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Degradación de las tierras
secas, problema humano
La ciencia y
la población deben colaborar para contener la
degradación de las tierras
secas
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Mujeres en
Keita, Níger, labrando tierras degradas en
proceso de recuperación por un proyecto de
la FAO. Esta zona estuvo cubierta de
fértiles pastizales, pero la
deforestación y la erosión del suelo
cercenaron la producción de alimentos.
(FAO/18875/F.Paladini/R.Carucci)
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La moderna tecnología puede
contribuir a contener el avance del desierto, pero la
degradación de las tierras también es un
problema humano y la población debe participar en su
solución.
Este es el mensaje de una reciente reunión
celebrada en la Sede de la FAO, en la que participaron
algunos integrantes de la Evaluación de la
degradación de las tierras en las zonas áridas
(LADA), un proyecto mundial orientado a evaluar el alcance
de la degradación de las tierras secas del planeta y
las razones de este fenómeno. También incumbe
al proyecto encontrar soluciones a la
desertificación.
El proyecto LADA se puso en marcha en diciembre de 2001,
y consta de una asociación de las Naciones Unidas -en
la que participan el Mecanismo Mundial responsable de la
ejecución de la Convención de las Naciones
Unidas para la lucha contra la desertificación
(UNCCD) y el Programa de las Naciones Unidas para el medio
ambiente (PNUMA)- con centros internacionales de
investigación agrícola, organizaciones de
agricultores, universidades y otros asociados de la sociedad
civil, sí como los 170 países signatarios
de la Convención. En el primer año se
realizarán proyectos piloto en cuatro países:
Argentina, China, Senegal y Túnez.
La degradación de las tierras suele definirse como
la disminución temporal o permanente de la
productividad de las tierras, a consecuencia del cambio
climático, o como fenómeno natural, aunque es
más probable que obedezca a la actividad humana.
Gracias a la tecnología moderna se puede evaluar
la degradación de la tierra, por lo menos en parte,
por ejemplo a través de imágenes tomadas desde
los satélites y gracias a las posibilidades que
brinda la informática. Pero no basta, según
dijo Louise Fresco, Subdirectora General de Agricultura de
la FAO: "Es una gran tentación sentarse ante una
computadora, pero es importante conocer exactamente lo que
pasa sobre el terreno", dijo a los 50 participantes en la
reunión de la LADA: representantes de los gobiernos,
de los organismos de las Naciones Unidas y de instituciones
de investigación agrícola.
Los expertos recomendaron la estrecha colaboración
de los investigadores con las instituciones nacionales y las
comunidades locales, a fin de correlacionar los datos con
numerosos factores humanos, como la utilización de la
tierra y el agua, la ganadería, y los elementos
naturales que impulsan la degradación en todo el
mundo.
La FAO es uno de los organismos financiadores y tiene a
su cargo la ejecución del proyecto LADA, que
recopilará los conocimientos disponibles y
colaborará con expertos de todo el mundo. Otro
importante participante es el Fondo para la
Protección del Medio Ambiente (GEF), organismo para
la financiación de proyectos ambientales. Otros
participantes en la financiación son el Mecanismo
Mundial y el PNUMA, que es uno de los organismos encargados
de la ejecución. Las instituciones participantes en
el proyecto LADA establecerán en conjunto un
método congruente de evaluación.
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Ovejas
pastando en la antigua ciudad de Palmira, de la
estepa siria. Un programa de la FAO esta
rehabilitando las praderas locales, aprovechando
los conocimientos tradicionales de los pastores
nómadas de la zona.
(FAO/20553/M.Acunzo)
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Tierras frágiles
La Dra. Fresco subrayó la urgencia social de
atender la degradación de las tierras secas, ya que
repercute en la vida de 2 000 millones de personas
y afecta hasta a un 70% de las tierras áridas y
semiáridas de todo el mundo.
En efecto, hoy existe una nueva clase de persona
desplazada, los refugiados por motivos ambientales. Una
conferencia celebrada en Ginebra en 1996 calculó que
más de 135 millones de personas podían
verse en la necesidad de desplazarse a causa de la intensa
desertificación. Pero en otras zonas cuyas
condiciones son todavía menos graves, las cosechas
están disminuyendo.
