Los recursos fitogenéticos y sus beneficios al alcance de todos



José Esquinas-Alcázar, Secretario de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura

Entre los asuntos que abordará la Conferencia de la FAO, que se celebrará entre el 2 y el 13 de noviembre, está el Compromiso Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura. La Conferencia someterá para su aprobación esta nueva Convención internacional que los gobiernos han negociado en el seno de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO. Esta Convención establece un sistema multilateral para el acceso a los recursos fitogenéticos para la agricultura y la alimentación, así como la distribución justa y equitativa de los beneficios obtenidos de su uso. Incluye también un artículo completo sobre los derechos de los agricultores. El Secretario de la Comisión, Sr. José Esquinas-Alcázar, nos explica el significado de este Compromiso.

 

¿Cómo define la biodiversidad?

La biodiversidad agrícola, y más específicamente los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura, son la despensa que garantiza los alimentos, los vestidos y las medicinas a la humanidad. Es esencial en el desarrollo de la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria.

Se estima que en torno a 10 000 especies han contribuido a la agricultura y la alimentación humana. Sin embargo, hoy, la gran mayoría de la humanidad se alimenta con 150 especies cultivadas, y de ellas sólo 12 especies de plantas proporcionan más del 70 por ciento de la alimentación humana. Apenas cuatro: el arroz, el maíz, el trigo y la patata son responsables de más del 50 por ciento de la alimentación humana. Evidentemente, los recursos que tenemos a nuestra disposición no están siendo tan bien utilizados como se podría utilizar.

¿Qué significado tiene este Compromiso internacional?

Todos los países son dependientes en gran medida de la diversidad biológica agrícola traída desde el exterior. Paradójicamente, los países más ricos en genes son muchas veces los más pobres en términos económicos. La mayor parte de la diversidad biológica agrícola se encuentra en las zonas tropicales y subtropicales; esto es, en los países en desarrollo. Y a pesar de la importancia vital que tienen para la supervivencia humana, los recursos genéticos se están perdiendo a una velocidad alarmante debido a la falta de incentivos para desarrollarlos y conservarlos.

Por ello, este nuevo Compromiso internacional vinculante pretende asegurar la conservación y el uso sostenible de los recursos genéticos agrícolas así como una distribución justa y equitativa de beneficios obtenidos de su utilización. Tras varios años de negociaciones, se logró un acuerdo sobre este Compromiso internacional el pasado mes de junio en el seno de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO, que cuenta hoy con 160 países miembros además de la Unión Europea. Sin embargo, aún es necesario conseguir el consenso en algunos puntos fundamentales. Se espera que los países finalicen las negociaciones durante el Consejo de la FAO, que tendrá lugar durante los días 30 de octubre y 1 de noviembre. Si la Conferencia de la FAO, que se celebrará entre el 2 y el 13 de noviembre próximo, aprueba la convención como esperamos, entrará en vigor tan pronto como 40 países lo ratifiquen. A partir de ese momento se regulará multilateralmente el acceso a los recursos para la mejora genética de las cosechas más importantes, así como la distribución equitativa de los beneficios, incluyendo la capacitación, la trasferencia de tecnología y el pago de un porcentaje de los beneficios comerciales derivados del uso de los recursos genéticos contenidos en el sistema multilateral y, en consecuencia, la participación financiera del sector comercial.

¿Por qué es importante la diversidad genética para la alimentación humana?

Para entender este concepto podemos usar un ejemplo muy claro: la hambruna que asoló Europa a finales de 1830 acabando con las patatas en Europa. El único modo de acabar con la enfermedad fue ir a buscar ejemplares resistentes a la enfermedad a América Latina, que es de donde proviene la patata, pero para que eso fuese posible había sido necesaria una diversidad creada y conservada a lo largo de muchas generaciones. Hoy es más importante que nunca mantener la diversidad existente para hacer frente a los cambios ambientales y a las necesidades humanas impredecibles de generaciones futuras. El Compromiso internacional reconoce la enorme contribución de los agricultores, las comunidades locales e indígenas, y exhorta a los gobiernos nacionales a salvaguardar y promover los derechos de los agricultores. Estos incluyen la protección de sus conocimientos tradicionales, el derecho a la participación equitativa en la distribución de beneficios por el uso de los recursos así como el derecho a participar en la toma de decisiones nacionales relativas a los recursos fitogenéticos.

¿En qué medida la biotecnología pueden apoyar el lema de la FAO para este año 2001 "Combatir el hambre para reducir la pobreza"?

Prefiero hablar de biotecnologías en plural. No hay duda de que el desarrollo y el uso de biotecnologías apropiadas, las modernas y las tradicionales, pueden contribuir en gran medida a reducir el hambre y la pobreza en el mundo. Los recursos genéticos y las biotecnologías deberían ser consideradas complementarias, ya que las primeras proporcionan las materias primas para las segundas. Incluso las biotecnologías más sofisticadas no crean genes, sino que recombinan los ya existentes en la naturaleza para producir nuevas variedades y productos agrícolas. Las biotecnologías modernas proporcionan instrumentos con el potencial de aumentar y mejorar la producción en varios modos, incluidos los beneficios de los pequeños agricultores y las economías locales. La cuestión fundamental es qué biotecnologías y para qué propósito se están usando. Las grandes empresas llevan a cabo grandes inversiones y, en general, buscan beneficios a corto plazo con una gama limitada de productos que no necesariamente contribuyen a la lucha contra el hambre en el mundo. Por esta razón, es importante que se hagan inversiones en el sector público para mantener su interés en la investigación biotecnológica, con el objetivo de asegurar que las necesidades de los pobres se toman en cuenta. La FAO está trabajando en un Código de conducta sobre las biotecnologías para rentabilizar al máximo su potencial y minimizar sus riesgos.

30 de octubre de 2001

 

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