Explotar y conservar al unísono


La FAO apoya la iniciativa Biotrade de la UNCTAD: conservación rentable de la biodiversidad

Ghanesa lleva en la cabeza un recipiente de manteca de almendra de karité.
(FAO/18391/P. Cenini)

La mejor forma de proteger un recurso natural, como los bosques y su biodiversidad, consiste en volverlo útil para los que estén destruyéndolo. Y si éstos están dispuestos a conservarlo, deberían obtener gracias a ello un ingreso justo.

Este es el principio básico de la iniciativa Biotrade presentada en 1996 por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Sus objetivos -congruentes con el Convenio sobre la diversidad biológica (CSD)- son asegurar la conservación y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y garantizar la justa distribución de los beneficios de su utilización. La iniciativa cuenta con el apoyo práctico de la UNCTAD y el Centro de Comercio Internacional (CCI) de la OMC, que ayuda a los países en desarrollo a obtener los medios necesarios para promover el comercio y las exportaciones.

Ahora, tras el debate en Roma con representantes de la UNCTAD y del CCl, la FAO apoyará el Programa sobre Facilitación del Comercio, de la iniciativa Biotrade, con el propósito de habilitar el comercio sostenible de productos y servicios relacionados con la biodiversidad a través de asociaciones innovadoras para la creación, elaboración y comercialización de productos, así como para la gestión de la biodiversidad.

La FAO ya promueve activamente un enfoque de comercio justo para la conservación de los recursos genéticos, por ejemplo con la promoción de productos forestales no madereros que se pueden obtener de los bosques en forma sostenible. Así, se cuenta con una opción económica que evita la tala para obtener madera o para destinar terreno forestal a la agricultura. Existen diversos productos forestales no madereros: desde la miel silvestre a la obtención de fibras para las vestiduras de los automóviles, así como el cultivo de hongos, de nueces silvestres comestibles, bayas y bambú.

En Siria, Jordania y Turquía la conservación y la utilización de plantas como esta anémona forman parte de un enfoque integrado de gestión de los recursos forestales.
(FAO/20595/M. Marzot)

¿Por qué Biotrade?
Esta iniciativa se basa en que las personas están más dispuestas a conservar la biodiversidad cuando ello les reporta ventajas económicas.

Por ejemplo, los elefantes. En Myanmar, el Servicio Forestal utiliza unos 3 000 elefantes como animales de trabajo. Si no existieran elefantes salvajes para la reproducción, el material genético para obtener elefantes domésticos se reduciría y la endogamia debilitaría la calidad laboral de la especie. Así pues, se ha decidido proteger a los elefantes salvajes.

Otro ejemplo es el árbol de almendras de karité, que se da en gran parte del África Occidental, inclusive en zonas ecológicamente delicadas de los márgenes del Sahara, donde son vitales los árboles.

El caso de los almendros de karité demuestra cómo la explotación sostenible de un recurso puede contribuir a su conservación, según Paul Vantomme, experto de la FAO en productos forestales no madereros. "Los campesinos a menudo talan árboles para destinar terrenos a la producción de alimentos -afirma-. Pero cada vez conservan más los almendros de karité en sus parcelas porque se extrae aceite comestible de sus frutos, con el que se puede elaborar mantequilla, que puede utilizarse como sustituto de la manteca de cacao para la elaboración de chocolates, o también se usa en la producción de cosméticos. Los campesinos locales incorporarán los almendros de karité en la agricultura siempre que obtengan suficientes ingresos de este producto, y así está sucediendo".

El siguiente paso -dice Vantomme- podría ser que los campesinos comiencen a cultivar una planta que antes no les interesaba, es más, la consideraban un problema. "Hay un cruzamiento, algunas plantas que corrían peligro de extinción (como las nueces de cola en África Occidental) ahora se cultivan y se comercializan, pero en los bosques cercanos siguen creciendo en estado silvestre. Esto es positivo porque las poblaciones silvestres contribuyen a mantener la salud genética de la variedad cultivada".

Este principio no sólo se aplica a los bosques, aunque éstos ofrecen un potencial particular por ser importantes depósitos de biodiversidad. Además, los productos forestales no madereros constituyen un negocio importante. En 1990-91, el valor total del comercio registrado de estos productos se estimó en 11 000 millones de dólares EE UU. Para apreciar la proporción: el comercio mundial de granos de café fue en ese mismo periodo de unos 17 000 millones de dólares EE UU.

Los desafíos de Biotrade
El debate que se llevó a cabo en Roma sobre el Programa sobre Facilitación del Comercio se concentró en diversos temas fundamentales relativos al comercio sostenible de recursos de la biodiversidad y productos forestales.

El comercio de algún recurso que corra peligro de extinción debe tener suficiente valor para que valga la pena conservarlo. Pero al mismo tiempo, el comercio tiene que ser limitado, precisamente porque el recurso mismo es limitado. Las especies que brindan productos forestales no madereros tienden a darse en densidades bajas, especialmente en las selvas tropicales. Esto significa que no habrá grandes cantidades comerciales de las mismas, de modo que estos productos deben destinarse a mercados especializados, rentables en pequeñas cantidades. Esto podría comprender, por ejemplo, plantas forestales utilizadas en medicamentos de gran valor y para elaborar productos de herboristería.

También es importante determinar los límites de la cosecha sostenible de los productos silvestres. Y es necesario crear y transferir los instrumentos técnicos para ponderar esos límites. Posteriormente, se requieren formas de certificación de la sostenibilidad de esa explotación, a fin de establecer normas de etiquetado, aunque es difícil certificar los productos de origen silvestre.

Por último, se necesitan nuevas iniciativas para la comercialización de productos que no son muy conocidos.

Muchas de estas cuestiones deberían abordarse en las actividades provisionalmente aprobadas en la reunión. Entre ellas:

  • Mejorar las condiciones y las definiciones de los productos forestales no madereros, factor esencial para el comercio internacional. Las actividades se concentrarán en la incorporación en las clasificaciones ya contenidas en la Organización Mundial de Aduanas.
  • Definir con mayor claridad la certificación y las cuestiones relativas al etiquetado. Los consumidores deben informarse de que se obtuvo en forma sostenible lo que están comprando.
  • Creación de acuerdos para la distribución de los beneficios. Se trata de mecanismos para asegurar que quienes cosechan con cuidado los recursos participen en forma justa de los ingresos. Estos acuerdos también abarcan, por ejemplo, los derechos de los agricultores a utilizar las variedades comerciales de los cultivos obtenidos con materiales genéticos que ellos han contribuido a conservar.
  • La posible promoción conjunta del comercio de productos forestales no madereros importantes.

"Si evoluciona bien esta colaboración -afirma Paul Vantomme-, contribuirá a ayudar a las comunidades locales a asociarse en la conservación, a la vez que se eleve su nivel de vida".

4 de septiembre de 2001

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