Lecciones para incrementar la productividad y los ingresos


En distintos países de todo el mundo se está intentando mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales. Las nuevas técnicas de ordenación de los suelos, las mejoras en la utilización y conservación de los recursos hídricos, los sistemas de gestión de las semillas a cargo de las comunidades, así como otras novedades agrícolas, brindan experiencia útil para mejorar la productividad del campo e incrementar los ingresos rurales.

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), foro de los Estados Miembros de la FAO para la discusión de políticas, en su próxima reunión en la Sede de la FAO en Roma, del 28 de mayo al 1° de junio de 2001 someterá a consideración una selección de estudios de casos de seis países. Se espera poder reproducir o adaptar en otras partes las experiencias que han dado buenos resultados para mejorar la seguridad alimentaria y erradicar la pobreza.

Los estudios de caso que se someterán a análisis -de Bangladesh, Brasil, Burkina Faso, la India, Tailandia y Zambia- describen acciones realizadas con participación de la comunidad para mejorar la productividad agrícola. "Estas iniciativas hacen énfasis en los enfoques sostenibles que pueden inducir una mejora a largo plazo de la seguridad alimentaria y los ingresos, tanto en el ámbito local como en el nacional -afirma Barbara Huddleston, Jefa del Servicio de Seguridad Alimentaria y Análisis de Proyectos Agrícolas-. La clave está en la participación activa de las comunidades locales".

Incremento de los ingresos de la población rural y urbana pobre en Bangladesh

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Campesino de Bangladesh llevando leche a un sitio de acopio de Milk Vita
Bangladesh/G. Diana

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La Cooperativa de Productores de Leche de Bangladesh, o "Milk Vita", según se la conoce comúnmente, fundada a mediados de los años setenta con ayuda técnica y económica de la FAO, se creó con el modesto objetivo de impartir técnicas para la producción de leche y rudimentos de organización a 4 300 familias muy pobres, muchas de ellas sin tierras, de apartadas zonas rurales del territorio. Desde entonces, el proyecto se ha desarrollado hasta convertirse en una próspera empresa comercial de lácteos, que se abastece de leche con 40 000 campesinos organizados en 390 cooperativas de las aldeas, y la distribuye en todas las principales ciudades del país.

Desde la creación de Milk Vita la venta media de leche por integrante de la cooperativa se ha cuadruplicado y los ingresos regulares han aumentado diez veces, a 32.5 taka (0,65 dólares EE UU) diarios, lo que ha mejorado la seguridad alimentaria, la nutrición y los ingresos de las familias rurales. El proyecto además ha creado empleos y oportunidades de ganar ingresos para algunos habitantes pobres de las ciudades, encargados de distribuir la leche en las tradicionales calesas de dos ruedas tiradas por una persona, en las que se han instalado recipientes aislados, lo que contribuye a reducir el costo de la distribución y a mejorar la calidad de la leche al reducirse el tiempo de entrega.

En Brasil, enfoque ambientalista para promover la seguridad alimentaria

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Siembra de tomates entre la vegetación silvestre en Santa Catarina, Brasil, en el plan de "agricultura de conservación"

En el estado de Santa Catarina, en el sur del Brasil, la necesidad de leña, madera, pastos y alimentos obligó a los agricultores a talar extensas superficies forestales. La utilización de arados y rastras contribuyó a la degradación de los suelos, que redujo la absorción del agua e incrementó los escurrimientos y la erosión. Las devastadoras inundaciones de 1983 y 1984 dieron pie a la búsqueda de soluciones.

Con este propósito, el gobierno del estado puso en marcha en 1991 un programa para restablecer la capacidad productiva de los suelos, combatir la contaminación en las zonas rurales e incrementar la productividad y los ingresos de los agricultores. El proyecto se basó en la "agricultura de conservación", caracterizada por una utilización mínima del arado, o excluyéndola por completo, y otras técnicas que reducen al mínimo las repercusiones de la agricultura en el medio ambiente, como la rotación de cultivos para atajar al máximo el desarrollo de plagas. Estas prácticas se introdujeron a través de un sistema participativo de extensión, en el que intervinieron los agricultores, el personal de extensión e investigadores.

El enfoque de la agricultura de conservación incrementó las cosechas entre 20% y 50% en pocos años y redujo la variación anual. Los gastos en mano de obra disminuyeron un 30% gracias a la reducción de las pesadas labores de preparación agrícola. También bajaron los gastos en insumos, en particular de maquinaria, energía y nutrientes para las plantas. Los ahorros en mano de obra permitieron a los agricultores diversificarse e iniciar actividades pecuarias, producir cultivos de mayor valor comercial y emprender actividades agroindustriales. Todo esto dio por resultado un incremento de los ingresos y una mayor seguridad alimentaria para los pequeños campesinos. Haga clic aquí para más información sobre el programa de Santa Catarina (versión pdf)

Ordenación del agua en Burkina Faso

Haga clic en la fotografía para ver el vídeo (en QuickTime) de las bombas de pedales en acción en Burkina Faso

A fin de ayudar a los pequeños campesinos de Burkina Faso a intensificar la producción de alimentos, el Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA) de la FAO ha propiciado una mejor ordenación del agua a través de técnicas de conservación, mejores métodos de irrigación e introducción de bombas de pedales fabricadas localmente, capaces de extraer agua desde hasta siete metros de profundidad. (Haga clic aquí para leer un artículo sobre las bombas de pedales en África). Este programa también ha introducido mejores prácticas para el cultivo del arroz, y ha fomentado la horticultura, la apicultura, la agrosilvicultura y la producción pecuaria.

