Los laureados del Premio Boerma hablan de su trabajo


Palagummi Sainath ha sido descrito por el Premio Nobel de Economía Amartya Sen como "uno de los mayores expertos del mundo en el hambre y las hambrunas". El trabajo de Sainath sobre los medios de subsistencia de los pobres del medio rural de la India ha modificado el debate sobre el desarrollo en su país y en todo el mundo. Su libro fundamental Everybody Loves a Good Drought, publicado en 1999, contribuyó a dirigir la atención pública hacia importantes aspectos del problema alimentario del mundo, informando mejor al público y creando consenso.

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(The Times of India)

¿Qué representa para usted recibir el Premio Boerma?

Los premios propician la presencia en los medios de comunicación. Muy a menudo, tras la entrega de un premio, la prensa dedica más espacio a la información de ciertos temas, relacionados con ese premio.

Los premios levantan los ánimos, además de motivar a otros periodistas que no quieren dedicarse por completo al "McPeriodismo". En mi caso, los premios literalmente han financiado mis actividades. Por ejemplo, para mi próximo proyecto pienso comprar una cámara de video de gran calidad. En eso voy a invertir el premio Boerma. Mi proyecto es sobre los últimos defensores de la libertad sobrevivientes de la India, casi todos ellos mayores de 80 años, que lucharon por la independencia del dominio británico. Ellos establecieron los valores de la prensa de la India, y su heroísmo no les ha dado provecho personal. El propósito es que en el futuro los niños puedan seguir viendo y escuchando a estas personas, conocer los valores que defendieron, su altruismo y sacrificio.

El periodismo antes se consideraba una profesión noble, pero ha perdido apoyo. ¿Qué ha pasado?

Creo que fue el escritor Alex Carey quien dijo que en el siglo XX hubo tres grandes acontecimientos: el desarrollo de la democracia, el crecimiento del poder empresarial, y el crecimiento de la propaganda empresarial para ayudar al poder empresarial a detener el desarrollo de la democracia. Los monopolios privados son los enemigos de la democracia, de la libertad de expresión y de todo el bienestar humano.

La modesta prensa de la India del decenio de 1890 sacudió lo suficiente al reinado británico para que el poder colonial enviara a un corresponsal especial de Reuters a "Contrarrestar a la chusma de la prensa nacionalista" durante las hambrunas de aquel periodo. ¡Hay que ver la escasa alfabetización de aquellos tiempos, lo reducido de la prensa! Con todo, un minúsculo fragmento de una prensa podía desempeñar una función social tan amplia como propiciar la libertad de cientos de millones de personas.

He ahí la paradoja. Hoy, una prensa gigantesca con un alcance mucho mayor, tiene una función social mucho menor y más estrecha. La característica dominante del panorama periodístico es la creciente desconexión entre los medios de comunicación y la realidad de las masas. El deber del periodista es trastornar esa paradoja y contribuir a crear un público informado. Eso se logra mostrando las contradicciones. No sólo diciéndole la verdad al poder, sino también hablando de la verdad del poder. Y desafiando al propio poder injusto, si es necesario.

Unas 5 000 personas murieron en los ataques contra los Estados Unidos del pasado 11 de septiembre, y esas muertes han dominado desde entonces la prensa. Sin embargo, muchos miles más mueren a diario por enfermedades como la diarrea y la tuberculosis, y no se escribe sobre ellos. ¿Qué dice esto de la prensa?

También los desastres tienen categorías. Las fuerzas mismas que dominan la prensa y la economía mundiales son las que han impuesto devastadores programas de ajuste estructural a los países pobres. Esos programas han dado al traste, entre muchas otras cosas, con los sectores de salud de estos países y los han dejado a merced de empresas lucrativas. La tuberculosis y la diarrea son importantes porque son lucrativas. Y si de eso te ocupas, no vas a alentar que la prensa indague esos procesos. Los encubres para despolitizar las cuestiones o culpar a la víctima.

¿Pueden las nuevas tecnologías desempeñar un papel importante en la lucha contra la pobreza?

Es iluso pensar que se puede componer el mundo con soluciones tecnológicas. La tecnología puede ser un vigoroso instrumento de cambio, pero también de opresión. Como el periodismo, depende de quién lo controle. La tecnología no puede sustituir a la política social. La India, y mi estado natal Andhra Pradesh, ostentan un enorme poder en sectores como el de los programas informáticos. Pero la contribución de este sector, digamos, a los millones de pobres que viven de la pesca en Andhra Pradesh es prácticamente nulo.

Respecto a Internet, confieso que me tiene fascinado. Negar sus posibilidades sería estúpido. Pero también lo sería negar lo que valdría que todos los niños del mundo aprendieran a leer y escribir.

¿Considera usted posible modificar las raíces de la inseguridad alimentaria en la India?

Definitivamente.

¿Quiénes son los pobres en la India? El 40% son trabajadores agrícolas sin tierras. El 45% son campesinos pequeños o marginales. De modo que para el 85%, el problema depende directamente de la tierra. Otro 7,5% de los pobres son artesanos rurales. Y el resto, comprendidos los pobres urbanos, constituyen los "otros". Estos indios pobres se concentran sobre todo en siete u ocho estados. Las cifras más numerosas de los trabajadores agrícolas sin tierras son mujeres. Los dalits, los adivasis (tribus o población indígena) y algunos grupos de las castas inferiores están desproporcionadamente representados en las cifras de los pobres de la India. De modo que la pobreza tiene un aspecto de clase, pero también de género, un aspecto regional y de casta.

No hay solución al problema de la inseguridad alimentaria sin una distribución más equitativa de los recursos. Y habrá que comenzar por la tierra y por abolir las relaciones agrarias semifeudales. Pero la reforma agraria no sólo se trata de redistribuir las tierras, sino de democratizar también las relaciones en el campo.

¿Cree usted que su obra modificará las actitudes respecto a la pobreza en los niveles más altos del gobierno?

Trato de comunicarme con los lectores, más que con los gobiernos, con la gente, más que con el poder. Creo que hay más probabilidades de que las políticas del más alto nivel del gobierno se modifiquen cuando surge una presión democrática desde abajo. Pero esto se complica muchísimo cuando el mundo no está gobernado por oficiales electos sino por los mercados, por instituciones no representativas, que no tienen que rendir cuentas, controladas por burócratas que no han sido elegidos y que representan los intereses de las grandes empresas, a menudo más poderosas que algunos estados.

6 de noviembre de 2001

 

Escuche un clip de una entrevista (en inglés) a Palagummi Sainath y su forma de concebir el desarrollo (1'59") - En Realaudio (129Kb) o en Mp3 (924Kb)

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