Asimilar Doha


Los hambrientos ¿qué ganaron con la cumbre de la OMC?

La Cuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio celebrada en noviembre en Doha, Qatar, podría propiciar un mercado alimentario internacional más justo. Y hubo más buenas noticias, sobre seguridad alimentaria, repentinas alzas agudas de los precios y otros temas. La FAO contribuyó a hacerlas realidad.

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Venezuela: camiones transportando plátanos a una empacadora, para exportarlos a los Estados Unidos (FAO/20417/G. Bizzarri)

¿Reducirán los países ricos el apoyo a sus agricultores? ¿Podrían retirar gradualmente hasta eliminar por completo los subsidios a las exportaciones? No hubo promesas, pero aceptaron discutirlo.

Eso podría significar que los agricultores de los países en desarrollo puedan obtener condiciones comerciales más justas, en sus países y en el extranjero. Podrán invertir más y crecer más. Y como los países más pobres suelen ser los que más dependen de la agricultura, muchos de los 815 millones de personas hambrientas que hay en el mundo podrían obtener más alimentos.

Después de Doha, los Países Miembros de la OMC pueden seguir negociando para lograr un sistema comercial mundial abierto, incluso para reducir el apoyo de los países ricos a sus propios agricultores.

La FAO no se opone a un sistema de mercado global para la agricultura, pero considera que ese sistema debe ser justo. En los 30 países ricos que pertenecen a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el apoyo a los agricultores en 1999 superó la suma del PNB de todos los países en desarrollo del África subsahariana. En efecto, en 2000, el total de transferencias a la agricultura en la OCDE ascendió a 327 000 millones de dólares EE UU.

"Mientras que cada agricultor de la OCDE recibió 11 000 dólares EE UU de apoyo, los trabajadores agrícolas de los países en desarrollo apenas recibieron 4,3 dólares EE UU de asistencia oficial para el desarrollo [en 1999] &endash;dijo recientemente el Dr. Jacques Diouf, Director General de la FAO-. Los campesinos de los países pobres no pueden competir con la riqueza de los países más ricos del mundo". El Subdirector General de la FAO, Hartwig de Haen, destacó este tema. "Mientras no se reduzcan sustancialmente la protección y el apoyo a la agricultura en los países desarrollados, no debería exigirse a los países en desarrollo reducir los derechos de aduana consolidados ni los subsidios internos", afirmó.

La Declaración de la Conferencia de Doha dice: "... sin prejuzgar el resultado de las negociaciones nos comprometemos a celebrar negociaciones globales encaminadas a lograr: mejoras sustanciales del acceso a los mercados; reducciones de todas las formas de subvenciones a la exportación, con miras a su remoción progresiva; y reducciones sustanciales de la ayuda interna causante de distorsión del comercio".

"Algunos países desarrollados se resistían mucho a aprobar esta posición -explica Harmon Thomas, Jefe del Servicio de Políticas y Proyecciones de Productos Básicos-. Lo aceptaron sólo porque la próxima ronda de negociaciones tendrá un programa de mayor alcance, que va a incluir la inversión internacional, el comercio electrónico, el comercio y el medio ambiente, temas que no querían discutir los países en desarrollo. En la siguiente ronda también se discutirán los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio, capaces de repercutir en los derechos de los agricultores sobre el material genético, y las medidas sanitarias y fitosanitarias que afectan a la salud y la inocuidad de los alimentos en el comercio agrícola. A estas alturas es difícil anticipar exactamente cómo se tratarán estos temas, pero las negociaciones podrían ayudar".

Es más, la Declaración afirma la intención de negociar la reducción de aranceles y el aumento de aranceles (el aumento desproporcionado de los derechos de los productos procesados, comprendidos los alimentarios). Esto resulta particularmente injusto porque impide a los países exportadores obtener un valor agregado de sus productos agrícolas. Pero incluso los aranceles agrícolas de los productos agrícolas sin procesar son elevados. Después de Doha, también parece más probable una reforma de las políticas arancelarias.

Seguridad alimentaria: ya entra en el acuerdo

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Cargando hielo para llevar camarones a un centro industrial en Bangladesh. Los camarones se congelan y se exportan, sobre todo a Europa (FAO/19907/G. Grepin)

No son novedad las disposiciones especiales para los países en desarrollo, y quedaron contenidas en el Acuerdo Marco de la Ronda de Uruguay suscrito en Marrakesh en 1995. Pero la Declaración de Doha reconoce en la seguridad alimentaria y el desarrollo rural intereses legítimos de los países en desarrollo. En Marrakesh quedaron contenidos entre los "factores de interés no comercial", y no se mencionaron explícitamente.

En Marrakesh, además, se había decidido que como en algunos países la seguridad alimentaria sufriría presiones por las reformas agrícolas mundiales, debían instalarse cuatro mecanismos para facilitar la transición: ayuda alimentaria, condiciones favorables en los créditos para exportación agrícola, asistencia técnica y económica para mejorar la productividad agrícola, y acceso a financiación a corto plazo para que los gobiernos de los países más pobres pudieran proteger a sus consumidores contra alzas repentinas de los precios de los alimentos importados.

Pero no hubo mecanismo eficaz alguno de ejecución. De modo que los países miembros de la OMC más ricos podían afirmar que cumplían las tres primeras medidas mediante programas bilaterales de asistencia con los países más pobres, sin poder demostrarse que sólo ejecutaban sus programas bilaterales de ayuda de siempre. Y el aumento de los créditos no se materializó.

Pero en Doha los ministros aceptaron establecer un grupo interinstitucional de expertos en economía y en productos, con participación de la FAO y el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Consejo Internacional de Cereales y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), a fin de estudiar la posibilidad de lograr que los países donde hay menos seguridad alimentaria tengan acceso a "programas y servicios multilaterales" para afrontar las variaciones a corto plazo, comprendida la posible creación de un fondo rotatorio. El acuerdo de los Países Miembros de la OMC en torno a un mecanismo multilateral de este tipo significa que pronto podría hacerse algo para atenuar las alzas repentinas de los precios de las importaciones de alimentos.

"En Doha fructificaron diversos intereses de la FAO -afirma Thomas-. La FAO ha defendido los mecanismos multilaterales para combatir los posibles efectos negativos de las reformas. Además, desde hace mucho tiempo venimos institiendo en la importancia de reconocer explícitamente la seguridad alimentaria, y hemos dicho que los países más ricos deberían reducir sus subsidios agrícolas que distorsionan el comercio, y dar una oportunidad a los exportadores más pobres".

El problema de una declaración ministerial es que los pobres no pueden comérsela. Hará falta ver cuánto se traduce en acción. Pero se han aceptado algunos principios importantes, y el mecanismo multilateral para combatir las alzas repentinas de precios podría establecerse.

Doha no ha sido sino un paso de un proceso en marcha, y la FAO sigue asimilándolo. Pero hasta el momento, no parece mal.

26 de noviembre de 2001

 

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