A fines de 2000 el programa tenía 39 sitios en funcionamiento, en los que participaban unos 6 800 pequeños campesinos, de los que cerca del 25% son mujeres. Las nuevas técnicas de ordenación del agua propiciaron un considerable incremento de la producción de arroz -el arroz de regadío aumentó el 38% y el de las tierras bajas un 53%- a la vez que disminuyeron los costos de producción. Desde el inicio del programa en 1995, las ganancias por la producción del arroz de regadío han aumentado de 91 000 a 200 000 francos CFA por hectárea, y las de la producción de las tierras bajas de 58 000 a 143 000 francos CFA por hectárea.

Óptimo aprovechamiento de las tierras y el agua en la India

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Mujer cosechando arroz en la India
India/19460/G. Bizzarri

En Karaiyanala, en la India central, el Gobierno ha puesto en marcha, a través de comités locales de las aldeas, un enfoque integral para la ordenación de la cuenca hidrográfica, a fin de aprovechar en forma óptima los recursos agrarios e hídricos, evitar la erosión de los suelos e incrementar la disponibilidad de agua, fundamentalmente a través del acopio del agua pluvial. El programa además introdujo técnicas y prácticas mejoradas de agricultura de conservación, silvicultura, acuicultura y zootecnia.

En consecuencia se rehabilitaron para el cultivo casi 900 hectáreas de tierras degradadas. Gracias al considerable aumento del suministro de agua la superficie irrigada creció del 11% al 79% de las tierras de cultivo, y la duplicación de la intensidad agrícola incrementó diez veces la producción. Uno de los principales beneficios del proyecto fue el considerable aumento del bienestar de las familias: en un lapso de siete años, los ingresos de los campesinos aumentaron más del 600%, mientras que los de la población sin tierras aumentaron nueve veces. El incremento de los ingresos y de las oportunidades de trabajo atajó la emigración de los pobres hacia las zonas urbanas. El programa además redujo la pesada carga de las mujeres, que solían pasar muchas horas acarreando agua, forrajes y leña.

Anteponer la capacidad en Tailandia

Haga clic en la fotografía para ver el vídeo (en QuickTime) sobre la preparación de bolsas de aserrÌn para cultivar hongos

Un proyecto patrocinado por la FAO en Tailandia ha demostrado que los campesinos discapacitados pueden trabajar y ser autosuficientes, mediante la producción de alimentos para sus familias y comunidades. Este proyecto, iniciado en 1998, proporcionó asistencia técnica al Departamento de Bienestar Público a fin de impartir a personas discapacitadas un curso de capacitación para la producción de hongos. El principal objetivo era habilitar a personas discapacitadas del medio rural para ser autosuficientes económicamente, mediante la creación de oportunidades de empleo y de obtención de ingresos.

Tomaron el curso hombres y mujeres de entre 20 y 35 años de edad, con discapacidad visual, auditiva o por amputación de miembros. Alrededor del 70% de los participantes en el primer curso se dedican ahora a la producción de hongos, que proporciona cerca del 30% del ingreso total de las familias de esas personas. (Haga clic aquí para informarse del proyecto de cultivo de hongos y de otras iniciativas para campesinos discapacitados).

Semillas resistentes a la sequía para campesinos de Zambia

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En Zambia, campesino en una milpa de una nueva variedad de maíz
Zambia/19235/P. Lowrey

El gran costo de producción de nuevas variedades de cultivos y la lentitud de su adopción constituyen un problema en Zambia, además de la falta de acceso a las mismas para los campesinos pobres de las zonas apartadas. A principios del decenio de 1990, el proceso de ajuste estructural, que puso fin a los subsidios a la mayor parte de los cultivos, exacerbó este problema, junto con las tres graves sequías y una tendencia a lluvias más breves e irregulares, sobre todo en el sur del territorio.

Para dar atención a las necesidades de los campesinos, la ONG CARE puso en marcha un sistema con participación de la comunidad para la reproducción y distribución de semillas en dos distritos proclives a la sequía. Inicialmente se "prestaron" las semillas a los campesinos, con el compromiso de que repusieran la misma cantidad de semillas después de la cosecha. Se alentó a las familias a formar grupos para la gestión de las semillas, con el fin de satisfacer el veloz incremento de la demanda. Posteriormente se organizaron estos grupos a través de comités de gestión de las aldeas, encargados de distribuir las semillas y, tras la cosecha, recoger y reponer los préstamos. Se capacitó a esos comités en gestión colectiva, así como para llevar las cuentas, organizar los cultivos, y para la manipulación y almacenamiento de las semillas.

Gracias al proyecto se ha incrementado a bajo costo el suministro de semillas, ha aumentado la disponibilidad de alimentos y su diversidad, a la vez que las comunidades rurales se han fortalecido al alentarse a sus integrantes a participar en la gestión del proyecto y prepararlos para participar en las actividades de desarrollo.

25 de mayo de 2001

 

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