Situar el hambre en el programa de Monterrey


La Conferencia de Financiación para el Desarrollo debe tratar la relación entre el hambre y la pobreza

¿La pobreza produce el hambre, o es al revés?

La FAO considera que el hambre es a la vez causa y efecto de la pobreza. Porque las personas con hambre tienen menos condiciones para mejorar su vida, sufrir hambre los mantiene en la pobreza. Eliminar el hambre es la clave del desarrollo.

Eso quiere decir medidas directas, como programas de alimentación y otros de ayuda alimentaria, para reducir el hambre. Pero también significa más desarrollo para las zonas rurales, ya que ahí viven tres cuartas partes de las personas pobres y con hambre del mundo.

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Probada de miel para una niña en la República del Congo. Una buena nutrición en la infancia es una importante aportación al desarrollo. (FAO/19179/M.Marzot)

Este es el mensaje que la FAO y los otros organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma - el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) - llevarán a la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo que se celebra en Monterrey, México, del 18 al 22 de marzo. Organizan la reunión, con el Gobierno de México como anfitrión, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas en colaboración con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y otros organismos de las Naciones Unidas.

El propósito de la conferencia es movilizar fondos para alcanzar los objetivos suscritos por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2000. Conocidos como Objetivos del Milenio, incluyen reducir a la mitad la pobreza y el hambre extremas para 2015, mejorar la salud y la educación y conservar el medio ambiente. La Conferencia de Monterrey se propone llevar a la práctica esos objetivos gracias a las promesas que se obtengan de contribución de recursos, y decidir cómo utilizarlos.

"Estos fondos deben movilizarse para combatir directamente el hambre -afirma William Meyers, responsable de la dirección del análisis de la FAO sobre la función de la agricultura en el desarrollo-. El desarrollo rural también es decisivo para todo adelanto sustancial, y combatir el hambre es en sí mismo la clave de los Objetivos del Milenio. Así que se necesita ese doble enfoque: reducción del hambre a corto plazo y desarrollo rural de largo plazo".

"No se puede mejorar la vida de las personas si pasan hambre -prosigue-. No se puede mejorar la educación si los niños están demasiado malnutridos para estudiar. No se puede conservar el medio ambiente si las personas se ven obligadas a arrancarle al suelo agotado hasta el mínimo nutriente. Y no se puede convencer a los agricultores de introducir innovaciones si apenas logran sobrevivir".

La FAO calcula que hay 815 millones de personas con subnutrición crónica, 777 millones de los cuales viven en los países en desarrollo. Estas personas no pueden participar adecuadamente en el desarrollo, de modo que quedan atrapadas en un círculo vicioso. Es fundamental atacar directamente el hambre, y este es el mensaje que la FAO lleva a Monterrey. Se trata de un mensaje que se reiterará en junio, durante la celebración en Roma de la Cumbre Mundial de la Alimentación: cinco años después, patrocinada por la FAO. La Cumbre afrontará la constante dificultad para reducir el número de personas que no disponen de suficientes alimentos.

El hambre y el desarrollo: los hechos

Extensionista en Pakistán enseñando a una familia campesina cómo asegurar que sea nutritiva su alimentación. El desarrollo agrícola dará mejores resultados si la población rural puede disfrutar de la nutrición adecuada para comenzar. (FAO/17210/G.Bizzarri)

Es consabido que el hambre es síntoma de la pobreza y que a ésta la aleja el desarrollo. Pero cuando la fuerza de trabajo tiene hambre, el propio desarrollo es difícil. El Banco Mundial calculó que en 1990 cuatro formas de malnutrición que se superponen tuvieron un costo equivalente a casi 46 millones de años de vida productiva sin discapacidad en todo el mundo. En Etiopía, un estudio realizado en 2000 descubrió que las personas de estatura más alta que la media, lo que indicaba una mejor nutrición en las etapas iniciales de la vida, ganaban mejores ingresos. Las personas que medían 7,1 centímetros más que el promedio ganaban un 15% más.

Todo empieza en el vientre materno. La nutrición durante la gestación, el peso a la hora del nacimiento y la nutrición durante los primeros tres años de vida repercuten enormemente en la capacidad para aprender. Los programas de alimentación para niños mayores también son útiles, porque nadie puede estudiar con el estómago vacío. La relación entre la nutrición de los niños y el desempeño escolar es muy difícil de cuantificar, pero las repercusiones de la nutrición son indudables.

También hay una relación más amplia entre la nutrición y el crecimiento económico. En 1994, el Premio Nobel de Economía Robert Fogel sostuvo que la mitad del crecimiento económico en Inglaterra y Francia en el siglo XIX obedecía a que habían mejorado la nutrición y la salud. Un estudio reciente publicado por la FAO revela que con elevar el consumo de calorías por persona a 2 770 kilocalorías diarias era posible incrementar el PIB per cápita hasta un 1,48% anual.

"Es necesario dar prioridad a los Objetivos del Milenio -afirma el economista de la FAO Kostas Stamoulis-. La necesidad de atacar primer el hambre es tan obvia que debería ser lo primero de la lista. Al mismo tiempo, la agricultura y el desarrollo rural deben promoverse activamente para lograr un crecimiento sustancial y sostenible y reducir la pobreza. Nos preocupa que estas cuestiones no hayan recibido la atención que merecen en el documento propuesto como resultado de la Conferencia".

Han venido disminuyendo los fondos para el desarrollo rural, y es necesario invertir esa tendencia, afirma Stamoulis. "También quisiéramos ver la eliminación de los aranceles y de las políticas injustas de apoyo a la agricultura en los países ricos, que obstaculizan la competitividad de los agricultores de los países pobres".

El objetivo debería ser combatir el hambre en todas sus formas, mediante un enfoque doble: mitigar el hambre con medidas como alimentos más inocuos, mejores redes de distribución de los alimentos en las ciudades y programas de alimentación escolar, por una parte, y un desarrollo rural de base más amplia y a más largo plazo, por otra.

Afirma Meyers: "Los principales objetivos de esta conferencia comprenden la pobreza, la salud, la educación y el medio ambiente. Pero si no se toma en cuenta el hambre, no se alcanzará ninguno de ellos".

14 de marzo de 2002

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