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Situar el hambre en el programa de Monterrey
¿La pobreza produce el hambre, o es al revés? La FAO considera que el hambre es a la vez causa y efecto de la pobreza. Porque las personas con hambre tienen menos condiciones para mejorar su vida, sufrir hambre los mantiene en la pobreza. Eliminar el hambre es la clave del desarrollo. Eso quiere decir medidas directas, como programas de alimentación y otros de ayuda alimentaria, para reducir el hambre. Pero también significa más desarrollo para las zonas rurales, ya que ahí viven tres cuartas partes de las personas pobres y con hambre del mundo. p Probada de miel
para una niña en la República del
Congo. Una buena nutrición en la infancia es
una importante aportación al desarrollo.
(FAO/19179/M.Marzot) El propósito de la conferencia es movilizar fondos para alcanzar los objetivos suscritos por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2000. Conocidos como Objetivos del Milenio, incluyen reducir a la mitad la pobreza y el hambre extremas para 2015, mejorar la salud y la educación y conservar el medio ambiente. La Conferencia de Monterrey se propone llevar a la práctica esos objetivos gracias a las promesas que se obtengan de contribución de recursos, y decidir cómo utilizarlos. "Estos fondos deben movilizarse para combatir directamente el hambre -afirma William Meyers, responsable de la dirección del análisis de la FAO sobre la función de la agricultura en el desarrollo-. El desarrollo rural también es decisivo para todo adelanto sustancial, y combatir el hambre es en sí mismo la clave de los Objetivos del Milenio. Así que se necesita ese doble enfoque: reducción del hambre a corto plazo y desarrollo rural de largo plazo". "No se puede mejorar la vida de las personas si pasan hambre -prosigue-. No se puede mejorar la educación si los niños están demasiado malnutridos para estudiar. No se puede conservar el medio ambiente si las personas se ven obligadas a arrancarle al suelo agotado hasta el mínimo nutriente. Y no se puede convencer a los agricultores de introducir innovaciones si apenas logran sobrevivir". La FAO calcula que hay 815 millones de personas con subnutrición crónica, 777 millones de los cuales viven en los países en desarrollo. Estas personas no pueden participar adecuadamente en el desarrollo, de modo que quedan atrapadas en un círculo vicioso. Es fundamental atacar directamente el hambre, y este es el mensaje que la FAO lleva a Monterrey. Se trata de un mensaje que se reiterará en junio, durante la celebración en Roma de la Cumbre Mundial de la Alimentación: cinco años después, patrocinada por la FAO. La Cumbre afrontará la constante dificultad para reducir el número de personas que no disponen de suficientes alimentos. El hambre y el desarrollo: los hechosExtensionista en
Pakistán enseñando a una familia
campesina cómo asegurar que sea nutritiva su
alimentación. El desarrollo agrícola
dará mejores resultados si la
población rural puede disfrutar de la
nutrición adecuada para comenzar.
(FAO/17210/G.Bizzarri) Todo empieza en el vientre materno. La nutrición durante la gestación, el peso a la hora del nacimiento y la nutrición durante los primeros tres años de vida repercuten enormemente en la capacidad para aprender. Los programas de alimentación para niños mayores también son útiles, porque nadie puede estudiar con el estómago vacío. La relación entre la nutrición de los niños y el desempeño escolar es muy difícil de cuantificar, pero las repercusiones de la nutrición son indudables. También hay una relación más amplia entre la nutrición y el crecimiento económico. En 1994, el Premio Nobel de Economía Robert Fogel sostuvo que la mitad del crecimiento económico en Inglaterra y Francia en el siglo XIX obedecía a que habían mejorado la nutrición y la salud. Un estudio reciente publicado por la FAO revela que con elevar el consumo de calorías por persona a 2 770 kilocalorías diarias era posible incrementar el PIB per cápita hasta un 1,48% anual. "Es necesario dar prioridad a los Objetivos del Milenio -afirma el economista de la FAO Kostas Stamoulis-. La necesidad de atacar primer el hambre es tan obvia que debería ser lo primero de la lista. Al mismo tiempo, la agricultura y el desarrollo rural deben promoverse activamente para lograr un crecimiento sustancial y sostenible y reducir la pobreza. Nos preocupa que estas cuestiones no hayan recibido la atención que merecen en el documento propuesto como resultado de la Conferencia". Han venido disminuyendo los fondos para el desarrollo rural, y es necesario invertir esa tendencia, afirma Stamoulis. "También quisiéramos ver la eliminación de los aranceles y de las políticas injustas de apoyo a la agricultura en los países ricos, que obstaculizan la competitividad de los agricultores de los países pobres". El objetivo debería ser combatir el hambre en todas sus formas, mediante un enfoque doble: mitigar el hambre con medidas como alimentos más inocuos, mejores redes de distribución de los alimentos en las ciudades y programas de alimentación escolar, por una parte, y un desarrollo rural de base más amplia y a más largo plazo, por otra. Afirma Meyers: "Los principales objetivos de esta conferencia comprenden la pobreza, la salud, la educación y el medio ambiente. Pero si no se toma en cuenta el hambre, no se alcanzará ninguno de ellos". 14 de marzo de 2002
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