Nuevos instrumentos más eficaces


Para determinar las necesidades de ingestión de energía, primero hay que medir el gasto de la misma

Experto en la India calcula la actividad de unos jornaleros agrícolas. Los nuevos instrumentos calculan las necesidades de ingestión de calorías con medidas subjetivas. (FAO/15942/P. Das)

 

En la Consulta de expertos sobre energía en la nutrición humana celebrada en octubre 2001 en la Sede de la FAO, los participantes prosiguieron un debate iniciado en la anterior consulta, que se llevó a cabo en 1981: la mejor forma de medir las necesidades alimentarias.

Anteriormente, las necesidades de consumo de energía se fundaban en datos imprecisos del consumo de alimentos. Algunos sujetos informaban haber consumido menos alimentos de los considerados malos y más de los clasificados como buenos. Otros trataban de dar las respuestas que buscaban los investigadores. Y como las personas interrogadas no siempre tenían el peso ni el nivel de actividad óptimos, no tenía sentido utilizar esa información para elaborar las recomendaciones.

Cuando se realizó la consulta de 1981, los expertos en nutrición aceptaban un nuevo enfoque basado en el gasto y no en la ingestión de energía. Hoy el método estándar consiste en basar el cálculo en la tasa del metabolismo basal (TMB), que es el índice del consumo de energía del cuerpo en reposo. Esta cifra se combina con un cálculo de los niveles de actividad física para determinar el gasto general de energía. Pero hay ciertas limitaciones.

 

"Hoy existe mucha información sobre la TMB, pero la mayor parte corresponde al mundo desarrollado", dice Robert Weissel, Oficial de Nutrición del Grupo de Estimación y Evaluación de las Repercusiones de la Nutrición, de la FAO. Además, el cálculo necesita una estimación subjetiva de la actividad física. La TMB también es difícil de medir en los niños porque se necesita que el sujeto esté en reposo.

Los expertos se dieron cuenta de estas limitaciones hace 20 años y pidieron más inversión en investigación y la creación de nueva tecnología. Uno de los resultados es un refinado instrumento para calcular las necesidades de ingestión de calorías, llamado "método del agua" porque utiliza agua enriquecida con dos isótopos que funcionan como marcadores.

En vez de medir el consumo de oxígeno para revelar el gasto de energía, como los métodos anteriores, esta técnica mide el índice de producción de bióxido de carbono. Los sujetos toman agua con los dos isótopos, uno que se expele en el bióxido de carbono exhalado y los líquidos del organismo, y el otro principalmente en éstos. Algunas semanas después, los científicos analizan la saliva y la orina del sujeto. Los técnicos pueden obtener una medida muy exacta de la producción de bióxido de carbono y, por lo tanto, del consumo de energía al determinar la diferencia en la velocidad con que ambos marcadores salen del cuerpo.

 

 

 "Hoy existe mucha información sobre la TMB, pero la mayor parte corresponde al mundo desarrollado."

  

  

 

Este método tiene varias ventajas: no requiere que la persona objeto del estudio esté en reposo ni calcular su actividad física. Y como se mide la producción de bióxido de carbono durante varias semanas, se determina con mayor exactitud el consumo medio de energía. Desafortunadamente, por su alto costo y la necesidad de cierto nivel de capacitación técnica, queda por determinarse su idoneidad para los países en desarrollo.

"Va a pasar mucho tiempo antes de que se difunda este método en los países en desarrollo", anticipa Barbara Burlingame, Oficial Superior de Nutrición. Con todo, su lugar entre los instrumentos de los expertos en nutrición está garantizado, dado que esta prueba ha ayudado mucho a entender el consumo de energía en los niños y a que gran parte de la población del mundo en desarrollo tiene menos de 15 de edad.

17 de enero de 2002

  Volver al artículo principal

 

Más información


Página inicial de la FAO 

 Búsquedas 

¿Sugerencias?: Webmaster@fao.org

©FAO, 2002