Acuerdo para proteger los recursos fitogenéticos


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El acuerdo se propone proteger los cultivos más importantes para le seguridad alimentaria

A principios de julio se llegó a un acuerdo histórico para proteger los recursos fitogenéticos mundiales para los alimentos y la agricultura, al final de un periodo extraordinario de sesiones, de una semana de duración, de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura, de la FAO, celebrado en Roma. La Comisión está formada por 160 países y la Unión Europea. El acuerdo se alcanzó después de una semana de intenso debate que culminó un proceso de siete años de negociaciones.

El Compromiso internacional sobre recursos fitogenéticos, jurídicamente vinculante, se propone proteger los cultivos alimentarios y forrajeros más importantes del planeta, con el fin de salvaguardar la seguridad alimentaria mundial. El Compromiso tiene como fin asegurar la conservación y la utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para los alimentos y la agricultura, así como la participación justa y equitativa en los beneficios derivados de su utilización. El tratado se presentará para su adopción por parte de los Estados Miembros de la FAO en la Conferencia bienal de la Organización, que se reúne en noviembre de 2001. Entrará en vigor después de ser ratificada por 40 países.

"En virtud de la modernización, la base de la seguridad alimentaria mundial está compuesta cada vez por menos cultivos -afirma José Esquinas Alcázar, Secretario de la Comisión de Recursos Genéticos para los Alimentación y la Agricultura, de la FAO-. Un estudio realizado por la FAO demuestra que, con el paso de los años, se han cultivado o recogido alrededor de 7 000 especies vegetales para uso alimentario. En la actualidad, no obstante, sólo 30 cultivos proporcionan el 90% del consumo mundial de calorías. Este acuerdo ayudará a proteger la biodiversidad agrícola mundial".

Facilitar el acceso y participar en los beneficios

El acuerdo establece un sistema que facilita un amplio acceso a una lista de cultivos decisivos para la seguridad alimentaria. Esto incluye tanto los materiales depositados en los bancos de genes, como los que se encuentran en las parcelas de los agricultores y en estado silvestre. El acuerdo también prevé la difusión de información y el intercambio de tecnología entre los países, en particular en beneficio de los países en desarrollo y los países en transición.

Además promueve una participación equitativa en los beneficios económicos procedentes de la utilización de los recursos fitogenéticos que comprende el sistema. Se exigirán pagos obligatorios cuando se obtengan beneficios comerciales de la utilización de esos recursos. Pero los pagos serán voluntarios cuando un producto comercial obtenido de esos recursos siga estando disponible para investigación y fitomejoramiento. Esos pagos se destinarán a actividades prioritarias, en particular en los países en desarrollo y los países en transición.

La presencia de diversas variedades en una explotación agrícola puede contribuir a evitar la devastación producida por plagas o enfermedades. Pero a lo largo del último siglo, las tradicionales variedades heterogéneas que contienen la mayor parte de la biodiversidad agrícola mundial se han visto desplazadas en las explotaciones agrícolas por las modernas variedades homogéneas. La mayor parte de esas variedades tradicionales se han perdido y muchas de las que quedan, hoy sólo se pueden encontrar en los bancos de genes, comprendidos los de los Centros internacionales de investigación agrícola. Al no estar en las tierras agrícolas, estas variedades no logran evolucionar ni adaptarse a las transformaciones del medio ambiente.

Atención a los derechos de los agricultores

El Compromiso destaca que los agricultores de todo el mundo contribuyen a la conservación y mejoramiento de los recursos fitogenéticos, a la vez que hacen posible tener acceso a los mismos. Si bien se reconoce que la responsabilidad de hacer valer los derechos de los agricultores incumbe a los gobiernos de los países, el tratado pide a éstos "tomar medidas para proteger y promover los derechos de los agricultores". Entre esas medidas están la protección de los conocimientos tradicionales pertinentes a los recursos fitogenéticos, promover el derecho de los agricultores de participar en forma equitativa en los beneficios derivados de la utilización de los recursos fitogenéticos y participar en la toma de decisiones a nivel nacional respecto a los asuntos que atañen a la conservación y el uso sostenible de esos recursos.

Prosigue el debate de algunas cuestiones

Algunas cuestiones relacionadas con el Compromiso quedan por resolverse y los países seguirán tratando de llegar a un consenso al respecto en los próximos meses y durante la Conferencia de la FAO, en noviembre. Una de estas cuestiones es la relación del Compromiso internacional con otros acuerdos ambientales y relativos al comercio. Otra es la redacción exacta de los derechos intelectuales de propiedad sobre los materiales fitogenéticos. Por último, seguirán las conversaciones sobre la posible ampliación de la lista de cultivos que comprende el sistema.

"Queda mucho por hacer, pero hay muchos motivos de confianza -afirma Esquinas Alcázar-. El Compromiso internacional es una piedra angular de la cooperación internacional. Promoverá la utilización de los recursos fitogenéticos para la investigación y el fitomejoramiento, la participación equitativa en los beneficios obtenidos de su utilización y la conservación de los recursos genéticos para las futuras generaciones".

16 de julio de 2001

 

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