El conocimiento local: instrumento clave contra el VIH/SIDA


Las mujeres son la columna vertebral de la producción de alimentos en África, especialmente desde que el VIH/SIDA ha diezmado la población rural (FAO/17559/G.Diana)

 

 

Las repercusiones del VIH/SIDA suelen evaluarse por sus costos sanitarios y por la pérdida de trabajadores capacitados. Pero sus efectos en el sector agrícola, particularmente en África, están devastando la seguridad alimentaria. Una razón de esto es que cientos de miles de personas de las zonas rurales, muchos de los cuales trabajan como mano de obra sin especialización en las ciudades, han contraído el VIH y están demasiado enfermos para trabajar. La otra razón es que al morir prematuramente las personas, no transmiten a las siguientes generaciones sus conocimientos agrícolas y sobre las plantas silvestres y sus usos alimentarios o curativos.

La FAO celebra en Roma del 5 al 7 de diciembre una conferencia para elaborar una estrategia contra el VIH/SIDA para las autoridades agrícolas. Esta reunión, posterior al Día Mundial del SIDA, que se celebra el 1° de diciembre, está organizada conjuntamente por la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). Entre los temas de debate de los expertos de estas organizaciones están el aprovechamiento de la biodiversidad y de los conocimientos autóctonos para mitigar las repercusiones de la epidemia en la seguridad alimentaria, así como el deterioro de las actividades encaminadas a conservar la diversidad y los conocimientos locales a causa de la infección.

Los conocimientos autóctonos y la biodiversidad son los activos más importantes, con frecuencia los únicos, de muchas sociedades rurales pobres, y su valor aumenta conforme otros recursos disminuyen o desaparecen. Pero el VIH/SIDA pone en peligro aun este frágil legado, impidiendo la transmisión de los conocimientos y las prácticas agrícolas tradicionales a las generaciones más jóvenes y desgastando las bases de la seguridad alimentaria. "Las innovaciones a menudo desaparecen con los campesinos que mueren -explica Marcela Villarreal, coordinadora de la FAO en materia de VIH/SIDA-. Ellos han ideado formas de adaptar sus cultivos al medio ambiente y, al morir, se pierden estos conocimientos. La biodiversidad también corre peligro porque cuando falta mucha mano de obra, para economizar tiempo y dinero se cultivan menos variedades vegetales ".

En África son especialmente devastadores los efectos del VIH/SIDA por el gran número de personas infectadas. "En Kenya, por ejemplo -prosigue la Dra. Villarreal-, sólo el 7% de las familias encabezadas por huérfanos informaron tener suficientes conocimientos agrícolas para realizar las labores del campo". De los 13,2 millones de huérfanos del SIDA que hay en todo el mundo, más de 12 millones viven en África, según ONUSIDA.

La biodiversidad y el conocimiento local: cimientos del desarrollo rural

"Los funciones fundamentales de la biodiversidad y el conocimiento local para mantener la agricultura de las poblaciones más pobres de África se han descuidado a menudo en el sector de la agricultura y el desarrollo rural -afirma Josep-Antoni Garí, consultor del Departamento de Desarrollo Sostenible de la FAO-. Representan los recursos locales que tienen un enorme potencial para combatir la inseguridad alimentaria y los devastadores efectos del VIH/SIDA". Cita la capacidad de adaptación de numerosos cultivos tradicionales, aunque olvidados, que requieren menos atención que los cultivos comerciales y, por lo tanto, son elementos valiosos para las familias cuyos elementos sanos sufren presiones extremas. Estas plantas también necesitan menos insumos, como fertilizantes, ya que están adaptadas al ambiente local, lo que permite economizar para adquirir medicinas y otros suministros esenciales.

El VIH/SIDA pone en riesgo la seguridad alimentaria del campo en Tanzanía con la destrucción de la base de conocimientos autóctonos (FAO/17667/A.Conti)

 

El Dr. Garí está trabajando con organizaciones campesinas de Tanzania y Uganda en una innovadora iniciativa de investigación que estudia las posibilidades de la biodiversidad y los conocimientos tradicionales para mitigar la inseguridad alimentaria y los problemas de salud en las familias víctimas del VIH/SIDA.

Tanzania y Uganda representan diferentes polos del espectro del SIDA, en Uganda está disminuyendo el índice de nuevas infecciones, pero en Tanzania el VIH/SIDA es un fenómeno relativamente nuevo y los índices de infección están subiendo. Ambos países representan también distintas zonas ecológicas, cada una con su importante biodiversidad. Esto permitirá al Dr. Garí comparar las bien establecidas estrategias agrícolas de mitigación utilizadas por diferentes comunidades víctimas del VIH/SIDA de Uganda, con las de la población rural de Tanzania.

"Donde escasea la mano de obra es importante distribuir la carga del trabajo agrícola a lo largo del año -explica el Dr. Garí-. De esta manera, el agricultor no se ve abrumado a la hora de la cosecha". La diversificación agrícola es esencial para esto ya que los distintos cultivos se recogen en momentos diferentes. Producir una variedad de cultivos también brinda una variedad más amplia de elementos nutritivos y fortalece la seguridad alimentaria ya que una sola plaga no puede atacar todos los cultivos.

Central, la función de las mujeres

Una de las organizaciones populares con las que está trabajando el Dr. Garí es la Asociación de Mujeres Dirigentes en la Agricultura y el Medio Ambiente de Tanzania (TAWLAE), de la región de Dodoma. "Las mujeres rurales son protagonistas dominantes en la pequeña agricultura en África -explica el experto-. Pero hoy están en extremo expuestas, sufren gran discriminación y soportan una carga de trajo cada vez más pesada, todo esto agravado por la epidemia de VIH/SIDA".

Las mujeres conservan y administran las reservas de semillas, escogen las plantas más nutritivas para alimentar a sus hijos, cuidan los huertos familiares y se encargan de la elaboración postcosecha de los alimentos y de su conservación. Estos conocimientos, transmitidos a sus hijos con canciones, mitos y otros medios orales, forman las bases de la seguridad alimentaria y la nutrición en sus comunidades. Debido a esto, prosigue Garí, "hay que asegurar el reconocimiento y apreciación del trabajo de las mujeres para conservar la biodiversidad y el conocimiento autóctonos".

Cuando la FAO encargó su primer documento sobre las repercusiones del VIH/SIDA en la seguridad alimentaria en 1988, se estableció el número mundial de personas infectadas en cinco millones de personas. Esta cifra era un desafío para los sectores de salud y de agricultura, pero al alcance de sus fuerzas. Apenas un decenio más tarde, el pronóstico era mucho más sombrío: "Al principio, nadie calibró la magnitud del problema ni cómo evolucionaría -afirma la Dra. Villarreal-. Ahora nos damos cuenta de que sin una estrategia integrada por distintos sectores, no se conseguirá nada".

Según el Dr. Garí: "Si no intervenimos ahora para promover la base de recursos y conocimientos autóctonos, muchas comunidades rurales pobres corren el riesgo de quedarse sin esperanza ante la inseguridad alimentaria asociada al VIH/SIDA". Desesperanza y un huerto vacío.

29 de noviembre de 2001

 

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El SIDA está destruyendo el presente y el futuro de África (Radio Naciones Unidas)
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