"Al hablar de 'desertificación', obviamente el
peligro no es para las tierras que ya son un desierto -dice
el experto de la FAO, Freddy Nachtergaele-. Nos referimos a
la degradación de las tierras productivas, aunque
frágiles, que reciben de 100 a
1 000 milímetros anuales de lluvia. Una
explotación equivocada puede dañarlas o
agotarlas".
Parte de estas tierras puede estar en cultivo, otras
partes, como las praderas o las estepas, se ubican en la
parte baja de la curva de las lluvias y en ellas pastorean
las ovejas o los camellos, y poseen una gran biodiversidad
vegetal. Con un exceso de pastoreo o de acopio de
leña se desertificarán las tierras y pueden
llegar a convertirse en un auténtico desierto.
Pero en los países secos también son
vulnerables las tierras agrícolas mismas, que reciben
más lluvia aunque en cantidades moderadas. Un riego
mal utilizado puede producir salinidad en los suelos, que
reduce las cosechas y puede volver improductivas tierras
aptas para la agricultura. En las zonas áridas y
semiáridas, hasta el 25% de las tierras áridas
tienen cierto grado de salinización, lo que
representa un peligro para hasta un 10% de la
producción mundial de cereales, tomando en cuenta que
ya hay 800 millones de personas que carecen de
suficientes alimentos.
¿Qué superficie está
degradándose o desertificándose? ¿En
qué lugares del mundo?
La telepercepción a través de
imágenes tomadas desde los satélites permite
responder a esas preguntas. Por ejemplo, hoy sabemos que la
"frontera vegetal" -el punto donde deja de crecer la
vegetación- del sur del Sáhara puede avanzar
hasta 200 kilómetros en un año seco. Pero
es capaz de retroceder con la misma velocidad cuando se
reanudan las lluvias.
"Las imágenes de satélite nos permiten ver
el proceso -afirma el Dr. Nachtergaele-. Uno de los primeros
indicadores de desertificación puede ser el cambio de
un bosque a pastizal". Esto podría significar que
periodos de sequía en combinación con la tala
de árboles pueden exponer mucho más las
tierras a la degradación, aunque estén
temporalmente productivas.
Dentro de un tiempo, la telepercepción, en
combinación con la elaboración de modelos por
computadora y la verificación de los datos sobre el
terreno, podrán incluso advertir sobre
disminución de las cosechas, porque las
imágenes de satélite son capaces de revelar la
cantidad y la calidad de la vegetación. Mientras
tanto, los sistemas de información geográfica
permiten a los investigadores conjugar diversos tipos de
información de una misma zona, comprendidos los datos
recopilados sobre el terreno, y a continuación
recuperarlo en la modalidad o con el detalle necesarios.
La degradación de las tierras es un problema
humano
Gran parte de las actividades del proyecto LADA se
organizarán en torno a la población, sus
prácticas y los factores socioeconómicos que
impulsan la desertificación, afirma el Dr. Parviz
Koohafkan, Jefe del Servicio de Gestión de las
Tierras y de la Nutrición de las Plantas, de la
FAO.
Si en los bordes del desierto está disminuyendo la
vegetación, es importante descubrir por qué
motivo. ¿Alguien está llevando a pastar
demasiadas ovejas en la frágil estepa? En caso
afirmativo ¿por qué? ¿se han roto los
tradicionales acuerdos de los clanes relativos al
pastoreo?
Si están disminuyendo las cosechas
¿están salinizándose las tierras?
¿por qué? ¿los subsidios del gobierno
están induciendo a los agricultores a producir
cultivos de riego en tierras o con recursos hídricos
inadecuados? ¿o bien es un problema de mala
gestión del agua? En este caso, la irrigación
puede ser perfectamente sostenible siempre que el campesino
reciba asistencia técnica, por ejemplo, sobre la
frecuencia de aplicación del agua y el sistema
adecuado de avenamiento.
"Lo que ha conseguido este seminario es hacer
énfasis en la necesidad de aunar la tecnología
al factor humano -afirma el Dr. Koohafkan-. Esto
mejorará el proyecto LADA. Para lograr una
producción sostenible de alimentos en las zonas
áridas nunca será posible insistir demasiado
en este tema".
27 de febrero de 2002
Sitio
Web de la FAO sobre desertificación
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©FAO,
2002
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