de seis meses son amamantados, pero sólo entre cinco y 10 por ciento se alimentan exclusivamente por este medio. Más del 60 por ciento de los lactantes se alimentan con leche maternizada distribuida en la cesta mensual de alimentos. Ha contribuido a la malnutrición de los lactantes la dilución de la leche maternizada para prolongar su duración. También está aumentando en Irak la frecuencia de otras enfermedades graves transmitidas por el agua. Entre 1997 y 1999 el Ministerio de Salud informó de un incremento del 60 por ciento de los casos de fiebre tifoidea, a la vez que los casos de cólera aumentaron de 486 a 2 398. La otra cara de la malnutriciónRespecto a la población adulta de Irak, la misión halló que el principal problema es el exceso de peso. Más de la mitad de la población adulta de Irak tiene cierta medida de sobrepeso. En Bagdad, el 30 por ciento de los adultos tiene un considerable exceso de peso, mientras que en Kerbala y Diyala, los índices son de 27 y 18 por ciento, respectivamente. La obesidad no sólo es una "enfermedad de los ricos", sino que se presenta tanto en las comunidades ricas como en las pobres, y a menudo es consecuencia de un régimen alimenticio con abundantes carbohidratos y grasas, pero carente de la diversidad necesaria para la salud, en combinación con la falta de actividad física. El informe señala que "las principales causas registradas de mortalidad de adultos son las enfermedades cardiacas, la hipertensión y la diabetes, determinadas todas por la obesidad". 18 de septiembre de 2000
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