La epidemia "oculta" de la fiebre aftosa


El trascendente brote reciente de fiebre aftosa en el Reino Unido ha dirigido la atención mundial a Europa, pero muchas partes del mundo en desarrollo afrontan este problema todos los días. Esta entrevista con el Dr. Peter Roeder, funcionario de sanidad animal de la FAO que estuvo recientemente en el Asia Meridional, pone de relieve algunos aspectos del problema.

Peter Roeder, funcionario de sanidad animal de la FAO

¿Qué alcance tiene la fiebre aftosa en el mundo en desarrollo?
Es difícil conocer el alcance de la fiebre aftosa en cualquier momento. Ante la imposibilidad de llevar un control realista con los recursos disponibles, numerosos países prefieren no cuantificar el alcance del problema, sino sencillamente afrontar sus consecuencias. Para muchos países, uno brote como el que se ha dado en el Reino Unido -1 500 focos en 4 meses- no sería motivo de alarma, salvo para los agricultores perjudicados.

La fiebre aftosa es endémica en algunos países en desarrollo. ¿Cómo les afecta?
En diversas formas. Por una parte, se pierde producción de carne y leche. Hace tres semanas me reuní con un agricultor en Bangladesh, propietario de ocho vacas. Cuando se presentó la fiebre aftosa, la producción de leche disminuyó más del 70% en dos días. El año pasado, cuando apareció la fiebre aftosa, cuatro de las ocho vacas de este campesino abortaron. De los cuatro terneros que nacieron, murieron tres. Lo irónico es que el virus que está atacando al ganado de estos campesinos posiblemente sea de la variedad panasiática del tipo O, que ha producido más de 1 500 brotes en el Reino Unido.

Otro problema es la pérdida de tracción animal. Muchos campesinos del Asia Meridional, por ejemplo, utilizan búfalos para preparar los arrozales. Sin las bestias, el campesino puede perder hasta la mitad de su producción de arroz. Hace algunos años calculé en Camboya el costo de un brote de fiebre aftosa para una familia campesina común en alrededor de 60 dólares EE UU, cantidad superior a su ingreso anual disponible.

Campesino de Bangladesh con vaca enferma de fiebre aftosa salivando por las lesiones del hocico

¿Qué consecuencias comerciales tiene la fiebre aftosa para los países en desarrollo afectados?
Para el comercio internacional la fiebre aftosa tiene grandes consecuencias económicas. Los países desarrollados se esfuerzan por evitar esta enfermedad porque merma la producción de leche y disminuye el crecimiento de los cerdos y el ganado vacuno, con consecuentes pérdidas económicas enormes. Así pues, los países han invertido mucho para erradicar la fiebre aftosa, según lo demuestra el costo estimado de entre 30 000 y 60 000 millones de dólares EE UU para erradicar la enfermedad en el Reino Unido.

Los países industrializados también han establecido barreras comerciales al ganado y los productos ganaderos, como medida adicional de seguridad contra la importación del virus. En consecuencia, muchos países en desarrollo capaces de exportar carne no consiguen ingresar en los mercados mundiales.

Ganado en un mercado de Rajshashi, Bangladesh

El desplazamiento del ganado y las tendencias comerciales y económicas constituyen un riesgo cada vez mayor de propagar la infección. Por ejemplo, el ganado del Asia Meridional puede pasar en camión por Pakistán y Afganistán para llegar a Irán y proceder a Irak y Turquía. El ganado con el que tiene contacto en este trayecto posteriormente puede ingresar, ilegalmente, en el comercio comunitario de la Unión Europea. Ese grado de movilidad tiene hoy el ganado.

Entonces ¿qué deberían hacer los países industrializados para protegerse?
Para que la producción pecuaria de los países desarrollados tenga mayor seguridad estos necesitan tomar medidas para reducir el riesgo de epidemias de fiebre aftosa y de otras enfermedades pecuarias en su territorio, y encargarse de que exista un control cada vez mayor de las mismas. Ayudar a los países en desarrollo a resolver este problema es por interés propio, no se trata de ayuda. Hay un mercado mundial y los países ricos tienen que ocuparse de las zonas del mundo donde existen estas enfermedades.

¿Dónde están los focos de fiebre aftosa?
América Latina estaba a punto de erradicar esta enfermedad, pero se ha invertido la tendencia y Argentina, Brasil y Uruguay están combatiendo los brotes que se han presentado. En gran parte de África y Asia, los virus -ya que existen diversas variedades, muy diferentes entre sí- están en constante desplazamiento entre la población. La fiebre aftosa siempre está presente, por ejemplo, por lo menos en alguno de los países del Asia Sudoriental. El problema se agrava con acontecimientos como las crecidas del río Mekong, que obliga a las personas a desplazarse hacia zonas más altas y reunir su ganado, lo que incrementa la transmisión del virus. Al volver a sus aldeas, se desatan nuevas epidemias.

¿Hay algún lugar del mundo exento de la fiebre aftosa?
Exento no, pero algunos países han logrado ejercer un muy buen control sobre esta enfermedad. Es probable que los principales casos de éxito sean Australia y Nueva Zelandia, donde nunca se ha presentado esta infección, así como los Estados Unidos, donde no hay fiebre aftosa desde 1928. En Europa no se había presentado la fiebre aftosa en los últimos años, salvo por un par de brotes en Grecia e Italia. Pero el problema del Reino Unido ilustra gráficamente la vulnerabilidad de los países industrializados. No hay lugar libre de este peligro y el riesgo va en aumento.

Se ha suscitado una acalorada discusión respecto a si se debe vacunar o no al ganado contra la fiebre aftosa. ¿Qué posición tiene la FAO a este respecto?
Depende de la situación. La vacuna constituye sin duda una buena medida de lucha contra un brote de fiebre aftosa, pero muchos estudios están demostrando que la eliminación de un brote aislado de esta enfermedad (mediante el sacrificio de los animales infectados o expuestos) suele ser el mejor procedimiento, porque se elimina el virus y esto permite obtener un pronto reconocimiento de erradicación de la fiebre aftosa, gracias al cual se puede reanudar la comercialización de ganado.

"Ayudar a los países en desarrollo a resolver este problema es por interés propio, no se trata de ayuda."

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La vacuna profiláctica para evitar la enfermedad es un procedimiento muy costoso, y hay que asegurar la coincidencia del virus de la vacuna con las variedades de virus que se corra el riesgo de adquirir. ¿Cómo ponderarlo cuando los productos pecuarios circulan por todo el mundo? Algo que llega, por ejemplo, de China a algún país de Europa puede re-etiquetarse, industrializarse y pasar a formar parte de otro producto, de modo que no es fácil saber qué vacunas utilizar.

La vacuna alguna vez se consideró el medio más fácil de eliminación de la enfermedad, ya que se sabía con qué variedad del virus había que tratar. El problema es que aun después de la vacuna, los animales pueden infectarse de todas formas. El ganado infectado puede llevar la enfermedad durante al menos dos años y producir tal vez nuevos brotes. Además, la vacuna es costosa. No hay duda de que en el Asia Sudoriental, por ejemplo, sería posible erradicar la fiebre aftosa vacunando a los animales, pero hay cerca de 110 millones de búfalos y reses, y si se toman en cuenta los cerdos se duplica la cifra. De modo que no es realista pensar en una estrategia exclusiva de vacunación.

29 de mayo de 2001

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