Carbunco: un viejo peligro


El carbunco mata los animales y a las personas, amenaza los medios de subsistencia del campo, es una de tantas enfermedades letales desde hace siglos.

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Veterinario en MalÌ se dispone a vacunar el ganado (FAO/11002/J. Van Acker)

Hasta hace algunas semanas pocas personas ajenas a la agricultura habían oído hablar del carbunco. Pero se trata de una grave enfermedad pecuaria que ataca a los animales de sangre caliente y es un peligro en particular para el ganado bovino y los rumiantes pequeños, como las ovejas y las cabras. Se trata de una enfermedad zoonótica, es decir, que puede contagiarse a las personas. Es una vieja enfermedad que puede haber producido plagas en la antigüedad. Sólo es posible tratarla si se diagnostica en sus fases iniciales, pero a menudo no presenta síntomas y el animal muere rápida y misteriosamente.

El alcance del carbunco no está determinado y su frecuencia en el ganado realmente está disminuyendo, pero el daño económico que produce no es tan significativo como el de otras enfermedades, como la fiebre aftosa.

En el año 2000, 48 países documentaron casos de carbunco en animales. 36 de esos 48 países eran países en desarrollo, y otros seis o siete, economías en transición. En algunas partes de los Estados Unidos el carbunco también es endémico, particularmente en Texas, donde entre enero y agosto de 2001 se confirmaron en 11 fincas ganaderas casos de esta enfermedad en el ganado o en venados. En 2000 también se registraron casos en Alemania y en Francia, aunque, en general, no se trata de una enfermedad propia de los países ricos.

Los brotes de carbunco en animales a menudo se presentan asociados a conflictos. Un tercio de los países en los que se presentó el carbunco estaban atravesando conflictos o colindaban con países en guerra, como Afganistán y su país vecino Tayikistán. En 2001, misiones conjuntas de la FAO y el Programa Mundial de Alimentos descubrieron que el carbunco había penetrado en ambos países. Los pastores afganos dijeron a los integrantes de la misión que no podían costear las vacunas contra el carbunco, que cuestan menos de un centavo de dólar EE UU por dosis.

"Los refugiados pueden propagar enfermedades -no sólo el carbunco- si llevan consigo su ganado, bien porque éste ya viniera infectado o por haberse infectado en el camino -explica William Amanfu, veterinario bacteriólogo del Servicio de Sanidad Animal de la FAO-. O pueden llevar sus animales a una zona donde existe la enfermedad pero no se ha documentado hasta el momento. Además, los conflictos transtornan las actividades veterinarias y de lucha contra las enfermedades". La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la frecuencia del carbunco en las personas es más alta en las zonas donde hay conflictos en curso.

La frecuencia del carbunco se asocia a la pobreza. Los pobres tienen más posibilidades de consumir un animal que puede haber muerto de carbunco, y es más probable que ellos consuman carne no sujeta a inspección sanitaria, de animales sacrificados enfermos de carbunco. En los países pobres que tienen servicios veterinarios deficientes hay más posibilidades de que se presenten brotes frecuentes de carbunco.

Debido a los factores de los suelos y el clima que contribuyen a la propagación del carbunco es poco probable que éste pueda erradicarse, pese a que hay una vacuna eficaz. "Es mejor hablar de limitar sus repercusiones económicas, en especial entre los pobres y las personas desplazadas, con medidas preventivas y campañas de información", explica el Dr. Amanfu.

Si bien la FAO se preocupa por el carbunco de los animales, tiende a prestar más atención a otras enfermedades muy contagiosas como la fiebre aftosa, la peste bovina, la pleuroneumonía contagiosa de los bovinos y la peste de los pequeños rumiantes, que ataca a las ovejas y las cabras, debido a sus fuertes repercusiones en la seguridad alimentaria y a sus consecuencias para los pobres.

De los animales a las personas

 

Examinando una vaca en un matadero en Uruguay (FAO/19800/R. Faidutti)

"Las zoonosis -enfermedades que pasan de los animales a las personas- son un gran problema -dice el Dr. Amanfu-. Creo que debería informarse con más precisión del carbunco y habría que adoptar más medidas de prevención, debido a la índole zoonótica de esta enfermedad". La FAO piensa que con mejores servicios veterinarios se pueden contener más las zoonosis en general, como la brucelosis y la tuberculosis bovina -prosigue-, y combatir el carbunco es un aspecto de ese planteamiento.

El carbunco puede pasar de los animales a las personas, pero no es fácil. La forma letal de esta enfermedad, el carbunco o ántrax pulmonar o por inhalación, suele afectar a las personas que trabajan con lana o cuero de animales infectados, y es rara. Por lo menos el 95% de los casos en humanos son de carbunco cutáneo, que afecta a la piel, lo que no es tan peligroso. Con el debido tratamiento, menos del 1% de estos casos tiene un desenlace fatal. El tercer tipo de ántrax es el gástrico, que se contrae por comer carne de un animal infectado. Aunque no es tan peligroso como el pulmonar, puede ser letal.

Los casos de carbunco en humanos documentados por la Organización Mundial de la Salud comprenden un brote que se presentó en Ghana en 1997, con 185 casos y 26 muertes. En Rusia hubo tres brotes en 1998, con 15 casos clínicos y dos decesos. Ambas muertes parecen haberse relacionado con el sacrificio y consumo de carne contaminada. Más recientemente, se han encontrado casos de carbunco entre pastores de Etiopía. Hay ocasionales brotes graves por consumo de animales silvestres infectados, como hipopótamos. Aun así, las estimaciones indican que sólo se presenta un caso de contagio gástrico entre de cada 30 a 60 animales infectados que se consuman.

Combatir las enfermedades sobre el terreno

Para ayudar a combatir las enfermedades animales, la FAO proporciona vacunas y medicamentos, entre otros artículos, en las situaciones de urgencia, por ejemplo a los campesinos de Bangladesh afectados por las inundaciones. En el Cuerno de África y en muchas otras partes, la FAO también ha ayudado a combatir brotes de fiebre del Valle del Rift, enfermedad transmitida por mosquitos que puede ser fatal para las personas, en las que presenta síntomas parecidos a los de la gripe. En América del Sur, las actividades de la FAO han comprendido vigilancia de la brucelosis. Ha habido otros grandes proyectos dirigidos a zoonosis y a las enfermedades de los animales en general.

Otras aportaciones de la FAO a la sanidad animal son el EMPRES, Sistema de prevención de emergencia de plagas y enfermedades transfronterizas de los animales y las plantas. Establecido en 1994, este programa fortalece las capacidades locales para detectar y tratar enfermedades que pueden ser transfronterizas. La FAO además coordina una red de vigilancia de enfermedades en 29 países de África y el Oriente Medio: la Red Regional de Vigilancia y Lucha contra las Enfermedades de los Animales. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) financia esta red, que trabaja en estrecha colaboración con el EMPRES.

Ambos sistemas establecen sistemas transnacionales de vigilancia cuyo cometido es eliminar las enfermedades de los animales, parte importante de las tareas de la FAO en pro de la seguridad alimentaria.

13 de noviembre de 2001

 

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