Necesidades alimentarias ¿cuánto basta?


Por primera vez en 20 años los expertos revisan las calorías necesarias

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Las recomendaciones sobre ingestión de calorías ayudan a los países a elaborar los programas de alimentación escolar. Niños hondureños listos para aprender, tomando su almuerzo. (FAO/22082/G. Bizzarri)

Cuando los países elaboran programas de alimentación escolar o calculan las necesidades de importaciones alimentarias, fundan sus decisiones en estimaciones normalizadas de la cantidad de calorías necesarias para llevar una vida activa y saludable. En octubre, unos expertos invitados por la FAO, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) se reunieron en la sede de la FAO en la Consulta de expertos sobre energía en la nutrición humana. Su propósito era evaluar esas estimaciones, revisar las cifras correspondientes a ciertos grupos y discutir una nueva preocupación en el mundo en desarrollo: la obesidad.

"Ha pasado mucho tiempo desde la última consulta -afirma Eileen Kennedy, ex Subsecretaria Adjunta de Investigación, Educación y Economía del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, y presidenta de la consulta-. Las buenas noticias son que hoy tenemos información mejor y más precisa". Las recomendaciones de la reunión se presentarán próximamente en un informe.

La última vez que los expertos en nutrición celebraron una consulta de este tipo fue en 1981. Desde entonces, diversas nuevas herramientas e información reciente les han permitido entender mejor las necesidades humanas de energía. A la vez, los profundos cambios que se están dando en las formas de vida están presentando nuevos problemas de salud.

Obesidad y hambre
Uno de los cambios más significativos es el surgimiento de la obesidad en países que siguen luchando contra el hambre. Detrás de este cambio hay una combinación de ingresos mayores y disponibilidad de más alimentos, aunque no necesariamente los mejores, además de que los niveles de actividad están disminuyendo en gran parte del mundo en desarrollo. En muchos casos, la obesidad se presenta en las mismas familias que el hambre. (Más información sobre la obesidad en el artículo de la sección de Temas seleccionados de la página principal de la FAO: "La nueva carga del mundo en desarrollo").

El aumento de la obesidad también pone en tela de juicio algunos de los supuestos básicos de las recomendaciones sobre la energía necesaria para las personas. Por ejemplo, el informe de la última consulta recomendaba proporcionar alimentos adicionales a los niños subnutridos para permitirles llegar a su peso normal. Pero este año, los expertos de distintos países en desarrollo señalaron un problema de ese planteamiento: "Cuando se usaba esa información para organizar programas de nutrición, en algunos casos en realidad causaban obesidad", afirma Prakash Shetty, Jefe del Servicio de Planificación, Estimación y Evaluación de la Nutrición, de la FAO. 

 

La mayor mecanización se traduce en menor actividad en el mundo en desarrollo. Un tractor ayuda a labrar el campo en Zambia. (FAO/11165/P. Johnson)

Actividad y buena condición física
Los expertos participantes en la consulta de este año estuvieron de acuerdo en que necesita darse atención urgente al problema de la obesidad. Parte de la solución consiste en promover la actividad física, ya que produce importantes beneficios para la salud y, a la vez, consume calorías. Una actividad más intensa es buena para todos, no sólo para quienes tienen peso de más. "Es necesario comer todos los días y estar activos a diario", afirma la Dra. Kennedy.

En la consulta también se cuestionaron diversos supuestos sobre las formas de vida. Resulta que la población del mundo en desarrollo hoy es menos activa que antes. El incremento de la mecanización de la agricultura se traduce en que los agricultores consumen menos energía para hacer las mismas labores. Y conforme aumentan los ingresos, las personas adoptan formas de vida más sedentarias, por ejemplo, al transportarse en vehículos en vez de a pie.

Los nuevos métodos arrojan nueva luz
Los participantes confirmaron la validez de casi todas las anteriores recomendaciones sobre la energía necesaria, lo que fue tranquilizante después de años de críticas porque las cifras parecían demasiado elevadas. Pero contar con nueva información obtenida de instrumentos nuevos les permitió revisar las necesidades de energía de ciertos grupos (Si desea más información sobre los nuevos instrumentos, haga clic aquí). Por ejemplo, los científicos descubrieron que los niños son menos activos de lo que antes se pensaba y, en consecuencia, necesitan consumir menos calorías. En cambio, los adolescentes requieren más energía.

Se anticipa la revisión de las recomendaciones para algunos grupos. Esa mujer de Tailandia necesita suficiente energía para ella y su bebé. (OMS)

También se revisaron las recomendaciones específicas para las mujeres encinta y lactantes. Las necesidades de energía pueden disminuir en algunos casos ya que las mujeres embarazadas son menos activas de lo que antes se pensaba. Pero en vez de hacer una recomendación sobre la cantidad de peso necesaria para dar a luz a un bebé sano, el cálculo se hace tomando en cuenta si la madre está baja o sobrada de peso.

Y mientras que las recomendaciones anteriores reunían a todas las personas mayores de 60 años en un solo grupo, las nuevas directrices hacen referencia a diversos subgrupos. "Hay una gran diferencia en la necesidad de energía de las personas de 60 a 75 años de edad, y en los mayores de esa edad", señala Irwin Rosenberg, profesor de fisiología, medicina y nutrición de la Escuela de Medicina de la Universidad Tufts. Las personas de 60 y 70 años siguen siendo miembros muy activos de la familia, pero con el paso del tiempo, tienden a hacer menos ejercicio y el cuerpo pierde masa muscular, por lo que necesitan menos calorías en general. Ambos factores se pronuncian más después de los 75 años de edad.

El nuevo informe reflejará todos estos cambios.

Convertir en políticas la ciencia
Mientras que la tarea de los fisiólogos participantes fue hacer recomendaciones científicas, los expertos en nutrición todavía tienen que traducir los resultados a la práctica. "Es necesario convocar otra consulta para asegurar que los países en desarrollo puedan aprovechar esta información", afirma Barbara Burlingame, Oficial Superior del Grupo de Estimación y Evaluación de las Repercusiones de la Nutrición, de la FAO. Una vez terminadas las nuevas directrices se fijará la fecha de la consulta sobre las aplicaciones prácticas de los resultados.

Una de las dificultades por resolver serán los niveles de actividad que se tomarán como base de las nuevas recomendaciones sobre necesidades de energía. Los expertos estuvieron de acuerdo en la importancia de utilizar un nivel de actividad congruente con la buena salud. Desafortunadamente, la cantidad de actividad física discutida fue más elevada que la realmente practicada por las personas, precisamente en una época en que la gente es cada vez menos activa. Si los cálculos revisados se traducen en niveles de ingestión de calorías más elevados sin un incremento concurrente de la actividad, el resultado será más obesidad, que es justamente lo que no necesita el mundo en desarrollo.

"Nos corresponde asegurar que eso no suceda", afirma el Dr. Shetty.

17 de enero de 2002

Nuevos instrumentos más eficaces

 

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