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Fiebre aftosa, los maasai entre dos mundos
Esta es la diferencia decisiva entre un enfoque pecuario estrictamente comercial y el de los maasai, mucho más complejo, que combina técnicas ganaderas modernas y tradicionales. Dada la escasa frecuencia de esta enfermedad en Europa, los agricultores reaccionan rápidamente para eliminar la infección sacrificando a los animales infectados, a fin de evitar pérdidas económicas a largo plazo debido al temor del público de consumir carne contaminada. Sin embargo, para los maasai su ganado es algo más que un simple activo económico, un hombre y su rebaño constituyen una relación establecida a través de siglos de cultura y supervivencia en un medio ambiente difícil, modificada por la influencia europea. Las comunidades maasai de Kenya y de la República Unida de Tanzanía atraviesan un decisivo periodo de transición. Son un pueblo de pastores nómadas cuya economía tradicional es ganadera, trashumante de un abrevadero al siguiente. Este proceso se contrapone a los imperativos establecidos por la agricultura comercial, decisiva para la economía en desarrollo de ambos países. La FAO, empeñada en mantener y fortalecer la seguridad alimentaria para todos, trata de equilibrar las necesidades de los que viven de la economía monetaria con la sensibilidad cultural de pueblos tradicionales, como los maasai. Vacunar o no vacunar Una de las diferencias entre los pastores maasai y los ganaderos comerciales de Europa son las vacunas. En los países en desarrollo la vacunación es una de las principales medidas para combatir la fiebre aftosa, con una eficacia de alrededor del 80%, afirma Mark Rweyemamu, experto de la FAO en enfermedades pecuarias. Los animales que contraen esta enfermedad y sanan, recuperan lentamente su peso y producen menos leche. Los ganaderos comerciales de Europa rechazan la vacuna por el riesgo de encubrir la enfermedad y de las pérdidas de productividad y comerciales consecuentes, mientras que los pastores maasai vacunan a sus animales cuando pueden permitírselo.
Además -- prosigue -- le pasa lo mismo a los rebaños de los maasai. "La enfermedad encierra a los maasai en una trampa de pobreza étnica. Se recuperan sus vacas, pero pierden valor, y esto puede suscitar problemas con los agricultores comerciales de la zona que consideran contaminado el ganado de los maasai". Pero en Maasailand sería inadecuado, si no es que imposible, organizar una campaña de vacunación sin tomar en cuenta la función cultural del ganado. "Es necesario tomar en consideración los valores de las comunidades y no desdeñarlos -- afirma el Dr. Rweyemamu --. La vacunación es la principal arma contra la enfermedad, pero es necesario entender y respetar toda la dimensión social y económica de un problema clínico". Ganado, comunidades y cultura Los maasai también utilizan la medicina natural. De esta manera, desde septiembre de 2000, el proyecto de la FAO sobre los sistemas locales de conocimientos (LinKs) ha venido apoyando un estudio de medicina herbolaria de las comunidades maasai, en la República Unida de Tanzanía. "Queríamos saber en qué forma la medicina herbolaria tradicional puede contribuir a una mejor sanidad de los animales en la transición de las comunidades de pastores -- explica Lars Otto Naesss, funcionario de la FAO del proyecto LinKS --. Y queremos que el personal de desarrollo, los investigadores y los responsables de elaborar las políticas conozcan mejor el valor de los conocimientos locales en Tanzanía y en el extranjero". Los maasai tienen un refrán: Meeki Lenkaina ilala-lenyana, que quiere decir: "A los elefantes no les pesan los colmillos". De esta manera, los maasai han aprendido a vivir en su difícil ecosistema y a tratar las numerosas enfermedades de su región.
Medicamentos eficaces Esto no significa que las comunidades maasai se queden pasivas ante las enfermedades o lesiones, sino que cuentan con métodos profilácticos y curas locales, transmitidos de generación en generación a través de complejos rituales de iniciación de los muchachos a la plenitud y para asegurar la supervivencia cultural y material del grupo. Por ejemplo, cuando las vacas, ovejas o cabras de los maasai muestran síntomas de fiebre aftosa -- fiebre y úlceras dolorosas en los tejidos blandos -- se les aplica una pasta de orina del ganado, corteza oscura de olchilhili y hojas de los arbustos de alaiskirai y oloiyapasei. Este mezcla no cura la enfermedad, pero alivia el dolor y contribuye a la recuperación, explica el Dr. Rweyemamu. El animal se pone en cuarentena durante un mes y luego se devuelve al campo, o bien, cuando los propietarios pueden permitírselo y hay una clínica cercana, lo llevan al veterinario para vacunarlo y evitar que se vuelva a enfermar. Cuando en rara ocasión llega a morir un animal, la carne se vende para consumo humano porque, a diferencia del público europeo, los consumidores maasai saben que no les hace daño. "Efectivamente, los pastores maasai escogen deliberadamente a los animales con fiebre aftosa en el mercado -- explica Steven Moiko, investigador maasai que trabaja en la Asociación de Fomento Económico para los Pastores de Kenya --. Sacrifican a la vaca y venden su carne, en vez de matar un ejemplar sano". Farmacopea natural amenazada por el desarrollo
El desarrollo económico también está destruyendo el medio ambiente y está forzando a los hombres jóvenes, poseedores de los conocimientos de la medicina tradicional, a ir a otras partes en busca de trabajo. Al irse, dejan a la comunidad dependiente de los medicamentos importados o de los remedios herbolarios recordados a medias y, por ende, ineficaces. La transición a una economía comercial también significa considerar cada vez más a las vacas como un activo comercial. Paradójicamente, la pérdida de conocimientos etnoveterinarios a quien más perjudica es a los integrantes más pobres de la comunidad, los que tienen menos ganado. Ellos no pueden comprar medicamentos veterinarios, y es muy probable que sean analfabetas y vivan lejos de los centros urbanos. Esto repercute más todavía en la economía maasai tradicional, que depende del intercambio de ganado para conseguir novia, consolidar las alianzas entre clanes y promover la diversidad genética. El proyecto LinKS, afirma Naess, se propone crear conciencia de los conocimientos y prácticas locales capaces de contribuir a mejorar los sistemas de producción de los pastores y conservar a la vez las plantas medicinales. No obstante, advierte el Dr. Rweyemamu, la comunidad internacional también tiene que apoyar programas de vacunación para el ganado de los maasai, a fin de asegurar que una enfermedad incapaz de eliminarse destruya los medios de sustento de este pueblo. 4 de enero 2002
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